EE UU traslada a África su ofensiva contra China por el control de los minerales críticos
Washington se ofrece a ampliar “la capacidad minera” de los países africanos con importantes reservas de cobalto, fosfatos, bauxita o cobre, que aspiran a procesar sus recursos en el continente


Estados Unidos mueve ficha en la producción y comercio de minerales críticos. Este miércoles, el vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, propuso a más de 40 países la creación de un bloque comercial que estabilice los precios y las cadenas de suministro frente al dominio sobre los mismos que ejerce China. Entre ellos hay cuatro países africanos con importantes reservas y enorme potencial, la República Democrática del Congo (RDC), Kenia, Guinea-Conakry y Marruecos, que aspiran a jugar su baza: facilitar sus materias primas a las empresas norteamericanas, pero, a cambio, avanzar en su industrialización, crear empleo y obtener transferencia tecnológica para pasar, a medio plazo, de meros suministradores a generar su propia industria de transformación.
Cobre, litio, cobalto, níquel, tierras raras, manganeso, fosfatos o tantalio. Estos son solo algunos de los llamados minerales críticos, cuya demanda se ha disparado porque son decisivos en las nuevas tecnologías y en la transición ecológica de los combustibles fósiles a las energías limpias. Este miércoles, EE UU organizó una cumbre, a la que asistieron unos 40 países, con el objetivo de garantizarse un acceso seguro y continuado a los mismos y, de paso, contrarrestar el peso de China.
“La Administración Trump está proponiendo un mecanismo concreto para devolver el mercado global de minerales críticos a un estado más saludable y competitivo, una zona comercial preferencial para minerales críticos, protegida de interrupciones externas a través de pisos de precios exigibles. Estableceremos precios de referencia para minerales críticos en cada etapa de la producción, precios que reflejen el valor del mercado real y justo”, dijo Vance, quien en todo momento llamó a la unidad de acción. Formar parte de este bloque “será vital para las economías en desarrollo que buscan ampliar la capacidad minera. Y será igual de importante para las economías avanzadas que dependen de estos materiales para sostener sus industrias avanzadas, para mantener su crecimiento y seguridad”, añadió.

Los minerales críticos, que para EEUU son medio centenar y 34 para la Unión Europea, se usan en la fabricación de ordenadores o teléfonos móviles, pero también de coches eléctricos, turbinas eólicas o paneles solares, de ahí su importancia en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, según la Agencia Internacional de la Energía, su demanda debe triplicarse para 2030 y cuadruplicarse en 2040 si se quiere alcanzar el objetivo de cero emisiones de gases de efecto invernadero. El problema es que algunos son escasos y otros se concentran en muy pocos países, en muchas ocasiones del Sur Global, lo que complica el acceso a los mismos para las industrias tecnológicas, ubicadas sobre todo en China y los países del Norte.
RDC, cuyo presidente, Félix Tshisekedi, asistió a la cumbre celebrada este miércoles, es un claro ejemplo de las aspiraciones africanas. El cobalto es vital para la fabricación de baterías de ion-litio y las tres cuartas partes de la producción mundial de este mineral, así como la mitad de las reservas conocidas del planeta, se encuentran en este país. Sin embargo, la mayor parte del mismo va a parar a China, que refina tres de cada cuatro toneladas. EE UU aspira a una parte del cobalto congolés y RDC ve con buenos ojos diversificar sus exportaciones. Por ello, Washington auspició un acuerdo de paz en la guerra que enfrenta a este país con los rebeldes del M23 apoyados por Ruanda, cuya contrapartida fue la apertura de las minas congolesas a los inversores estadounidenses.
Los beneficios para el continente son ínfimos, en forma de tasas e impuestos solo en aquellos países robustos fiscalmente, y eso no va a cambiar en ninguna cumbre organizada por EE UUMuhammad Ba, doctor en Ciencias Económicas de la Universidad Gaston Berger (UGB) de Senegal
Sin embargo, Muhammad Ba, doctor en Ciencias Económicas de la Universidad Gaston Berger (UGB) de Senegal y especialista en economía del desarrollo, no se muestra muy optimista de que este tipo de acuerdos sean realmente beneficiosos para las dos partes. “Todos esos recursos están en suelo africano, pero ni siquiera es África quien los explota, sino las empresas norteamericanas, chinas y otras. Los beneficios para el continente son ínfimos, en forma de tasas e impuestos solo en aquellos países robustos fiscalmente, y eso no va a cambiar en ninguna cumbre organizada por EE UU. Por no hablar de las pérdidas humanas, sociales y ambientales que sufren las comunidades donde están situadas esas minas y, en este sentido, el noreste de Congo es el mejor ejemplo”, asegura.
