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La rutina de belleza capilar de 11 pasos con productos de supermercado que arrasa en TikTok

El método de Abbey Yung, basado en una rutina larga y compleja para devolver la salud y el brillo al cabello, acumula millones de visualizaciones y seguidores en redes sociales. Dos expertas tricólogas analizan el fenómeno

Rutina de belleza capilar

El cuidado capilar vive su momento dorado gracias al auge de rutinas largas y complejas. Solo hay que dar una vuelta por TikTok, la red social que marca las tendencias de belleza del momento, para ver cómo miles de jóvenes recurren a las redes sociales en busca de respuestas para acabar con el encrespamiento, recuperar el brillo, la fuerza o aumentar la densidad capilar. En ese microuniverso digital lavarse el pelo ya no es un gesto básico, sino un ritual muy estructurado. Una de las responsables del fenómeno es Abbey Yung, tricóloga, creadora de contenido e influencer de belleza que ha popularizado su rutina en 11 pasos en la que defiende que el orden, la constancia, la superposición de capas y la personalización son claves en la salud capilar. Con más de dos millones de seguidores en TikTok, un millón en Instagram y 772.000 en YouTube, la tricóloga despierta pasiones y recelos a partes iguales.

El auge del método de los 11 pasos forma parte de un movimiento más amplio que trata el cabello como si fuera la piel del rostro. La skinificación del cuidado capilar explica por qué las rutinas largas con activos propios del cuidado facial han saltado al cuero cabelludo. Esta nueva generación de pasos abarca sérums para el cuero cabelludo, exfoliantes con AHA, brumas que favorecen la microbioma y tratamientos nocturnos diseñados para reparar la fibra capilar de la misma forma que los retinoides actúan sobre el rostro. El crecimiento se refleja en las ventas. Según Circana, el segmento del cuero cabelludo creció un 19% en la primera mitad de 2025 en Estados Unidos y los productos destinados a la pérdida de cabello y su fortalecimiento registran aumentos de dos dígitos. Un reciente artículo de Cosmetics Business que identifica las cinco grandes tendencias del cuidado capilar confirma que la categoría crece impulsada por la venta de productos que van más allá de la higiene básica. Así, durante el primer semestre de 2025, las ventas de sérums capilares crecieron un 40% en Europa, mientras que las mascarillas aumentaron un 32%, los tratamientos un 20%, los productos sin aclarado un 19% y los aceites capilares un 17%. Esta evolución no es casual. Según el Haircare Trend Report 2025 de THG Labs, el cuidado del cabello se dirige hacia una auténtica ‘terapia capilar’ con el cuero cabelludo como protagonista. El informe detecta un aumento de búsquedas asociadas a conceptos como head spa o scalp facials, reflejo de cómo el consumidor empieza a tratar el cabello con la misma lógica que el cuidado facial.

Los datos de búsqueda también lo confirman. Un análisis publicado por Infobae a partir de cifras de Spate (la plataforma que monitoriza tendencias en Google, TikTok e Instagram) muestra que el interés por el cuidado del cuero cabelludo no deja de crecer. Entre septiembre de 2024 y agosto de 2025, el término ‘suero para el cuero cabelludo’ superó las 910.000 búsquedas y visualizaciones combinadas, lo que supone un incremento del 77% respecto al año anterior; la búsqueda de ‘masajeadores de cuero cabelludo’ también registró un aumento del 57,7 %.

¿En qué consiste el método de los 11 pasos?

La rutina de los 11 pasos conquista las redes sociales bajo la promesa de un cabello más fuerte, brillante y saludable. “Mi método está diseñado para ser personalizado para tu tipo de cabello y cuero cabelludo. Muchos pasos son opcionales. El objetivo no es que tengas que seguirlos todos, sino mostrarte todas las opciones posibles para que elijas lo que realmente te funciona”, aclara la propia Yung en sus redes sociales antes de enumerar cual es su rutina ideal. En líneas generales, estos son los pasos a seguir.

1. Tratamiento reparador de enlaces antes del lavado. El método arranca, de forma opcional, con un tratamiento reparador de enlaces de la fibra capilar aplicado antes del champú. Estos productos refuerzan la estructura interna del cabello y son útiles en cabellos dañados por decoloraciones, calor o procesos químicos. La creadora recomienda utilizarlos una o dos veces por semana.

2. Aceite prelavado. El método sugiere aplicar también un aceite nutritivo al menos unos 20 minutos antes del lavado para suavizar la fibra, aliviar la sequedad y facilitar el desenredado en largos y puntas. Yung no recomienda combinarlos con tratamientos reparadores posteriores.

3. Champú clarificante. La influencer defiende el uso de un champú clarificante al menos una vez por semana, o más si es necesario, para eliminar acumulación de residuos de productos, sebo, polución y preparar el cabello para los tratamientos posteriores.

4. Champú específico. Un segundo champú no clarificante, que puede ser hidratante, anticaspa o incluso más específico para picor, irritación o descamación, y que no es necesario utilizar en cada lavado.

5. Tratamiento reparador de enlaces tras el champú. Si no se ha usado antes del lavado, el bond repair se aplica aquí, normalmente una vez por semana, para reforzar la estructura del cabello tras la limpieza.

6. Acondicionador, mascarilla o gloss. Este paso agrupa todos los productos de hidratación y nutrición. Abbey recomienda usar al menos un producto acondicionador en cada lavado, o combinar dos para aumentar la experiencia sensorial.

