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Cartas al Director

Las mujeres asesinadas por sus parejas no son cifras

Los lectores y las lectoras escriben sobre la violencia machista, la política de Trump, la especulación inmobiliaria y el agotamiento de los profesores

Un momento de la concentración convocada este lunes en Benicàssim (Castellón) por el asesinato de una mujer de 64 años.Andreu Esteban (EFE)

Diez mujeres asesinadas por violencia de género desde comienzos de año. Diez. Abusos sexuales cometidos por hombres poderosos ocupan portadas. Lo leemos, lo comentamos y pasamos página. Pero no son estadísticas ni titulares: son cuerpos que alguien creyó poseer, voces que alguien decidió apagar. Hemos avanzado, sí. Hoy hablamos más, denunciamos más, señalamos más. Pero los números siguen ahí, implacables, recordándonos que no basta con discursos o minutos de silencio. Mientras aún haya quien relativice, quien dude de la víctima o intente convertir al agresor en incomprendido, la lucha no ha terminado. Educar no es una consigna ideológica; es una necesidad democrática. Enseñar respeto, consentimiento y responsabilidad es la única forma de que algún día estas cifras dejen de repetirse. Se acerca el 8-M. Por todas ellas, no olvidemos por qué salimos a la calle.

José Luis Espiñeira. Val de Santo Domingo (Toledo)

Brotes de democracia

De manera muy leve, parece que en contra de los desmanes de Trump están brotando síntomas de oposición a sus decisiones arbitrarias. Un ejemplo ha sido la decisión del Tribunal Supremo de declarar ilegales los aranceles que impuso al comienzo de su nuevo mandato. Pero, teniendo en cuenta la egolatría del personaje, cabría esperar nuevas y descabaladas decisiones. Hay que temer que una de ellas sea atacar Irán, para lo que cuenta con la insistente presión de Netanyahu.

Miguel Teixidor de Otto. Jávea (Alicante)

Convertir la necesidad en un negocio

La vivienda se ha convertido en España en un terreno de especulación que perjudica gravemente a quienes solo buscan un hogar. Mientras fondos buitres y particulares sin escrúpulos compran pisos para revenderlos más caros o destinarlos al alquiler turístico, miles de jóvenes ven imposible emanciparse. No se puede especular con el sufrimiento ajeno. La vivienda es un derecho básico y el pilar de un proyecto de vida. Cada piso vacío adquirido para especular cierra la puerta a una pareja que quiere formar familia, a un trabajador con un salario precario o a estudiantes que deben compartir vivienda a precios abusivos. Invertir no es ilegítimo; lucrarse con la desesperación ajena, sí.

Luis Mariano Moreno Ecija. Getafe (Madrid)

La educación, a la intemperie

En un intento desesperado por salvarse, el docente se aferra al frágil andamio de una vocación que empieza a dar señales de fatiga crónica. Ha pasado de ser guía a convertirse en náufrago, asfixiado por una burocracia estéril y un abandono que vacía las manos de herramientas y la voz, de motivos. ¿Es legítimo construir el porvenir sobre el agotamiento sistémico de quienes deben liderarlo? Estamos condenando al alumnado a un mañana convertido en un trámite administrativo donde el aprendizaje sea apenas un eco lejano. Estamos hipotecando la curiosidad, la reflexión crítica y el derecho a la enseñanza. Y yo me pregunto: ¿quién encenderá la luz del pensamiento cuando hayamos agotado por completo a quienes la custodian?

Andrea Martínez. Barcelona

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