El Papa León XIV a los gobernantes: “¡Deténganse! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación!”
El pontífice reclama el fin de “la exhibición de la fuerza” en una vigilia de oración por la paz en el Vaticano


El Papa León XIV ha dejado un recado claro a los gobernantes del mundo: “¡Basta ya de la exhibición de la fuerza! ¡Basta ya de la guerra!”, ha clamado durante una vigilia de oración por la paz en el Vaticano. El primer pontífice estadounidense de la historia ha interpelado a la clase dirigente a contener cualquier impulso bélico y a apostar por el diálogo. “Queridos hermanos y hermanas, sin duda los gobernantes de las naciones tienen responsabilidades ineludibles. A ellos les gritamos: ¡deténganse! ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación!, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte”, ha lanzado el Papa desde la basílica de San Pedro, ante la escalada de violencia de las últimas semanas. “¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida”, ha insistido.
La vigilia de oración por la paz, convocada por el pontífice, ha congregado en el templo vaticano a miles de fieles en paralelo a las negociaciones para poner fin a la guerra en Irán y sin perder de vista otros focos de tensión como Ucrania y Oriente Medio.
El Papa de Chicago se presentó al mundo cuando fue elegido pontífice en mayo del año pasado reclamando una paz “desarmada y desarmante” y ha lanzado numerosos llamamientos al diálogo y a la reconciliación en los últimos meses. Aunque se ha mostrado cauto y en general ha evitado mencionar países o nombres concretos, en la línea de la diplomacia vaticana.
Pero desde que estalló la guerra en Irán, con una inusitada escalada de violencia, ha ido reforzando sus apelaciones a la paz. Incluso ha comentado algunas de las acciones o palabras del presidente estadounidense, Donald Trump, llegando a tachar de “inaceptable” su amenaza de acabar con “toda una civilización” en su pulso con Irán.
También ha criticado en varias ocasiones —de nuevo sin mencionar directamente a nadie, pero dejando poco espacio a la duda— a quienes utilizan la religión para justificar sus acciones bélicas, como recientemente ha hecho la Administración de Donald Trump y sus aliados evangélicos, que han comenzado a usar un lenguaje cristiano para presentar la guerra como una lucha entre el bien y el mal.
El sábado siguió en esa línea y después de pedir a los cristianos que recen por la paz – “de este modo, pensamientos, palabras y obras rompen la cadena demoníaca del mal y se ponen al servicio del Reino de Dios” –, continuó con un mensaje velado, sin mencionar a nadie, aunque con destinatario evidente: “Un Reino en el que no hay espada, ni drones, ni venganza, ni banalización del mal, ni lucro injusto, sino sólo dignidad, comprensión y perdón”. El Papa estadounidense recalcó: “Tenemos en esto una barrera contra ese delirio de omnipotencia que se vuelve cada vez más impredecible y agresivo a nuestro alrededor”. Y advirtió de que “los equilibrios en la familia humana están gravemente desestabilizados”. “Incluso el Santo Nombre de Dios ― el Dios de la vida ― es arrastrado en discursos de muerte”, condenó. Y volvió a insistir en esta idea: “Hermanos y hermanas, el que reza es consciente de sus propios límites, no mata ni amenaza con la muerte”.
Absurd and inhuman violence is spreading ferociously through the sacred places of the Christian East, profaned by the blasphemy of war and the brutality of business, with no regard for people’s lives, which are considered at most collateral damage of self-interest. But no gain…
— Pope Leo XIV (@Pontifex) April 10, 2026
El pontífice advirtió también sobre los peligros de la idolatría del poder: “En cambio, está sometido a la muerte quien ha dado la espalda al Dios vivo, para hacer de sí mismo y de su propio poder el ídolo mudo, ciego y sordo, al cual sacrificar todo valor y pretender que el mundo entero se doblegue ante él”.
El Papa León XIV realizó varias alusiones a sus antecesores, como Pío XII, Juan Pablo II o Francisco y lamentó “los daños causados por la locura de la guerra” y “las continuas violaciones del derecho internacional”. A continuación, recomendó la oración para afrontar “esta hora dramática de la historia” y para rechazar la idea de un futuro marcado por la violencia. “Nada puede encerrarnos en un destino ya escrito, ni siquiera en este mundo en el que las tumbas parecen no ser suficientes, porque se sigue crucificando, aniquilando la vida, sin derecho y sin piedad”, reprobó.
León XIV aseguró que hay miles de millones de hombres, mujeres, ancianos y jóvenes que creen y anhelan la paz, y les animó a “construirla cada día” en sus hogares, escuelas y barrios: “¡Cada uno tiene su lugar en el mosaico de la paz”, defendió. Y apremió: “Volvamos a creer en el amor, en la moderación, en la buena política”.
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