7. Tratamiento reparador poslavado. Un refuerzo adicional de reparación que se aplica tras la ducha y requiere respetar tiempos de espera antes de seguir con otros productos.

8. Acondicionador sin aclarado y protector térmico. Productos leave-in para hidratar, desenredar y proteger el cabello del calor. Yung recomienda formatos en spray para facilitar una aplicación uniforme.

9. Productos de styling. Espumas, cremas, geles o sprays para dar forma y acabado al peinado si se desea.

10. Sérum, crema o aceite para sellar. Un paso final para aportar brillo, suavidad o controlar el encrespamiento. Este paso solo es necesario en cabellos que necesitan un extra.

11. Cuidado entre lavados. Tratamientos nocturnos, aceites ligeros, champús secos, brumas protectoras o productos para controlar la sequedad y los enredos entre lavados.

Los 11 pasos a examen: la opinión de expertas tricólogas

El método causa furor en redes sociales con millones de publicaciones en que las usuarias, además de buscar alternativas a los productos que propone su creadora (muchos de ellos no disponibles en España), documentan, paso a paso, el antes y el después de su cabello tras la rutina. “Mi imperio romano ahora mismo es Abbey Yung y después de verme todos sus tutoriales voy a comprar sus productos aprovechando que estoy en Nueva York”, explica @carolynna desde su cuenta con casi dos millones de seguidores mientras entra a una drugstore neoyorquina. Entre las respuestas destacan “Nena, yo también estoy obsesionada con ella ahora mismo” y “A mí me ha cambiado mucho el pelo con su método… ¡Es la pera!”. La creadora de contenido @elisehbeauty muestra su cambio tras dos años siguiendo el método en un post titulado ‘El método de Abbey Yung funciona’, que acumula cientos de comentarios. Entre ellos, mensajes como “Son tantos productos que siento que tengo que gastar medio sueldo”; “Esto es abrumador, ¿podrías mostrarlo en formato calendario?” o “Siento que necesito un doctorado para recordarlo todo y llevo tiempo intentando seguir el método”

¿Hasta qué punto tienen sentido tantos pasos? Miriam Quevedo, experta en tricología, fundadora de su marca homónima y creadora del primer spa capilar en nuestro país habla claro: “Nosotros tenemos rutinas de cuatro pasos y hasta de 12, ese no es el problema. Las rutinas largas pueden funcionar, pero solo cuando están muy bien prescritas, ejecutadas y personalizadas. Si no, te puedes cargar el pelo”, advierte. En su opinión, el método puede resultar peligroso cuando se aplica de forma estándar en cabellos dañados “estas melenas no soportan lavados profundos con productos clarificantes, que tienen un pH muy ácido, ni siquiera una vez a la semana. Si no acondicionas bien con una mascarilla muy potente, te quedas sin pelo”. Uno de los grandes puntos débiles para Quevedo es que el método prioriza la fibra visible y relega el cuero cabelludo a un segundo plano. “No hay una rutina previa específica para el cuero cabelludo. Un exfoliante es esencial en cualquier rutina y aquí no se aborda el tratamiento profundo de problemas como grasa, caspa, inflamación, rojeces, caída o falta de crecimiento. Tratar bien el cuero cabelludo es lo más importante para tener un cabello bonito a largo plazo y solo con el champú no se soluciona”, subraya la experta.

La doctora Virginia Velasco, dermatóloga y responsable del departamento de tricología de la clínica Morales Raya en Madrid, coincide: “Desde la tricología priorizamos rutinas simples, adaptadas y sostenibles. El exceso de productos no solo no mejora los resultados, sino que puede generar problemas añadidos. El método puede tener sentido en casos muy concretos y aun así nunca recomiendo aplicar todos los pasos a la vez ni de forma indefinida”.

Ambas expertas ponen el foco en el abuso de tratamientos bond repair, que el método repite hasta en tres fases distintas. “Estos productos están diseñados para reconstruir enlaces rotos tras procesos químicos muy concretos. Cuando no existe ese daño estructural, no tienen un objetivo terapéutico claro y su uso reiterado puede sobrecargar la fibra, dejar el cabello rígido, opaco y con peor manejabilidad”, aclara Velasco. Quevedo añade que el problema no es el activo en sí, sino su uso indiscriminado “solo los cabellos sobreprocesados con queratinas o decoloraciones químicas necesitan rutinas de reparación tan intensivas, y aun así deben ir acompañadas de un trabajo profundo de cuero cabelludo”.

Otro riesgo que señalan es la acumulación de capas cosméticas. “El cuero cabelludo es una prolongación de la piel del rostro. El exceso de productos puede alterar su microbiota, provocar microinflamación mantenida, picor e incluso una caída reactiva tipo efluvio telógeno. Un efecto que, paradójicamente, puede confundirse en redes con una ‘fase de adaptación’ del método. El resultado es que este tipo de rutinas maximalistas tienden a fracasar en cabellos finos, grasos o con alopecia, perfiles muy frecuentes en consulta. En estos casos, el exceso de producto apelmaza, empeora el aspecto del cabello y puede interferir incluso con tratamientos médicos necesarios”, advierte Virginia Velasco.

Miriam Quevedo concluye “las rutinas largas solo funcionan cuando hay diagnóstico, criterio y productos de altísima calidad. Cualquier rutina debe centrarse en productos que garanticen un cuero cabelludo sano, un buen champú adaptado y un tratamiento acorde al daño real del cabello. Copiar lo que ves en redes, sin saber qué necesitas, es la forma más rápida de estropear tu cabello”.

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