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España pisa el acelerador de la solidaridad frente a un mundo que le pone freno

Diez millones de personas más se beneficiaron de proyectos financiados por la cooperación española en países del Sur Global en un momento en que la ayuda al desarrollo global registra retrocesos récord

Palestinos desplazados reciben ayuda humanitaria, especialmente ropa y comida, en Gaza, el 16 de marzo de 2026.Anadolu (Anadolu via Getty Images)

“España está remando a contracorriente”. La frase se repite varias veces en la entrevista con Nacho Esteve, portavoz de la Coordinadora de ONG de España. El termómetro de la solidaridad publicado esta semana por esta entidad que aglutina a todas las organizaciones de desarrollo del país corrobora sus palabras: el volumen de financiación al desarrollo aumenta y el número de personas a las que llega esa ayuda creció en un 20% en dos años. “Nuestro país defiende la cooperación internacional en un entorno mundial claramente adverso”, zanja Esteve.

Todo eso en un tiempo de recortes mundiales en solidaridad, decididos por Estados Unidos y países europeos como Reino Unido, Alemania o Francia, que ya están teniendo efectos nefastos en la salud o la educación en el Sur Global.

La semana pasada, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) informó de que la ayuda oficial al desarrollo registró un retroceso récord en 2025: un 23,1% con respecto al año anterior, teniendo en cuenta los datos de los 34 países que analiza. En 2024, ya había retrocedido un 7,1%. Es decir, en dos años el volumen de la cooperación de los principales países donantes del mundo ha retrocecido más de un 30%. Paralelamente, en España, la cooperación española aumentó un 12% en 2024 y un 13% en 2025.

El volumen total de ayuda al desarrollo medido por la OCDE representó en 2025 unos 150.000 millones de euros, el 0,26% de la renta nacional bruta combinada de los países donantes. España se sitúa ligeramente por encima de esa media, en un 0,27% de su PIB, una cifra modesta si se compara con los números de Dinamarca o Finlandia, pero que muestra una tendencia al alza cada vez más rara.

“España incrementa su aportación en un momento crítico y ejerce un papel contracíclico”, celebró José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores. Esto “nos sitúa como un socio fiable y estratégico que contribuye a mitigar los impactos de los recortes y como un actor global que materializa su compromiso con el sistema internacional de cooperación y el sistema multilateral en su conjunto”.

Esteve, de la Coordinadora de ONG, explica que ese compromiso de España quedó claro al convertirse en sede de la IV Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, celebrada en Sevilla a finales de junio. A esa cita seguirán otras, en 2027, centradas en la investigación, prevención y lucha contra las enfermedades infecciosas.

“Vivimos trágicamente esta falta de solidaridad internacional justo en el momento que más se necesita. Da miedo. Porque generar una transformación sostenible requiere tiempo, esfuerzo y fondos”, dice Blanca Mingo, de la organización ActionAid. “Por eso, que España aumente su nivel de cooperación en un momento en que se están cerrando agencias es una muy buena noticia. Mantenerse en el mismo nivel también lo sería”, agrega.

Que España aumente su nivel de cooperación en un momento en que se están cerrando agencias es una muy buena noticia. Mantenerse en el mismo nivel también lo sería
Blanca Mingo, ActionAid

La Ley de Cooperación aprobada en España en 2023 tras recibir los votos a favor de todos los partidos, salvo los de VOX, marca el objetivo de llegar al 0,7% de su PIB para 2030. “Es verdad que España no está en el ritmo deseado. Tendríamos que situarnos en un 0,4% del PIB para llegar al 0,55% en 2027, objetivo de esta legislatura”, estima Esteve. “Aunque es verdad que el hecho de estar prorrogando presupuestos nos impide en gran parte cumplir estas metas”, admite.

10 millones de personas más

El informe de la Coordinadora de ONG analiza los años 2023 y 2024, periodo en el que el número de personas que se han beneficiado de los más de 4.300 proyectos de más de 600 ONG en 100 países ha subido de 47 a 58 millones.

