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Head & Shoulders: ¿por qué este champú anticaspa de supermercado deja el pelo tan brillante?

El champú Head & Shoulders (H&S) no solo combate la caspa: muchas aficionadas al cuidado capilar aseguran que deja el cabello más brillante y ligero, e incluso que mejora el aspecto de algunos brotes de acné. Expertos analizan qué hay detrás de esta percepción

Algunos ingredientes de los champús anticaspa pueden dar también brillo al pelo.Yulia Petrova (Getty Images)

“Siempre me he lavado el pelo con productos profesionales, pero hace poco usé el champú Head and Shoulders de mi marido porque el mío se acabó. ¿Por qué noto el pelo tan bien? Está tan suave y brillante que hasta puedo estar cuatro días sin lavarlo y no queda graso; y eso que yo no aguanto más de tres días. Su ingrediente activo es el piritionato de zinc, ¿podría ser eso?”. Este simple comentario en un foro Reddit recibió respuestas como “Es un champú que limpia en profundidad y seguro que ha quitado acumulación en tu pelo”; “Me pasó lo mismo hace tiempo y me dijeron que el motivo es que es muy secante y prepara el cabello para que el acondicionador funcione de verdad”, o “Yo lo uso para el primer lavado y paso a uno más suave para el segundo”. Esta percepción se repite también en plataformas como Amazon, donde las reseñas rozan las cinco estrellas y entre sus atributos, además de la desaparición de la caspa, se mencionan con frecuencia el brillo, la sensación de ligereza y el aroma.

Para entender el fenómeno es importante empezar desde el principio. Head & Shoulders nace en 1961 como un tratamiento para el cuero cabelludo. Se lanzó en Estados Unidos tras casi una década de investigación liderada por el químico y bacteriólogo John Parran Jr., con el objetivo de combatir la caspa de forma eficaz. En 1975 dio el salto al formato champú y cambió para siempre la categoría anticaspa, hasta entonces asociada a productos poco agradables de usar.

Hoy, la caspa encabeza los problemas relacionados con el cabello. Según un informe de la plataforma de análisis Medihair, es la principal preocupación capilar para el 34 % de los usuarios, seguida de la pérdida de cabello (28 %), la sequedad y el picor (19 %), el cabello seco y opaco (12 %) y las canas (7 %). El mismo informe señala que Head & Shoulders encabeza el ranking de marcas de cuidado del cabello en Estados Unidos, con ventas estimadas en 42,28 millones de dólares, por delante de otras firmas consolidadas como Pantene, Garnier, Herbal Essences o Tresemmé.

En un contexto de fuerte expansión del cuidado capilar, cuyo mercado global superó en 2024 los 95.600 millones de euros y crecerá un 6,4 % anual hasta 2030 según Grand View Research, los productos anticaspa concentran cerca del 38 % de las ventas. En esta categoría, Head & Shoulders figura entre las marcas líderes y, según datos de Nielsen citados por la propia compañía, es el champú anticaspa más vendido del mundo.

¿Hasta dónde llega un champú?

La función de un champú es simple: tiene que limpiar el cuero cabelludo sin dañar la fibra capilar. Pero la industria cosmética innova con tantas fórmulas, usos y promesas, que dar con el adecuado a veces parece una misión imposible. “Un champú actúa durante unos minutos y se aclara. Eso ya marca sus límites. Puede mejorar el entorno del cuero cabelludo, reducir la descamación, aliviar el picor y dejar el pelo más brillante y manejable, pero no repara la fibra dañada ni transforma la estructura del cabello”, explica Virginia Velasco, dermatóloga y tricóloga en la Clínica Doctor Morales Raya. Desde el salón, la percepción es similar. “Un champú puede hacer que el pelo se vea fantástico, pero no puede deshacer años de decoloraciones, daños por calor o estrés químico. Para eso hacen falta tratamientos específicos que trabajen la estructura interna del cabello”, resume Oriol Barberà, fundador del salón NU en Barcelona.

Los champús anticaspa concentran su acción en la raíz del problema. “La caspa es una alteración crónica del cuero cabelludo y, para controlarla, el lavado regular es esencial. Nuestras fórmulas están diseñadas para que los activos anticaspa lleguen tanto a la superficie como al folículo en lavados cortos, lo que tiene efectos visibles incluso en personas sin caspa evidente”, afirma a S Moda Cédric Callens, responsable de comunicación científica de Head & Shoulders. Si analizamos su fórmula base, combina surfactantes aniónicos como el lauril éter sulfato de sodio, activos anticaspa como la piroctona olamina y agentes acondicionadores como la dimeticona o la glicerina. “Todos nuestros champús se basan en un sistema tensioactivo de alto rendimiento combinado con activos anticaspa (como la piroctona olamina o el sulfuro de selenio) integrados en una base rica en agentes acondicionadores. Un elemento clave es la tecnología de deposición controlada, que permite que los ingredientes activos lleguen tanto a la superficie del cuero cabelludo como al infundíbulo folicular, donde reside la Malassezia, incluso en lavados breves. Para acabar con ella el lavado regular es esencial, y por eso diseñamos fórmulas agradables de usar. Además, cada una se ajusta según el beneficio específico que se busque: para cuero cabelludo extrasensible modificamos el tipo y la proporción de surfactantes; y para cuero cabelludo seco aumentamos el nivel de ingredientes hidratantes”, explica Cédric Callens.

