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Candela Capitán: “Me interesa investigar las granjas de ‘influencers’ de producción masiva de contenido en China”

La ‘performer’, bailarina y coreógrafa presenta por primera vez en España una exposición en el marco del festival de arte digital expandido MMMAD, en el espacio Nave Sierra de Madrid

La 'performer' Candela Capitán, en Nave Sierra.Maru Serrano, cortesía del festival MMMAD

Candela Capitán ha pasado, en muy poco tiempo, de ser una promesa emergente de la performance a convertirse en una de las figuras más relevantes de las prácticas artísticas contemporáneas a nivel internacional. Ha colaborado con estrellas del pop, trabajado con reconocidas firmas de moda y gestionado de forma elegante y contundente sus redes sociales, lo que la ha convertido en una artista adorada por la generación Z, a la que también pertenece. Sus eventos atraen a un público numeroso y diverso ya sea en el marco de grandes teatros o en espacios independientes, porque ella ha mantenido desde sus inicios un espíritu profundamente comprometido y underground.

Bajo el título Content Cage se despliega una muestra que reúne una serie de instalaciones y esculturas que forman parte del proyecto multidisciplinar Granjas Humanas, en el que la artista lleva investigando desde hace dos años en relación con el perverso mundo de los creadores de contenido masivo que han surgido especialmente en China y su paralelismo con las macrogranjas de ganado europeo.

“En Granjas Humanas me interesó, desde el principio, investigar la idea de aislamiento y control a través del sonido. Celda Sonora surge como una primera aproximación a este proyecto, donde el cuerpo se enfrenta a los sistemas de producción actuales a partir de un cencerro, normalmente utilizado para localizar a las vacas, como analogía de los sistemas de localización de nuestros dispositivos móviles actuales. Estas ideas se expanden y me interesa investigar dos espacios paradigmáticos de producción intensiva: por un lado, las instalaciones industriales de ordeño vacuno; y, por otro, las denominadas granjas de influencers o content factories, modelos altamente sistematizados de producción masiva de contenido digital generado por cuerpos humanos —normalmente mujeres influencers—, bajo lógicas de rendimiento continuo y que se han diseñado en China".

Ambos sistemas de producción establecen una conexión con la explotación sistémica del cuerpo femenino, una temática que Capitán ha cuestionado a lo largo de toda su trayectoria en proyectos escénicos como Solas, donde, a través de plataformas web de streaming, las cinco performers protagonistas se contemplan a sí mismas mientras son miradas.

“El cuerpo femenino, al igual que el cuerpo animal, ha sido históricamente uno de los principales territorios de control: un espacio normativizado, vigilado y explotado. En mi trabajo me interesa analizar cómo operan hoy estos mecanismos y cómo ese control se ha desplazado hacia lo digital. Las redes ya no son únicamente herramientas de comunicación, sino auténticos dispositivos de regulación afectiva y estética. En mis piezas investigo cómo el cuerpo se adapta a estas dinámicas: cómo interactúa con el algoritmo, cómo se optimiza y cómo termina convirtiéndose en una imagen consumible”.

Algo característico en los displays de la artista es la integración de dispositivos móviles, el uso en vivo de las redes sociales y la participación interactiva. “La integración de las redes en mis obras varía según cada proyecto, pero lo que me interesa de forma constante es la relación que establecemos con los dispositivos y las formas en que estos nos condicionan. Es una integración más conceptual y estética que ornamental: no se trata tanto de representar las redes, sino de evidenciar cómo operan sobre nosotras”.

Content Cage responde a otros temas presentes en su obra en una suerte de presente continúo donde explora el concepto de las habitaciones conectadas, inspirado a su vez en Un cuarto propio conectado (2012), de Remedios Zafra, desde donde analizar la promesa de autonomía que ofrecían los espacios digitales y cómo estos ha terminado derivando en sofisticadas formas de control. La articulación de un discurso sociopolítico en cada obra de Candela Capitán resulta muy potente, con referencias constantes a filósofas y científicas como Zafra, así como a Donna Haraway, en relación con la convivencia entre seres humanos y no humanos, y a Paul B. Preciado, en cuanto a la manera de entender el cuerpo como territorio tecnopolítico. Asimismo, Content Cage, remite a Temple Grandin, zoóloga, etóloga y profesora estadounidense, activista del bienestar animal y una de las primeras personas en compartir públicamente sus experiencias personales en relación con su condición de autista. Durante sus años en la universidad, diseñó una máquina de dar abrazos, cuyo dispositivo está implícito en el diseño de las jaulas de esta exposición.

