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Alimentación
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Es oficial: el kiwi “ayuda a ir al baño”… y reabre el debate sobre la publicidad alimentaria

Por primera vez en Europa, una fruta fresca obtiene una declaración de propiedades saludables oficial para la regularidad intestinal, pero solo puede utilizarse en kiwis verdes frescos

Una mujer sostiene dos kiwis con sus manos.
Miguel A. Lurueña

Comer kiwi ayuda a ir al baño. Eso ya lo intuía mucha gente. La novedad es que ahora esa sospecha está respaldada por evidencias científicas, así que la Comisión Europea ha dado luz verde para que se pueda utilizar este argumento en la publicidad de esta fruta. Es la primera vez que se autoriza una declaración de salud para una fruta fresca en Europa, lo que podría abrir la puerta a otros alimentos similares.

En principio esto parece algo positivo, pero conviene conocer algunos detalles para evitar malas interpretaciones que pueden tener consecuencias indeseables.

La salud en la publicidad de alimentos

Si echáramos un vistazo a los anuncios de alimentos que había hace tan solo unas décadas, veríamos algunas cosas que hoy nos llamarían poderosamente la atención. Basta recordar aquellas campañas publicitarias que anunciaban el vino quinado como una bebida saludable para niños, por sus supuestas propiedades “reconstituyentes” o incluso “medicinales”: “Es medicina y es golosina”, decía uno de los anuncios más populares.

También se utilizaban eslóganes relacionados con la salud en galletas, chocolates y otros alimentos de escaso interés nutricional, alabando sus supuestos beneficios para el crecimiento, la vitalidad, la fuerza, el desarrollo de los huesos o cualquier otro adorno que la empresa quisiera inventar, porque apenas existían restricciones legales que lo impidieran.

En la actualidad eso ya no se puede hacer tan alegremente. Hace casi dos décadas que está regulado, precisamente para tratar de evitar el uso de mensajes engañosos, o directamente falsos, en la publicidad de alimentos.

Hoy en día solo se puede destacar la relación de un alimento con la salud (lo que se conoce como declaración saludable o de propiedades saludables) si ha sido previamente autorizado por la Comisión Europea en base a la existencia de evidencias científicas suficientes que lo respalden.

Aprobación de las declaraciones

No es fácil que la Comisión Europea autorice una declaración de propiedades saludables. Generalmente el proceso comienza con la solicitud que presenta una empresa o un grupo interesado (por ejemplo, una asociación de fabricantes). En ella se incluye la declaración que se propone, los datos científicos que la respalden e información sobre ese alimento o nutriente en cuestión.

En el caso que nos ocupa, la solicitud fue realizada en el año 2018 por la empresa neozelandesa Zespri, que es el mayor comercializador de kiwis a nivel mundial. Propuso que se autorizara la declaración saludable “el consumo regular de kiwi verde contribuye al mantenimiento de la defecación normal”, para lo cual aportó diecinueve artículos científicos: dieciocho estudios de intervención y una revisión sistemática.

En el siguiente paso del proceso de autorización participa la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Su papel consiste en evaluar si hay evidencias científicas suficientes que respalden la declaración propuesta, considerando varios criterios:

Finalmente, si la EFSA da un dictamen positivo, la Comisión Europea decide si autoriza el uso de esa declaración, tras consultar con los estados miembros. En este caso, la EFSA emitió una opinión científica positiva en 2021, que ha llevado ahora a la autorización de esa declaración de salud por parte de la Comisión Europea.

La declaración aprobada

Finalmente, la declaración de salud que ha sido aprobada es la siguiente: “El consumo de kiwi verde (Actinidia deliciosa variedad Hayward) contribuye al funcionamiento normal del intestino al aumentar la frecuencia de las deposiciones”.

Hay que tener en cuenta que está permitido simplificar este tipo de declaraciones para facilitar su comprensión, siempre que no se altere su significado, así que es probable que en un futuro cercano veamos anuncios de kiwi acompañados de frases del tipo “ayuda a ir al baño”.

Según se indica en la legislación, esta declaración solo puede utilizarse respecto a kiwis verdes frescos vendidos como tales o que solo han sido pelados y/o cortados con un mínimo de 200 g de pulpa de kiwi.

Además, debe informarse al consumidor de que el efecto beneficioso se obtiene con una ingesta diaria de 200 g de pulpa de kiwi verde fresco. Es decir, la cantidad equivalente a dos kiwis.

No es una propiedad exclusiva de los kiwis

En la solicitud realizada a la Comisión Europea para la autorización de esa declaración de salud, la empresa argumenta que los posibles mecanismos mediante los cuales el kiwi ejerce el efecto propuesto están relacionados con lo siguiente: una motilidad intestinal alterada (debido a la presencia de fibra y actinidina), cambios en la permeabilidad intestinal y en la secreción de moco (debido a la fibra, kissper —un péptido del kiwi—, compuestos fenólicos y rafidios), alteración de las propiedades fecales (debido a la fibra) y modificación de la microbiota (debido a la fibra, los compuestos fenólicos y los rafidios).

Es decir, se trata de mecanismos que en principio se atribuirían exclusivamente al kiwi verde debido a su particular composición. Es también lo que podríamos pensar si vemos esa declaración de salud en un anuncio de kiwis, una fruta que no se caracteriza por ser barata y que además se suele importar desde la otra punta del planeta (aunque también hay kiwis de producción local que además tienen precios más asequibles).

