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Morir sin poder haber ido a La Meca, el gran temor de los ancianos de Gaza

Israel ha bloqueado a los peregrinos por tercer año consecutivo para cumplir el quinto pilar obligatorio del islam. Más de 400 palestinos de la Franja que habían obtenido un cupo para cumplir con el `haj’ han muerto esperando

Una anciana acompañada de varios familiares transporta en una carreta algunas pertenencias tras huir de su casa ante los inminentes bombardeos israelíes, en marzo de 2025.Foto: Mahmoud Issa (Reuters)

Zakia Abu Lahia no deja de llorar mientras amasa pan en una tienda de campaña de una playa de Gaza. A sus 72 años, la idea de morir sin ver La Meca la llena de miedo y de tristeza. En 2023, esta gazatí supo que había resultado elegida en los sorteos que realiza Arabia Saudí para seleccionar a los peregrinos que pueden hacer el haj, debido a que son cupos limitados. Se había registrado por primera vez una década antes. “Cuando supe que mi nombre salió en el sorteo, fue el momento más feliz de mi vida, pero esa alegría se convirtió en un profundo dolor cuando estalló la guerra, que desvaneció cualquier esperanza de ir”, dice, mientras su marido Adnan, de 73 años, que también resultó elegido en el mismo sorteo, intenta consolarla haciéndola reír. Le dice que Dios les dará más vida justamente para que puedan cumplir este sueño, e irán a La Meca, volverán y aún les quedará tiempo para seguir entrometiéndose en la vida de sus siete hijos y 26 nietos. La mujer sonríe, pero la pena sigue ahí.

“El dolor por no hacer la peregrinación se suma al que supone perder familiares y ver destruidos nuestros hogares y tierras”, dice Abu Lahia. “Pero los edificios y las granjas podrán ser reconstruidos. Y si yo no consigo realizar el haj, mi fe y espiritualidad se verán mermadas. La peregrinación a La Meca es el quinto pilar del islam y es obligatorio”, insiste la mujer.

El dolor por no hacer la peregrinación se suma al que supone perder familiares y ver destruidos nuestros hogares y tierras
Zakia Abu Lahia, desplazada gazatí

En mayo de 2025, la familia huyó con lo puesto de su casa, en el norte de Jan Yunis, tras recibir un aviso de bombardeo inminente en la zona de parte del ejército israelí. Dejaron atrás ahorros y algunas joyas, todo reservado para este viaje a La Meca. “No podíamos llevar nada con nosotros. Cuando intenté regresar tres días después, vi todo bombardeado y los tanques a lo lejos y volví a mi tienda de campaña”, explica. Pero incluso en esas condiciones de vida diaria tan complicadas, el miedo a morir antes de lograr ir a La Meca no la abandona.

400 murieron esperando

Najieh al Abd Jaber, de 63 años, también conoce ese miedo. Su marido, Mohammed, falleció al sufrir un infarto el 5 de mayo de 2025. Tenía 64 años y un cupo concedido para ir a La Meca. “La muerte vino a por él primero”, dice su viuda. La pareja había planeado su viaje en 2024 y ya había pagado 4.000 dinares jordanos, unos 4.800 euros, en una primera cuota. Pero los bombardeos israelíes les impidieron salir y cumplir su sueño.

Mohammed al Astal, presidente de la Asociación de Empresas gazatíes del haj y umrah (la peregrinación menor a La Meca), afirma que más del 75% de los peregrinos registrados son ancianos o están gravemente enfermos. De las 2.508 personas que iban a viajar en 2024 y no pudieron hacerlo, 400 ya han fallecido, algunas por causas naturales, otras en ataques israelíes.

“No puedo dormir por la noche pensando que puede esperarme el mismo destino que a mi marido”, dice la mujer. “Y solo imaginármelo me hace llorar. No estaré en paz hasta que no realice el haj”, afirma la mujer, sentada en una silla de plástico en una tienda de campaña de la zona de Al Mawasi, en Jan Yunis. La mujer también usa la silla para apoyarse en ella y desplazarse porque tiene tres hernias discales y serios problemas en los huesos.

Las normas estipulan que las mujeres deben viajar con un hombre, que en su caso podría ser un hijo o un hermano. Jaber llama a menudo a un familiar que trabaja en una de las agencias de viajes que organizan el haj en Gaza, pero la respuesta siempre es la misma: están esforzándose y haciendo contactos con responsables palestinos, árabes o externos a la región para presionar a Israel, pero por ahora no hay resultados.