Tras analizar el INCI del formato clásico, María Teresa Alcalde, licenciada en Farmacia y directora del Postgrado en Tricología y Cosmética Capilar, de IL3-Universidad de Barcelona, apostilla “es una fórmula bien construida para un producto anticaspa de gran consumo: cumple su acción con piroctona olamina, cuida el cuero cabelludo con activos como pantenol y niacinamida e incluye siliconas, como la dimeticona y el dimeticonol que mejoran el brillo y la suavidad del cabello. Sin ellas el pelo quedaría limpio, pero con un aspecto áspero, mate, encrespado y difícil de manejar”.

Sulfatos y siliconas bajo la lupa

Pocos ingredientes cosméticos han generado tanta desconfianza como los sulfatos y las siliconas. Durante años han sido señalados como responsables de resecar el cabello, apelmazarlo o incluso dañarlo. Pero, ¿qué hay de cierto?

“No son ingredientes malos en sí mismos. Los sulfatos limpian muy bien y hacen buena espuma. El problema no es el ingrediente, sino la concentración y la frecuencia de uso. Además, no todos son iguales. El lauril sulfato puede resultar irritante si se usa en altas proporciones, pero en la actualidad prácticamente no se utiliza. Se emplea más el lauril éter sulfato (laureth sulfate), y suele combinarse con otros tensioactivos más suaves para reducir ese efecto”, aclara a S Moda María Teresa Alcalde.

Para Alcalde, la discusión suele simplificarse en exceso. “La seguridad dermatológica no depende del nombre aislado del activo, sino de la concentración, la combinación de ingredientes y el contexto de uso”. Demonizar un compuesto sin atender a la fórmula completa, añade, es científicamente impreciso. La tricóloga Virginia Velasco coincide en que la clave está en el equilibrio. “Un champú con mayor poder detergente puede ser útil para eliminar acumulación, pero usado en exceso puede resecar la fibra o irritar cueros cabelludos sensibles”. Por eso recomienda alternar fórmulas según las necesidades del momento.

Las siliconas han sido demonizadas por motivos distintos. Se las acusa de ‘cubrir’ el cabello y generar acumulación. Sin embargo, químicamente son materiales inertes. “No penetran ni dañan la fibra. En formulaciones modernas, la deposición está controlada y no generan acumulaciones pesadas si el sistema está bien diseñado. Esa tecnología de deposición es importante porque permite que los agentes acondicionadores se adhieran de forma selectiva a la fibra, especialmente en las zonas más dañadas, sin dejar una sensación pesada o acumulativa. No se trata solo de los ingredientes, sino de cómo se incorporan a la fórmula para que lleguen donde más se necesitan”, insiste Callens.

Maria Teresa Alcalde detalla cómo actúan: “Se depositan formando una película uniforme que rellena las irregularidades de la cutícula. Eso alisa la superficie, reduce la fricción y mejora la reflexión de la luz”. El resultado es un brillo inmediato y un tacto sedoso difícil de replicar con otros ingredientes. “El principal inconveniente no es capilar sino medioambiental: su biodegradabilidad es limitada y algunas siliconas han sido reguladas por su persistencia en el ecosistema acuático. Además, muchas marcas han sustituido las siliconas de sus productos por otros ingredientes acondicionadores, sobre todo por el boom de los ingredientes de origen natural”, dice Alcalde.

¿Brillo real o efecto óptico?

“El brillo del cabello no depende tanto de nutrir la fibra como de cómo se refleja la luz sobre su superficie”, explica María Teresa Alcalde. “Cuando la cutícula está irregular o cubierta de residuos, la luz se dispersa y el cabello se ve mate. Cuando la superficie se alisa, el reflejo es mucho más uniforme”.

Virginia Velasco pone el foco en un factor que a menudo pasa desapercibido. “Muchas personas no tienen caspa visible, pero sí microdescamación o inflamación subclínica del cuero cabelludo. Eso genera residuos en la raíz y afecta al aspecto del tallo desde su origen. Cuando se limpia bien esa zona, el cabello que nace puede ser más uniforme”.

Precisamente este es el terreno en el que actúan los champús anticaspa. “El brillo percibido aumenta cuando se eliminan el sebo, la descamación y los residuos que dispersan la luz, y cuando los acondicionadores se depositan en la superficie de la cutícula. Esto incrementa el reflejo especular y hace que el cabello se vea más brillante tras un solo lavado. Además, el efecto suele ser más llamativo cuando el uso es puntual. En usuarios ocasionales, el contraste visual es mayor porque hay más acumulación previa. Por eso muchas personas describen un ‘antes y después’ tan marcado”, dice Callens.