“El concepto de habitaciones conectadas, con el que llevo trabajando desde hace varios años y que aparece de forma recurrente en mis obras, proviene del libro de Remedios Zafra, en diálogo con A Room of One’s Own, de Virginia Woolf, que es una de mis escritoras preferidas. Si en un principio la habitación propia se entendía como un espacio de aislamiento necesario para la emancipación, hoy ese aislamiento está atravesado por una conexión constante. Habitamos espacios que parecen íntimos y cerrados, pero que, en realidad, están permanentemente abiertos y expuestos. La unión y la relación entre estas autoras también tienen que ver con un concepto que aparece en todas mis obras: la rutina laboral, la repetición y la relación entre el cuerpo y la máquina”.

Esta lógica orientada exclusivamente a la productividad resuena no solo con los dispositivos contemporáneos de control sobre los cuerpos, sino también con la manera en que estos nos atraviesan a través de sistemas invisibles, como los algoritmos, que imponen modos de conducta y de deseo. Al contemplar estas obras, se percibe una crítica a la auto explotación capitalista, pero, según el comisario y artista Joan Morey —colaborador habitual de Candela Capitán y viceversa—, también emerge la idea de que ese sometimiento puede transformarse en deseo y, a su vez, convertirse en un nuevo motor de rendimiento y productividad.

¿Hemos terminado asumiendo esas políticas de control externo? “Ya no hace falta que nos vigilen desde fuera, porque hemos interiorizado los mecanismos de control y nos autorregulamos desde dentro”, responde Candela Capitán.

En Content Cage vemos tres jaulas móviles que se activan durante la performance y tres fijas habitadas por insectos. El espectador transita a través de una serie de instalaciones sonoras: se amplifica, mediante micrófonos, el sonido de las moscas, junto a esculturas de acero que ella ha diseñado en colaboración con el arquitecto Daryan Knoblauch y el ingeniero Roger Castells. Hay también aromas envolventes en la exposición provenientes de los seres no humanos que la habitan.

Los artefactos que vemos operan como prótesis del cuerpo en el espacio y se genera una sensación de cambio y metamorfosis que se intensifica por la presencia de las larvas. De este modo, estructuras metálicas, organismos vivos y paisajes sonoros se integran y se traducen en un ecosistema interconectado. El concepto de la metamorfosis se toma como metáfora de los ciclos de producción. La exposición hace hincapié en el paso del tiempo, el envejecimiento natural del cuerpo y la evolución de la sociedad en relación con los nuevos dispositivos tecnológicos. “La metamorfosis deja así de ser un proceso libre para convertirse en una exigencia: transformarse para seguir siendo útil, para seguir encajando. En este sentido, surge una pregunta clave: ¿nos transformamos libremente o estamos siendo completamente funcionales a un sistema que determina cómo debemos cambiar”, explica la artista.

Content Cage se enmarca dentro del MMMAD 2026 – Festival Urbano de Arte Digital, que en su séptima edición reúne a una serie de artistas y propuestas bajo el título Condiciones de uso. Es la segunda vez que Capitán participa en el festival MMMAD. ¿Siente que faltan espacios de representación para estas nuevas prácticas? “Participar de nuevo en el festival MMMAD ha sido una oportunidad especialmente significativa en ese sentido, ya que se trata de un contexto que, al igual que mi trabajo, se sitúa en el cruce entre disciplinas. Esto me ha permitido experimentar con mayor libertad, ampliando y desplazando los límites de mi propia práctica”. Y es también la primera vez que presenta una exposición en España, tras el paso el año pasado por Inter.pblc en Copenhague: “Mi trabajo se ha desarrollado principalmente en el ámbito de las artes escénicas, aunque mi forma de componer, investigar y concebir las piezas siempre ha estado estrechamente vinculada a las artes visuales, en especial a la performance. El formato expositivo es un territorio que llevaba tiempo queriendo explorar y en el que, poco a poco, me estoy adentrando. El trabajo site specific en Nave Sierra también ha sido fundamental, en la medida en que implicaba un diálogo directo con el espacio: comprender su arquitectura, su contexto y permitir que todo ello condicionara la pieza. Más que adaptar el proyecto, se trataba de pensar desde el lugar, de construir a partir de él”.

En Content Cage se incide, a través de todos estos elementos, en la tarea de encontrar puntos de fuga desde el interior del sistema, proponiendo, mediante el desarrollo del arte, otras formas de sostenerse y de cuidado fuera de la norma. Hay una sensación de acogimiento cada vez que asistimos a una creación de Candela Capitán, algo muy sensorial que nos atraviesa más allá de la dureza, el realismo y la complejidad que contiene su discurso.

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