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Un Excel con 6.400 mamografías sin hacer por falta de personal: Andalucía ignoró un segundo aviso para frenar la crisis de los cribados

El jefe de Radiodiagnóstico envió en abril de 2025 una hoja de cálculo a la gerencia del Virgen del Rocío para evidenciar cómo las bajas sin cubrir pararon decenas de miles de pruebas

Exposición de arte acogida por el Hospital Virgen del Rocío. Jose Manuel Vidal (EFE)

Cuando el escándalo de los cribados estalló en octubre de 2025 y se descubrió que la sanidad pública andaluza había dejado desatendidas a 2.317 mujeres que necesitaban una prueba para aclarar si sufrían cáncer de mama, solo un restringido grupo de personas sabía que todo pudo haberse evitado gracias a un documento. Se trataba de un plan, desvelado por EL PAÍS el pasado viernes y propuesto en 2023 por los radiólogos del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla —de referencia para más del 90% de las afectadas—, que alertaba de los retrasos que acumulaban las pruebas diagnósticas y proponía medidas concretas para reducirlos. “Todo fue rechazado. La respuesta fue que no había recursos ni se podían hacer contratos”, lamentan ahora fuentes del centro.

No fue el único ni el último aviso de alerta desatendido por los responsables sanitarios de la Junta, confirman a este diario fuentes del centro sanitario. Hace casi un año, en abril de 2025, los responsables del servicio de Radiodiagnóstico volvieron a advertir a sus superiores de las demoras y reclamaron —otra vez sin éxito— una solución a la escasez crónica de personal. El problema seguía siendo el mismo: las bajas laborales no se cubrían por los recortes, pero con el paso del tiempo aumentaba el impacto global sobre la asistencia.

Entre enero y octubre de 2025, detallan estas fuentes, el hospital Virgen del Rocío dejó de hacer 20.400 ecografías, 12.100 TAC, 10.100 resonancias magnéticas y 6.400 mamografías por los vacíos que dejaban en su plantilla los radiólogos inactivos. En la mayoría de los casos la razón eran permisos de maternidad o paternidad y reducciones de jornada relacionadas por motivos familiares o profesionales.

Estos datos fueron recopilados en una hoja de Excel abierta en enero de 2025 por el jefe del servicio, Javier Castell, con el objetivo de monitorizar la disponibilidad de personal y estimar el impacto que las bajas tenían sobre la actividad asistencial. Los datos llegan hasta el 21 de octubre, fecha de su cese.

“En el mes de abril, Castell envió a la gerencia del hospital los datos acumulados a esas alturas del año porque la tendencia era preocupante. Pero no hubo ningún cambio y las pruebas sin hacer siguieron creciendo”, explican fuentes del centro sanitario. El mensaje repetido en las reuniones en las que se trató este tema fue similar al de 2023: “Los servicios centrales no autorizan. Los servicios centrales no lo han admitido... Las frases eran siempre muy parecidas”, añaden estas fuentes en referencia a la negativa del Servicio Andaluz de Salud (SAS) de flexibilizar los recortes en gastos de personal impuestos al centro. El hospital ha declinado ofrecer su versión de los hechos.

La Junta de Andalucía aplicó el año pasado un duro recorte en los gastos de personal en los grandes hospitales de la región que ascendió a 91 millones de euros. El Virgen del Rocío fue de los más castigados, con un tijeretazo que superó los 25 millones de euros (el 7,15% menos que en 2024). Según datos internos del hospital, la partida destinada a contratar “personal sustituto” fue precisamente la que sufrió con más rigor los recortes. Solo en los cinco primeros meses de 2025, en los que se estaba gestando la crisis y cuando Castell envió el Excel a la gerencia, el centro ahorró más de cuatro millones de euros por este concepto, un descenso de casi el 30% respecto a lo gastado en 2024.