En el salón, ese brillo inmediato se interpreta con cautela. “Es un efecto cosmético rápido. El cabello queda más liso al tacto y más uniforme en la superficie, pero eso no significa que esté más sano por dentro. Yo lo comparo con un gloss: luce al momento, pero no implica una mejora estructural”, apostilla Oriol Barberà, estilista y fundador del salón Nu en Barcelona. Virginia Velasco coincide, “el brillo inmediato no equivale a una reparación profunda del cabello. Hablamos de limpieza eficaz y de alisado superficial de la fibra, no de un cambio biológico”.

Utilizarlo de forma continuada

Cuando existe caspa diagnosticada o tendencia a dermatitis seborreica, la respuesta es clara. “Al tratarse de una alteración crónica, el control requiere constancia. Las fórmulas están diseñadas para uso frecuente y el tratamiento continuado ayuda a controlar la proliferación asociada al hongo Malassezia, incluso antes de que aparezcan escamas visibles”, explica Cédric Callens. Además, defiende que también puede utilizarse también de forma preventiva. “Al igual que cepillarse los dientes, muchas personas lo usan como hábito, no solo cuando aparecen síntomas. Dos publicaciones clínicas respaldan que los lavados frecuentes con productos anticaspa pueden mejorar los indicadores de salud del cuero cabelludo incluso antes de que aparezcan escamas”.

Sin embargo, desde la consulta dermatológica la recomendación es más prudente. “En un cuero cabelludo sano no sería mi elección como champú habitual para cada lavado. El motivo no es que sea perjudicial, sino que las necesidades cambian. Un producto con mayor poder detergente puede resultar útil de forma puntual, como ‘reset’ para eliminar acumulación, pero alternarlo con fórmulas más suaves suele ser lo más sensato, sobre todo en cabellos teñidos, muy secos o sensibles”.

La farmacéutica María Teresa Alcalde introduce un matiz técnico: “En el caso de fórmulas con piroctona olamina, su uso en cuero cabelludo sano no supone un problema, pero no sería necesario como champú exclusivo. Si la fórmula incorporase un activo anticaspa más potente, como el sulfuro de selenio, su uso continuado en ausencia de patología no estaría indicado”.

¿Y qué hay del acné?

El uso de H&S como ‘tratamiento’ para el acné causa furor en redes sociales. “¿Utilizar Head & Shoulders como mascarilla facial? Sí, es un truco para erradicar el acné fúngico. Este champú tiene como ingrediente activo el piritionato de Zinc ideal para controlar el acné, reducir la inflamación, acabar con el exceso de sebo y prevenir nuevas erupciones. Lo dejé actuar 10 minutos y luego aclaré. Pero antes de hacerlo lo mejor es consultar con un dermatólogo”, dice @CamilitaGold en una publicación que supera los cien mil likes.

@camilitagold

¿Sabías que el shampoo Head & Shoulders puede ser tu aliado contra el acné fúngico? 🌿✨ @headandshoulders Gracias a su ingrediente activo, el *piritionato de zinc*, es capaz de combatir la levadura responsable del acné fúngico. 💙 Yo lo uso como mascarilla facial, dejándolo actuar unos minutos antes de enjuagar. ¡Un truco económico y efectivo! 🙌 Recuerda consultar a un dermatólogo antes de probarlo. 😉 ✨ *Tu piel, tu prioridad.* ✨ #AcnéFúngico #SkincareTips #MascarillaCasera #HeadAndShoulders #SkincareEfectivo #CuidaTuPiel #AcnéControl #TipsDeBelleza #RutinaDeCuidado #RemediosCaseros

♬ Lounge Fashion Chill - MusicHead

¿Qué opinan los expertos? “A diferencia de muchas otras soluciones caseras, esta tiene cierta base científica. El mérito es del piritionato de zinc y del sulfuro de selenio, dos activos habituales en los champús anticaspa que ayudan a controlar hongos naturales de la piel que, cuando proliferan en exceso, pueden causar caspa, descamación y algunos tipos de granitos. Sin embargo, no todos los tipos de acné son iguales y estos ingredientes solo resultan eficaces en el llamado acné fúngico, que suele manifestarse con pequeños granitos bastante uniformes y, en ocasiones, con picor. En otros tipos de acné no solo no serán eficaces, sino que pueden resultar irritantes”, explica la doctora Beatriz Beltrán, experta en medicina interna y estética fundadora de la clínica que lleva su nombre. ¿Significa eso que podemos sustituir H&S por nuestro limpiador habitual? “No. Estos champús no están formulados para la piel del rostro y su uso frecuente puede provocar irritación o sequedad. Solo deberían emplearse como apoyo puntual, bajo criterio médico, una o dos veces por semana y dejándolos actuar no más de dos minutos”, concluye la Dra. Beltrán.

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