Pero según la conclusión de la EFSA, la evidencia científica no demuestra que el efecto del kiwi verde sobre la defecación normal sea superior al que cabría esperar por su contenido en fibra dietética. El kiwi contiene aproximadamente un 3% de fibra dietética, así que dos kiwis verdes grandes (unos 200 g de pulpa) aportan aproximadamente 6 g de fibra dietética.

A partir de esto podemos deducir que ese efecto no es exclusivo del kiwi, sino que podemos lograrlo consumiendo otros alimentos que aporten una cantidad de fibra similar, entre los que se encuentran, por ejemplo, algunas frutas, verduras, hortalizas, legumbres o cereales integrales.

No es un talismán

No hay duda de que el kiwi es un alimento saludable. Ahora además contamos con evidencias científicas que confirman lo que ya sospechábamos sobre su efecto para ayudarnos a ir al baño. Esto es positivo, pero conviene mantener cierta prudencia, ya que podemos caer en el error de utilizar esta fruta como una especie de talismán para tratar de compensar unos hábitos dietéticos poco recomendables.

Por ejemplo, si seguimos una dieta en la que abundan los productos ultraprocesados (bollería, pizzas, productos cárnicos, etc.) y escasean los alimentos frescos, sobre todo de origen vegetal (frutas, verduras, etc.), es probable que suframos estreñimiento. En ese caso, comer un par de kiwis podría ayudarnos, pero desde luego, no va a funcionar como un antídoto que transforme nuestra dieta por arte de magia y la convierta en saludable. En lugar de eso, lo recomendable es seguir una dieta donde prioricemos los alimentos saludables.

Cuidado con el nutricionismo

El uso de declaraciones saludables en la promoción de alimentos también puede llevarnos a tener una visión utilitarista de la alimentación. Es decir, corremos el riesgo de concebir el kiwi como una especie de remedio que administremos a modo de medicamento, solo para tratar de ir al baño, en lugar de disfrutarlo como un alimento en toda su extensión. Esta forma de relacionarse con los alimentos se conoce como nutricionismo y, además de ignorar aspectos importantes (culturales, sociales, organolépticos, gastronómicos, etc.) puede llevarnos a una relación obsesiva o instrumentalizada con la comida.

La picaresca

Como mencionamos al comienzo, es la primera vez que la Comisión Europea autoriza una declaración de propiedades saludables para una fruta fresca, lo que puede dar pie a que otros productores u organismos hagan solicitudes parecidas para otros alimentos similares.

Pero no es la primera vez que las declaraciones de propiedades saludables se utilizan para promocionar frutas. Esto es posible porque la legislación permite emplear cualquiera de las que están autorizadas para un determinado compuesto, siempre que esté presente en el alimento en una cantidad significativa.

Por ejemplo, el kiwi es rico en vitamina C, un nutriente para el que están autorizadas varias declaraciones propiedades saludables: “contribuye a la reducción del cansancio y la fatiga”, “contribuye al normal funcionamiento del sistema inmunitario”, “contribuye a la protección de las células frente al estrés oxidativo” … y así hasta quince diferentes. De este modo, se podría promocionar utilizando alguna de ellas; por ejemplo, se podría decir “El kiwi es una fuente natural de vitamina C, que contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario”.

Esta estrategia se utiliza en muchos productos. Por ejemplo, Danone intentó sin éxito que la Comisión Europea autorizara declaraciones saludables relacionadas con el presunto efecto beneficioso de la bacteria láctica utilizada en la elaboración de Actimel, pero recibió negativas por falta de evidencias científicas que lo respaldaran.

Así que optó por añadir al producto vitaminas D y B9, para las cuales sí está autorizada la declaración de salud “contribuye al normal funcionamiento del sistema inmunitario”, que la empresa simplifica con el famoso eslogan “ayuda a tus defensas”.

La falta de perfiles nutricionales

Esta estrategia se utiliza incluso en productos donde, en principio, resultaría impensable, como galletas o bollería. Basta con añadir, por ejemplo, alguna vitamina para hacer uso de alguna de las declaraciones saludables autorizadas para ese nutriente. De este modo un producto de escaso o nulo interés nutricional puede presentarse como saludable.

Para evitar este mal uso de las declaraciones saludables, la legislación planteó establecer unos perfiles nutricionales que sirvieran como criterio para restringir su uso en productos insanos, con cantidades significativas de elementos como azúcares o sal.

La EFSA hizo una propuesta en el año 2008, pero quedó estancada poco después por falta de consenso político y técnico, y probablemente por presiones comerciales. La Comisión Europea ha retomado la iniciativa recientemente, pero a día de hoy todavía no se han aprobado.

NUTRIR CON CIENCIA es una sección sobre alimentación basada en evidencias científicas y en el conocimiento contrastado por especialistas. Comer es mucho más que un placer y una necesidad: la dieta y los hábitos alimenticios son ahora mismo el factor de salud pública que más puede ayudarnos a prevenir numerosas enfermedades, desde muchos tipos de cáncer hasta la diabetes. Un equipo de dietistas-nutricionistas nos ayudará a conocer mejor la importancia de la alimentación y a derribar, gracias a la ciencia, los mitos que nos llevan a comer mal.

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Sobre la firma

Miguel A. Lurueña
Es Doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y divulgador científico. Autor del blog 'Gominolas de petróleo' y de los libros 'Que no te líen con la comida' y 'Del ultramarinos al hipermercado' (Ed. Destino, 2023)
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