PP, Vox, ERC y UPN tumban en el Congreso la rebaja de la tasa de alcoholemia para los conductores
Los populares esgrimen que hay un fallo técnico en la tramitación de la norma, los republicanos piden más medidas como el arreglo de las carreteras y los ultras tachan la medida de “desproporcionada y con un claro fin recaudatorio”

La rebaja de la tasa de alcoholemia para los conductores propuesta por el PSOE no ha salido adelante en la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados, celebrada la tarde de este miércoles. Los votos contrarios a la iniciativa por parte del PP, Vox, Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) y Unión del Pueblo Navarro (UPN) han dado al traste con esta reducción. Los populares han argumentado que el procedimiento elegido por los socialistas no ha sido el adecuado, ya que, en su opinión, debería haberse optado por un cambio reglamentario o a través de un proyecto de ley presentado por el Gobierno. Los ultras han tachado la medida de “desproporcionada y con un claro fin recaudatorio”. El partido catalán la ha desestimado, ya que pedía más medidas, como el arreglo de las carreteras catalanas o el aumento de los examinadores y la apertura de más centros de exámenes de la Dirección General de Tráfico (DGT) en su comunidad autónoma.
La portavoz del PP en la comisión, Bella Verano Domínguez, ha justificado el voto en contra de su partido “por la falta de contenido y solidez” del texto presentado. Ha asegurado que los propios servicios jurídicos del Congreso han informado de que el procedimiento no era el adecuado y se debería haber acudido a la modificación reglamentaria. “Tienen urgencia para aprobar normas, pero este no es un tema que se pueda abordar de manera simplista. La bajada de la tasa no es suficiente por sí sola. Son necesarios más controles, más educación vial y más medidas integrales y eso no se está haciendo”, ha afirmado Verano, que ha añadido otros “problemas” como “un parque móvil envejecido, carencias en la vigilancia del tráfico y el mal estado de las carreteras”.
Inés Granollers, portavoz de ERC en la comisión, ha explicado que la reducción de la tasa de alcoholemia no es suficiente y que se tiene que apostar por más medidas en materia de tráfico. Ha recordado que el Gobierno “no tiene mayoría absoluta” y ha ofrecido el sentarse a buscar soluciones para los accidentes de tráfico y un calendario concreto para acometer las mejoras viales. Ha puesto como ejemplo el mal estado del asfalto en la A-2 y en la AP-7 y en el hecho de que muchos conductores profesionales tienen que trabajar hasta los 65 años “y conducir hasta 15 horas seguidas al día”.
El representante de Vox, Andrés Alberto Rodríguez Almeida, ha sido el más crítico con el texto presentado por los socialistas: “Lo que busca el Gobierno es aumentar el afán recaudatorio. Lo hace sin base científica y sin haber recabado información de expertos”. También ha tachado de “cortina de humo” el cambio legislativo y ha tirado de estadística para rechazarlo. Ha aludido al informe de la Fiscalía de Seguridad Vial de 2022, que, según su versión, atribuía el 30% de los siniestros viales a la mala situación de las carreteras. “¿Qué se está haciendo para perseguir a los responsables del Gobierno que tienen atribución directa en su mantenimiento? Absolutamente nada", ha concluido Rodríguez.
El portavoz del PSOE en la comisión, Manuel Arribas Maroto, ha acusado al PP de “arrodillarse ante los intereses de los poderosos y de no apoyar a los ciudadanos”. Según Arribas, se ha utilizado la fórmula de la proposición de ley para “blindar” la norma y evitar que cualquier “chalado” modifique el reglamento. A la salida de la comisión, el diputado socialista ha adelantado que los socialistas llevarán de nuevo la modificación legislativa al Congreso, al tratarse de un compromiso del Gobierno: “Lamentamos profundamente que ERC se haya alineado con el PP y con la extrema derecha de Vox. El Partido Socialista volverá a traer esta ley y conseguiremos sacarla adelante. Nuestros ciudadanos se merecen salir seguros a las calles y a las carreteras. Ante una conducción negligente siempre tendrán en contra al Partido Socialista”.