Otro de los países africanos invitados a esta cumbre fue Guinea-Conakry, un actor cada vez más importante en el sector de la minería. Con una cuarta parte de las reservas mundiales de bauxita, este país es el segundo productor del mundo de la roca de la que se extrae el aluminio, que es vital para las redes eléctricas. Además, el pasado mes de noviembre inauguró la mina de Simandou, que en unos años se podría convertir en el principal yacimiento de mineral de hierro del mundo. Al igual que en Congo, China está muy presente en la explotación del subsuelo guineano. Para Guinea-Conakry el desafío es aprovechar las tasas, impuestos y royalties y su participación en los proyectos mineros para transformar su economía, educación, salud y transportes, sacando al país de los vagones de cola del desarrollo.
“La competición entre las grandes potencias da más opciones a los países productores en un ambiente creciente de nacionalismo de recursos naturales”, asegura Bernabé Sánchez, economista especializado en minería y miembro de la consultora canadiense CPCS, “como dijo el presidente guineano, Mamady Doumbouya, en su alocución a la Asamblea de las Naciones Unidas en septiembre de 2023, su país no está ni por Francia ni por Rusia, ni por China por EE UU, sino por Guinea-Conakry”. En este sentido, Sánchez asegura que “hay indicios de que los países productores están forzando la mano de las empresas para conseguir romper con el pasado modelo extractivista y comenzar a procesar el mineral antes de exportarlo”. Guinea-Conakry es un ejemplo.
Hay indicios de que los países productores están forzando la mano de las empresas para conseguir romper con el pasado modelo extractivista y comenzar a procesar el mineral antes de exportarloBernabé Sánchez, economista especializado en minería y miembro de la consultora canadiense CPCS
A juicio de Muhammad Ba, la industrialización es la clave para que África se incorpore en posición ventajosa a las cadenas de valor añadido mundiales. “EE UU defiende sus propios intereses, al igual que China o la Unión Europea. Para que estos minerales realmente beneficien a sus verdaderos propietarios, los pueblos africanos, tenemos que ir hacia la transformación. Y para lograrlo es necesario actuar con una sola voz, reforzar las instituciones y la gobernanza africanas y potenciar la integración regional. A esta cumbre han acudido los países africanos cada uno por su cuenta a firmar acuerdos. No creo que ese sea el camino. El problema de los minerales no es económico, es ante todo político”, añade el economista.
Un ejemplo de manual de la guerra económica que libran EE UU y China en suelo africano es el llamado Corredor de Lobito, un pasillo de 1.300 kilómetros entre las minas de cobre y cobalto del sureste del Congo y Zambia y el puerto atlántico de Lobito, en Angola. Esta ruta, que combina vía férrea con carreteras, ya se usaba en época colonial, pero fue cayendo en desuso. Y una de las razones es que estos minerales comenzaron a fluir en sentido contrario, en dirección a China, a través de Tanzania. Desde 2023, la Unión Europea y EE UU han comprometido inversiones superiores a los 1.000 millones de dólares para revitalizar Lobito. Los países africanos implicados, sobre todo Angola, aseguran que habrá desarrollo e industrialización en la zona, pero numerosas dudas planean sobre los beneficios que tendrá la población.
Una delegación de Kenia también estuvo presente en el encuentro organizado este miércoles por Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano. Además de titanio y zircón, este país cuenta con importantes yacimientos de tierras raras, oro y coltán, recientemente descubierto. Sin renunciar a la exportación de materia prima, aunque sí restringiéndola, el Gobierno keniano se ha lanzado a la construcción de refinerías de oro y fábricas de granito para que su sector minero supere el escaso 1% que aporta en la actualidad al Producto Interior Bruto.
Un reciente informe del Banco Africano de Desarrollo, publicado en noviembre, coincidía en que el incremento de la demanda de los minerales críticos presentes en el suelo africano representa un enorme potencial de desarrollo para el continente, pero que para ello habría que avanzar en la industrialización. Sin embargo, destacaba también los desafíos: el refinado o transformación requiere mucha energía de la que África, con 600 millones de personas sin acceso a la electricidad, no está sobrada; la formación para la obtención de las competencias técnicas en las distintas fases de procesos muy especializados va a requerir de un gran esfuerzo; la transferencia tecnológica; la emergencia de capital e inversores africanos; y la fragilidad de la infraestructura de transportes.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.




























