En el caso de los cribados, la menor actividad en Radiodiagnóstico se traducía en retrasos para que las mujeres con un resultado no concluyente en la primera mamografía fueran citadas para una prueba de control —ecografía o segunda mamografía, según el caso— que lo aclarara. Las demoras llegaron a tal punto que desbordaron a los programas de cribado: en lugar de los tres meses habituales, las citas se llegaron a retrasar más de un año. Como los protocolos no preveían avisos por estas demoras, algunas pacientes descubrieron finalmente con estupor —la cifra exacta no ha sido hecha pública— que tenían un tumor. Hasta ese momento, sin embargo, estas mujeres pensaban que la falta de noticias era una buena noticia. “Todas pensábamos que, si no te decían nada, podías estar tranquila porque eso significaba que los resultados habían salido bien”, explica una trabajadora del Virgen del Rocío.

Dentro del servicio de Radiodiagnóstico, la unidad de mama es una de las que más problemas de personal han sufrido en los últimos tres años. En 2023, cuando sus responsables remitieron el plan de choque que fue ignorado, tenía seis radiólogos en plantilla, aunque uno de ellos estaba a punto de jubilarse. A principios de 2025, la unidad estaba dotada solo con cinco especialistas (en realidad eran seis, pero dos de ellos trabajaban media jornada).

“Durante 2024 y 2025 hay hasta cuatro bajas de varios meses de duración por cuestiones familiares que se dejan sin cubrir. Con una plantilla tan ajustada, el impacto sobre la capacidad de realizar las pruebas necesarias es enorme”, explican fuentes del centro.

Tras el estallido de la crisis y los esfuerzos de la Junta para hacer frente al escándalo, la unidad de mama sí ha sido reforzada. Inicialmente fue contratada una radióloga a media jornada y posteriormente dos especialistas más, uno a finales de 2025 y otro a principios de este año. En total, estos incrementos aumentaron la plantilla de radiólogos disponibles hasta 7,5.

El presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, ha reconocido que los fallos en los cribados fueron un “error imperdonable”, pero insiste en dar por concluida la crisis después de que las medidas de urgencia adoptadas permitieran tener todas las pruebas de control pendientes hechas el pasado 30 de noviembre. La Junta ha eludido en los últimos días comentar el plan de choque propuesto en 2023 por el servicio de Radiodiagnóstico del Virgen del Rocío y ha seguido apuntando a Castell como uno de los grandes responsables de lo ocurrido. Paradójicamente, la forma de salir de la crisis ha pasado por la contratación de más radiólogos, lo mismo que el exjefe del servicio había pedido sin éxito desde al menos 2023.

En el Ejecutivo autónomo son conscientes de que los avisos sobre las graves demoras no llegaron hasta los estratos políticos más altos y por eso ponen el foco en las medidas que se han adoptado para paliar las consecuencias, sin ser claros con las causas. “Claramente hubo un problema de falta de información y se resolvió”, sostuvo el pasado viernes el consejero de Sanidad, Antonio Sanz. El dirigente popular insistió en “hablar del futuro”, que pasa por el refuerzo de todos los programas de cribados de la Junta, en el que se han invertido 110 millones de euros para incorporar a 705 profesionales (586 para los colon y cérvix y 119 para el de cáncer de mama) de los que el 70% ya ha sido contratado, aseguró Sanz.

El año 2025 ha sido muy problemático para la gestión del Virgen del Rocío, que además de la crisis de los cribados ha incurrido en otro fallo de calado: los retrasos sufridos por una veintena de enfermos de cáncer para recibir una innovadora terapia CAR-T. En este caso, fue el jefe de servicio de Hematología del cetro, José Antonio Pérez Simón, el que alertó en tres informes de que “la demora de la disponibilidad del tratamiento está teniendo ya un impacto negativo en sus expectativas de respuesta a la terapia [de los pacientes] y, por lo tanto, en su supervivencia”. Una investigación de EL PAÍS desveló posteriormente que el Virgen del Rocío tardó el doble que el resto de grandes hospitales españoles en administrar a sus pacientes la terapia después de que esta fuera incorporada a la sanidad pública.

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