Menos puntos
La reducción de la tasa de alcoholemia propuesta en la iniciativa legislativa del Grupo Parlamentario Socialista recogía que no se pudiera conducir con más de 0,2 gramos de alcohol por litro de sangre la tasa máxima de alcoholemia de los conductores (0,1 miligramos por litro de aire espirado). Esto supondría, en realidad, que no se podía tomar ninguna bebida alcohólica si una persona se iba a poner al volante.
La modificación legislativa también habría supuesto cambios en el cuadro de puntos que pierden los conductores en caso de conducir ebrios. Si el infractor se encontraba en una tasa de 0,2 a 0,5 gramos por litro de sangre (0,1 a 0,25 miligramos por litro de aire espirado), los infractores perderían dos puntos del carné. En el tramo de 0,51 a 1 gramo (0,26 a 0,50 miligramos por aire espirado), la detracción llegaría a los cuatro puntos. En valores superiores, sin llegar a ser un delito contra la seguridad vial tipificado en el artículo 379 del Código Penal, el conductor infractor se dejaría seis puntos. La proposición también habría suprimido la distinción entre conductor profesional y novel, que hasta el momento tenían una tasa más reducida (0,30 gramos por litro de sangre; 0,15 miligramos por litro de aire espirado).
La asociación Stop Accidentes emitió ayer martes un comunicado en el que mostraba su preocupación ante el riesgo de que no se aprobara la modificación legislativa. Su vicepresidente, David Pérez de Landazabal, consideraba que, de frustrarse, “los españoles perderíamos una oportunidad irrepetible de seguir avanzando en la lucha social por reducir el número de siniestros de tráfico”. “Salvar vidas no tiene color político ni ideología. Reducir la tasa de alcoholemia al volante es una cuestión de solidaridad y de sentido común. Y quienes voten en contra de ello van a tener que explicárselo a las decenas de miles de familias que han perdido a un ser querido en nuestro país y que son más de 70.000 en los últimos 25 años”, afirmó Pérez de Landazabal.
Desde que el Grupo Parlamentario Socialista presentó la proposición de ley, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha instado a todos los partidos del arco parlamentario a que unieran sus apoyos para rebajar la tasa. Era la forma de que se redujeran las víctimas mortales en accidente de circulación. Una de las últimas veces en las que hizo referencia a esta demora “inexplicable” en su tramitación fue el 8 de enero cuando presentó en la sede de la DGT el balance de fallecidos en 2025, que se cerró con 1.119 muertos. “No existe excusa alguna que justifique la paralización de esta medida que sí salva vidas. Este cambio cierra el ciclo de consumo de alcohol en la conducción, con un mensaje claro de tolerancia cero”, destacó entonces Grande-Marlaska.
La reducción en la tasa de alcohol a 0,2 acarrearía reducir de tres a cinco veces el riesgo de sufrir un siniestro vial, según un estudio del Instituto Universitario de Investigación en Tráfico y Seguridad Vial (Intras) de la Universidad de Valencia en el que se analizaron los datos de las personas fallecidas desde 1950, cuando comenzaron los registros oficiales. En esos 75 años, han perdido la vida por culpa del alcohol vinculado a la conducción unas 100.000 personas.
Un estudio del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, dependiente del Ministerio de Justicia, reveló que uno de cada dos conductores fallecidos en 2024 en accidentes viarios había consumido alcohol o drogas, según los análisis realizados durante las autopsias judiciales. El prototipo del infractor es el de un hombre de entre 25 y 55 años que consume tanto en días laborables como en festivos. En el caso de los peatones, la cifra baja ligeramente, con cuatro de cada diez que dieron positivos en ambas sustancias. El informe fue elaborado tras llevar a cabo análisis a 937 conductores y 195 peatones fallecidos en siniestros viales durante 2024.
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