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Red de redes
Columna

Un asesinato ‘fake’ en la pantalla del móvil

Las redes se llenan de perfiles que difunden bulos mientras acusan a la prensa de mentir

Perfiles en X se dedican a difundir bulos mientras acusa n a los medios de mentir.Gregory Bull (AP)

Uno de los gestos más poco saludables incorporados a nuestras vidas es mirar el teléfono antes de ir a dormir. Una especie de regalo, al acabar cualquier día agotador: dejarse arrastrar de reel en reel, de un vídeo de TikTok al siguiente, de un tuit a otro. “Pasa sobre todo cuando no tienes un buen libro que leer”, comparte un buen amigo, que está a un paso de eliminar todas las redes del móvil. Un reto en el que todos hemos fracasado alguna vez. Try again, fail again, fail better, decía Samuel Beckett. Pero lo cierto es que, como contó Eudald Espluga en su libro No seas tu mismo (Paidós), ser adicto a las redes no es una elección personal, sino el resultado de un capitalismo salvaje de plataformas. Recuperar nuestras vidas y nuestra atención no es una decisión individual, aunque a veces nos engañemos y pensemos que la libertad está a nuestro alcance.

En esas estaba, con mi atracón de redes sociales nocturno después de un día estresante más, cuando topé con un tuit que me hizo saltar de la cama. En resumen, explicaba que habían violado y matado a una joven de 14 años en Barcelona. Una barbaridad, acompañada de un sutil racismo enmascarado entre líneas: “¿Qué cojones está pasando en esta ciudad y qué cojones está pasando en toda Cataluña? Que no nos digan que eso antes ya pasaba”.

Por muy tarde que sea, la supuesta noticia de la violación y asesinato de una menor de edad no puede esperar al día siguiente. Además, no mucho antes había visto el cartel de una niña desaparecida en Barcelona. Así que abrí mi agenda y bombardeé a todo aquel que pensé que podía saber algo del supuesto asesinato. Pero, mientras lo hacía, algo en mi interior me indicaba que estaba molestando a un montón de personas un jueves por la noche por un tuit en X. De un perfil caracterizado, además, por apoyar desde cierto anonimato las teorías xenófobas de Aliança Catalana.

Fake”, me respondió una de las fuentes a las que asalté pasadas las diez de la noche. Corrí a borrar el resto de whatsapps enviados, para ver si así evitaba distorsionar la noche a más personas. Y finalmente obtuve una respuesta oficial de los Mossos: desgraciadamente, habían encontrado a la menor de 14 años que buscaban, pero todo apuntaba a un posible suicidio. Los Mossos investigaban lo ocurrido, pero no había indicios de violación o asesinato.

Una vez destapada la falsedad (algún medio difundió el suicidio), el perfil del bulo eliminó su tuit y se justificó. “Me he limitado a difundir lo que decía un conocido” de la joven, alegó, eludiendo las altísimas dosis de morbo que acompañaban su mensaje. Además, añadió otra excusa: “Si hubiese sido un éxitus por agresión/homicidio, no saldría en los medios”. En el fondo, solo quería mandar un mensaje: la única verdad aceptable, por encima de cualquier otra cosa, es que los medios mienten siempre.

Este caso ocurrió la semana pasada, pero es constante en las redes sociales. Lo vimos en Torre Pacheco, o en la dana. Ocurre a diario en X, sin que tenga ningún tipo de consecuencia para quien practica el bulo y la mentira sistemática. Adrede, o por omisión de cualquier proceso de verificación. Y lo hacen perfiles que basan su proyección en un lema: los medios esconden la verdad, que ellos están dispuestos a desenmascarar.

Mientras intentaba dormir después de saber que no existía una violación y asesinato de una joven de 14 años en Barcelona —aunque una niña probablemente se había suicidado— me surgió un nuevo interrogante. ¿Qué debía hacer? ¿Citar ese tuit y señalar que era una mentira? ¿Recordar que para informar primero hay que contrastar? Al final, concluí que X es un antro de desinformación. Y confié en que usted, lector, antes de creer en lo que allí se cuenta, acudirá a los denostados medios de comunicación.

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