“El haj representa nuestro derecho al culto e Israel no tiene derecho a interponerse. No le supone ningún daño dejar que los peregrinos pasen y regresen”, insiste la mujer.

El haj representa nuestro derecho al culto e Israel no tiene derecho a interponerse. No le supone ningún daño dejar que los peregrinos pasen y regresen
Najieh al Abd Jaber, desplazada gazatí

El 3 de marzo de 2026, un comunicado del Ministerio de Waqf y Asuntos Religiosos de Gaza y de la Asociación de Empresas del haj confirmó que, por tercer año consecutivo, los peregrinos de Gaza no podrían ir a La Meca. El Gobierno palestino había estado coordinándose con instituciones regionales para garantizar un paso seguro de los peregrinos, pero el control del paso de Rafah, en dirección a Egipto, por parte de Israel no ofrece garantías reales para quienes viajen, y los palestinos de Gaza no han podido pedir un visado, ni reservar vuelos y alojamiento porque no existe ninguna garantía de que puedan salir de la Franja.

Un refugio

Desde octubre de 2023, los ataques israelíes se han cobrado más de 70.000 vidas en Gaza. Casi 5.000 eran gazatíes de edad avanzada, según la cifra que difunde la ONU. Amina al Astal, viuda de 68 años, asegura que se ha librado de morir varias veces desde el 7 de octubre de 2023. Huyó bajo las bombas y frente a los tanques israelíes de su casa de Jan Yunis, se ha tenido que desplazar seis veces y su hogar, en el que vivía con su único hijo, de 33 años, y sus tres nietas, fue bombardeado en mayo de 2025. “No quiero nada. Solo hacer el haj antes de morir”, repite.

La mujer ya ha pagado una primera cuota de unos 2.400 euros para hacer la peregrinación y se priva de comer y de sus medicinas para reunir el resto del dinero. “Pero todo será inútil si Dios prevé que muramos en un bombardeo israelí”, piensa en voz alta.

La mujer cuenta que ha soñado con cada etapa del haj: la ropa que necesitará usar, las oraciones o la forma en que realizará varios de los ritos de la peregrinación, como el tawaf, que consiste en dar siete vueltas alrededor de la Kabba, la gran mezquita de La Meca, en el sentido opuesto al de las agujas del reloj.

“Las personas que no son musulmanas o incluso musulmanes de Gaza pueden no entender lo que significa para nosotros. Es uno de los pocos refugios que tenemos para nuestra moral destrozada. Es una esperanza, en medio de toda esta zozobra”, relata.

¿Por qué se niega al pueblo de Gaza el derecho a realizar el haj? ¿Por qué el mundo no puede obligar a Israel a permitir que los peregrinos cumplan con este rito y luego regresen?
Mohammed al Astal, organizador de peregrinaciones

Por eso, desde que supo que el cruce fronterizo de Rafah se había abierto parcialmente, ha estado contactando a su agencia de viajes. “Hemos vivido cosas que ningún ser humano debería soportar. Sé que el haj reconstruirá mi alma. Es una oportunidad de volver a Dios y de recuperar el equilibrio”, afirma.

Israel instauró un bloqueo sobre Gaza desde 2007 por el que nada ni nadie entra o sale de la Franja sin permiso militar israelí. Desde los ataques de Hamás de octubre de 2023, este territorio palestino está aún más aislado y solo los habitantes con pasaporte o salvoconductos extranjeros, una parte de los pacientes que necesitan atención médica urgente y algunos casos urgentes de reagrupación familiar han podido salir desde entonces.

La última vez que los palestinos de la Franja pudieron salir e ir a La Meca fue en 2023, cuando viajaron 3.000 personas. “En 2024, el grupo que se suponía que iba a viajar pagó parte del coste del viaje y siguen esperando para poder ir. Pero no ha habido oportunidad y en este momento no hay luz al final del túnel”, dice Al Astal, de la asociación de empresas gazatíes que organizan estas peregrinaciones.

El responsable insiste en que Israel no tiene razones para bloquear a los peregrinos porque el haj es una expresión de culto, totalmente apolítica y ha habido peregrinos que han salido de otras zonas de conflicto como Sudán, Yemen, Siria o Irak. “¿Por qué se niega al pueblo de Gaza el derecho a realizar el haj?”, se pregunta. “¿Por qué el mundo no puede obligar a Israel a permitir que los peregrinos cumplan con este rito y luego regresen? ¿Por qué este silencio frente a Israel?“, se pregunta.

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