‘Yo solo quiero irme a Francia’: genio y estampa de María Galiana
Un afinado cuarteto femenino, encabezado por la actriz andaluza, escenifica en el Teatro Pavón la opera prima de Elisabeth Larena sobre la traición en la amistad y en la familia


Cuando dejan asuntos pendientes, los muertos suelen quedarse un tiempo entre los vivos. Pilar, el personaje que encarna María Galiana en Yo solo quiero irme a Francia, acaba de fallecer. A su velatorio no asisten más que dos mujeres jóvenes. Una es su nieta, a la que dio mala vida, la otra no tiene ni idea de quien pueda ser: “A esa, yo no la conozco”, le dice al público la fallecida. A punto de cumplir 91 años, Galiana prologa la función con una organicidad que, pocos minutos después de comenzar, arrancó en el Teatro Municipal de Coslada, donde la vi, un aplauso preliminar de corazón. Desde que se estrenara el otoño pasado en Avilés, la opera prima de Elisabeth Larena, que el 29 de abril comienza temporada en Madrid (Teatro Pavón), ha llenado allá donde fue.
Yo solo quiero irme a Francia es un thriller del alma, en cuyo transcurso se va deshaciendo una madeja de traiciones sobrevenidas y de secretos familiares celosamente custodiados. En sus últimos días, Pilar, cuyo silencio causó mucho dolor, lo ha dejado todo dispuesto de modo que pueda enderezarse a título póstumo lo que las circunstancias personales y la torpeza colectiva torcieron en su día. Por eso dictó el insólito testamento que trae bajo el brazo Inés, la joven desconocida e impertinente.
Larena teje una intriga plausible en torno a la lucha de las protagonistas por liberarse de su penosa herencia emocional. Su obra transcurre en dos planos. Inés y Leo, la atribulada nieta de Pilar, están vivas. La abuela y Marisol, su hija, fallecidas, deambulan entre ambas jóvenes, que no se aperciben de su presencia. Tampoco lo que las dos mayores dicen lo escuchan las mozas. Simbólicamente, en este cuarteto femenino, Nieve de Medina sería la voz aguda, pues quiere ponerlo todo en claro. A Anna Mayo le cabe el papel de contralto, porque Leo, su personaje, es la gravedad personificada. La inspirada Inés de María Roja hace las veces de tiple cómica, que con divertido desenfado intenta quitarle hierro al asunto. Y Pilar sería la mezzo, en su intento postrero de mediar y conciliar, orientado a ganarse el descanso eterno. Encarnándola, Galiana ofrece una lección de vida. La función, compleja pero contada con naturalidad, resulta agradecida: gustó con razón.
Yo solo quiero irme a Francia
Texto y dirección: Elisabeth Larena
Reparto: María Galiana, Nieve de Medina, Anna Mayo y María Roja
Teatro Pavón. Madrid. 29 de abril al 24 de mayo
El Egido. 30 de mayo
Teatro del Soho. Málaga. 12 y 13 de junio


























