“Hemos fortalecido nuestras actuaciones para llegar a más de 10 millones de personas más. Muestra el compromiso de estas organizaciones con la promoción del desarrollo, la defensa de los derechos humanos y el impulso de la paz y la democracia”, explica Esteve.

Entre esos 10 millones de personas están, por ejemplo, las mujeres de 45 aldeas de Níger, donde la ONG Movimiento por la Paz mantiene un proyecto que se pudo ampliar en 2023. “Es un área muy rural y muy empobrecida de la región de Tahoua, donde se promueve la autonomía social y financiera de las mujeres y jóvenes, mediante formación técnica, creación de canales comerciales, educación en los derechos humanos e inclusión de las mujeres en la toma de decisiones”, explica Maite Serrano, responsable para África en la ONG.

La portavoz explica que anteriormente tenían un proyecto con 20 aldeas que se pudo ampliar recientemente hasta llegar a 45. El programa se financia gracias a la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y a la cooperación descentralizada, la impulsada desde ayuntamientos o comunidades autónomas, que en España es un verdadero motor de la solidaridad y alcanza en ocasiones niveles superiores a los estatales. En este caso, en este proyecto participan actualmente la Comunidad de Madrid, la Junta de Castilla La Mancha, la Diputación de Valencia y el Ayuntamiento de Ciudad Real.

Bajando aún más a lo concreto, en Níger, los fondos españoles están logrando “proteger a las mujeres y las niñas de estas comunidades contra los matrimonios forzados y la violencia de género”, dice Oumaimatou Saidou, del MPDL en el país africano. “Hoy en día, las niñas tienen derecho a elegir a su pareja y los líderes tradicionales y religiosos, formados por el proyecto, se han convertido en defensores de las niñas frente a estas prácticas”, asegura la responsable.

En Níger, los fondos españoles están logrando proteger a las mujeres y las niñas contra los matrimonios forzados y la violencia de género
Oumaimatou Saidou, MPDL

Ciudadanos más solidarios

En el caso de ActionAid, resalta Blanca Mingo, se ha logrado, gracias a un programa financiado por la Fundación La Caixa que comenzó a implementarse en 2020, crear 3.000 pequeñas iniciativas económicas sobre todo agrícolas y generar más de 4.000 puestos de trabajo, especialmente entre mujeres y jóvenes, en la región india de Bundelkhand, en el Estado de Uttar Pradesh. “Hemos podido hacer crecer y ampliar geográficamente el proyecto. Es algo que necesita tiempo para consolidarse y para que se vean resultados. Es una región muy patriarcal, en la que las mujeres se ven cuádruplemente discriminadas y en la que trabajamos con comunidades históricamente marginadas”, explica.

El informe de la Coordinadora de ONG subraya además que, año tras año, el apoyo ciudadano a las organizaciones de desarrollo continúa creciendo y superó los 2,6 millones de personas, es decir registró un aumento de más de 100.000, entre 2023 y 2024. Por otra parte, en España hay en este momento más de 18.000 voluntarios, un 3,7% más que en el anterior informe.

La solidaridad se reafirma en estos momentos complejos y de tantas crisis. Esto prueba que los ciudadanos siguen confiando en las organizaciones y eso es una muy buena noticia
Nacho Esteve, Coordinadora de ONG

“La solidaridad se reafirma en estos momento complejos, de tantas crisis. Es un dato que también prueba que los ciudadanos siguen confiando en las organizaciones y eso es una muy buena noticia”, asegura Esteve.

En 2024, aumentaron especialmente los fondos para Oriente Próximo, que registró un aumento de financiación del 38% motivado por el drama humanitario de la Franja de Gaza, y para Europa, concretamente en Ucrania, donde la ayuda al desarrollo aumentó en un 20%. En el otro lado de la balanza, la región que ha sufrido una pérdida mayor de recursos económicos españoles fue África Austral, con un retroceso de la inversión del 26%. La región es también la más olvidada por los fondos internacionales, como demuestran los datos globales, aunque es la que concentra el mayor número de necesidades, crisis y niveles de pobreza.

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