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MUJERES EN PELÍCULAS
Opinión

Sandy McLeod en ‘Variety’, el voyerismo desde la mirada femenina

La actriz interpretó a Christine en una película que quedó relegada a los márgenes, pero es la más lúcida metáfora sobre el deseo sexual femenino

Sandy McLeod

Pocas películas se han atrevido a tratar las nociones de pornografía y deseo sexual desde una mirada feminista. Tal vez por eso, Variety (La celda de cristal en su traducción española, disponible en Filmin) ha acabado convertida en un clásico de culto por cómo revierte, a través de su protagonista Christine, el famoso male gaze del cine acuñado por la ensayista Laura Mulvey.

Variety se estrenó en 1983 y hasta pasó por La Quincena de Cineastas del Festival de Cannes, pero quedó diluida en la escena del underground pospunk neoyorquino. El tiempo le daría una nueva oportunidad y hoy se reconoce cómo su directora, Bette Gordon, convirtió a Christine —una joven escritora que encuentra trabajo como taquillera de un cine porno— en una lúcida metáfora sobre el voyerismo desde la mirada femenina.

Tímida, alta, rubia y guapa, la estoica presencia de Christine en la taquilla de la sala porno provoca la extrañeza de los habituales del lugar, uno de esos viejos cines de un Nueva York en el que el público masculino compartía sus fantasías más ocultas. Pero su lugar pasivo dentro de la taquilla cambia poco a poco y Christine se va acercando a los sonidos y las imágenes de la películas que proyectan mientras empieza a espiar y observar ese nuevo entorno para construir ella sus propias fantasías sexuales.

Bette Gordon dirigió Variety a partir de una idea suya y un guion de la novelista punk Kathy Acker. La sala era real, un viejo teatro de variedades cerca de Times Square reconvertido en cine porno. La mejor amiga de Christine (interpretada por Sandy McLeod) es Nan (Nan Goldin), que se interpreta a sí misma en los años en los que frecuentaba el Tin Pan Alley, un bar de trabajadoras sexuales y artistas bohemias que fue central en su obra. Es Nan quien le habla a su amiga de un trabajo en el cine.

Según su directora, “Variety obliga al espectador a reconocer su propia complicidad, su propio voyerismo... Pero sin reprimir nunca la imaginación”. La obsesión de Christine con su nuevo entorno se abre así paso al inesperado descubrimiento de una fantasía erótica propia. 

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