Florida registra un repunte en los casos de sarampión en medio de la alza nacional y el debate político sobre las vacunas
El auge se produce tras cambios en las regulaciones sobre la inmunización infantil. En la legislatura estatal avanza un proyecto de ley que cita la “conciencia” de los padres que no quieran vacunar a sus hijos como motivo suficiente


Florida ha comenzado el año con un repunte en los casos de sarampión en medio de una proliferación a nivel nacional de la enfermedad. El aumento coincide también con un debate nacional sobre vacunación impulsado desde Washington y tras cambios en las regulaciones sobre la inmunización infantil en el Estado, mientras en la legislatura estatal avanza un proyecto de ley que ampliaría las excusas para los padres que no quieren que sus hijos sean vacunados.
El conteo de casos en Florida no es preciso. Algunos reportes indican que hay unas dos docenas de casos detectados en distintos condados. Las autoridades, sin embargo, llevan una cuenta oficial atrasada que reconoce solo siete casos, aunque han activado el rastreo de contactos. La mayoría de los contagios han estado vinculados a personas que no están vacunadas.
Aunque por ahora las cifras parecen limitadas, los expertos señalan que son las más altas en décadas y forman parte de una tendencia nacional vinculada a la caída de las tasas de vacunación. La reaparición de una enfermedad que Estados Unidos declaró erradicada en el año 2000 ha encendido las alarmas entre los epidemiólogos, que alertan sobre los riesgos de modificar regulaciones de salud pública, en medio de un creciente debate político sobre estos mandatos.
Desde finales del año pasado se han registrado brotes de sarampión en varios Estados. El caso más significativo ha sido en Carolina del Sur, con cientos de infecciones, principalmente entre niños no vacunados, y donde las autoridades han ordenado cuarentenas y otras medidas de emergencia.
El sarampión es una enfermedad viral extremadamente contagiosa que antes causaba cientos de miles de muertes al año en EE UU. Los expertos señalan que los brotes están ligados a que las tasas de vacunación han caído por debajo del umbral necesario para la inmunidad de rebaño, que se estima en alrededor del 95%. El virus se transmite por el aire, provoca fiebre alta, tos y un sarpullido característico, y puede derivar en complicaciones graves como neumonía e incluso la muerte. La vacuna triple viral (MMR), que protege contra sarampión, paperas y rubéola, ofrece cerca de un 97% de protección contra la enfermedad, mientras que una persona no inmunizada tiene hasta un 90% de probabilidad de contagiarse.
El doctor George Rust, experto académico en salud pública, asegura que en Florida se han registrado 21 casos en las primeras cinco semanas de 2026, casi el total de todo el año pasado (29). “Se están viendo más casos en Florida que en décadas”, apunta. “De hecho, la mayoría de los médicos que ejercen en este país nunca han visto un caso de sarampión”.
El médico señala que hay un brote en la Universidad Ave Maria, en el condado de Collier, en la costa oeste de la península. “Los brotes en campus universitarios habían sido poco comunes en las últimas décadas porque las universidades exigían pruebas estrictas de vacunación contra el sarampión para proteger a los estudiantes. La presión política reciente para flexibilizar estos requisitos o permitir más exenciones ha facilitado la aparición de nuevos brotes”, agrega.
En Florida, los padres pueden elegir no vacunar a sus hijos para entrar a la escuela por motivos religiosos, pero un nuevo proyecto de ley que se debate en la legislatura busca añadir como motivo la “conciencia” de los padres. La propuesta no elimina por completo los mandatos de vacunación como quería el jefe de Salud estatal, Joseph Ladapo, y ha encontrado resistencia de ambos lados del espectro político. La semana pasada fue aprobada por un estrecho margen en el comité de salud y aún debe someterse a voto en ambas cámaras.
Ladapo eliminó el año pasado algunos requisitos de vacunación para matricular a los niños en las escuelas y prometió que buscaría eliminarlos por completo. El Departamento de Salud estatal indicó que la medida priorizaba la “libertad médica” y suspendió vacunas contra la hepatitis B, varicela, Hib y neumococo, aunque mantuvo la triple viral (MMR), así como las que previenen la difteria, tétanos, tos ferina y poliomielitis. El anuncio generó un fuerte rechazo del gremio médico, que advirtió del riesgo de brotes de enfermedades prevenibles.
Ladapo, designado por el gobernador republicano Ron DeSantis en 2021, había sido criticado por desafiar recomendaciones científicas durante la pandemia y por permitir en 2024 que niños no vacunados asistieran a la escuela en medio de un brote de sarampión, pese a orientaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
“Aunque los mandatos de vacunación contra el sarampión aún no han sido eliminados por la legislatura estatal, [Ladapo] ha socavado de manera constante la confianza en la vacuna y ha negado los principios científicos y los valores fundamentales de la salud pública. Como resultado, las tasas de vacunación están disminuyendo y los casos de sarampión están aumentando”, sostiene el doctor Rust.
Según el experto, el aumento de exenciones ha contribuido a que algunas escuelas privadas y distritos escolares estén “muy por debajo de los niveles necesarios”.
“Lo que en Florida se presenta como ‘libertad médica’ en realidad supone anteponer decisiones egoístas centradas en el ‘yo primero’ a la responsabilidad colectiva de ‘todos’. Vacunarse no se trata únicamente de un balance personal entre riesgos y beneficios. Tu riesgo aumenta si otras personas no están vacunadas. Y si tus hijos no lo están, potencialmente estás poniendo en peligro a los hijos de los demás”, señala.
“Los líderes políticos están participando en un experimento peligroso de salud pública cuyo resultado probable ya conocemos”, advierte el médico. Se están produciendo brotes de sarampión en todo Estados Unidos. Los niños están siendo hospitalizados. Han ocurrido muertes. “Necesitamos volver a lo que la salud pública aprendió hace décadas: las vacunas previenen el sufrimiento y salvan vidas”.
“Una maniobra política”
La doctora Rana Alissa, presidenta de la filial de Florida de la Academia Estadounidense de Pediatría (FCAAP), dice que los reportes en Florida y otros Estados no le sorprenden. “Sabemos que dos dosis de la vacuna previenen el sarampión en el 97% de los casos, por eso necesitamos una inmunidad colectiva alta para proteger a toda la población. Pero ahora que estamos muy por debajo de ese umbral y vemos una caída sostenida en la vacunación, el sarampión está regresando. Y va a empeorar. Lo peor aún está por venir”, advierte.
“Estamos unidos frente a lo que consideramos una decisión irresponsable y peligrosa. Miles de expertos piden que no se desmantelen los mandatos de vacunación. Si no se les escucha, veremos un aumento de casos de sarampión, la posible reaparición de la polio, más varicela, hepatitis B y otras enfermedades prevenibles”, agrega.
El debate sobre vacunación se ha convertido en un tema nacional bajo el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., quien fue nombrado por el presidente Donald Trump y ha impulsado despidos masivos en el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y destituido a los líderes de los CDC, en parte por desacuerdos sobre cambios en las políticas de vacunación.
Para la doctora Alissa, se trata “claramente de una maniobra política”. La vacunación “se ha convertido en un asunto de la derecha contra la izquierda. Si estás del lado derecho, vas a oponerte a cada principio ético y a pedir que se elimine la vacuna por alguna razón desconocida. Aún no sabemos cuál es la intención detrás de esto, porque no hay evidencia ni base científica que justifique lo que se está haciendo; parece que, si eres conservador, eso es lo que vas a pedir”.
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