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Uriel Carmona
Columna
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Uriel Carmona: las vueltas que dio la vida

La muerte de Ariadna Fernanda López quedó atorada en una pelea política que fue borrando de la memoria pública lo esencial: la muerte de una jovencita y su encubrimiento

uriel carmona sale libre

Debe lamentarse Uriel Carmona —exfiscal de Morelos— por haber enviado, en noviembre de 2022, un mensaje al celular de Ernestina Godoy con un vínculo pornográfico.

¿Cómo iba a anticipar Uriel que la entonces fiscal capitalina terminaría reemplazando a Gertz Manero? De haberlo sabido, habría pensado dos veces antes de enviar aquel enlace para terminar refugiándose en la torpe coartada de un teléfono hackeado.

De haberlo intuido, habría evitado un devastador error de cálculo: creer que, para todos, el poder avanza en línea recta.

Pero volvamos al principio. Regresemos el tiempo para revisar, con el detalle que merece, este relato inacabado. Volvamos unos años atrás y miremos con atención a ese hombre de bigote de nombre Uriel Carmona Gándara.

Arranquemos señalando que en nuestro personaje confluyen dos instituciones del Estado mexicano que desde hace años cojean: las fiscalías y las notarías.

Antes de convertirse en fiscal, Carmona se hizo de la notaría pública número seis de Morelos. En 2018, pasó a ser fiscal de Graco Ramírez sin soltar la notaría: se quedó en familia. Gobernadores cubriéndose la espalda con fiscales transexenales, quesque autónomos.

Con un historial previo de acusaciones por tortura, corrupción y presuntos nexos criminales, Carmona irrumpió en la escena pública nacional a raíz del caso de Ariadna Fernanda López Díaz: una joven de 22 años desaparecida en la Ciudad de México cuyo cuerpo fue hallado en una carretera del municipio de Tepoztlán, Morelos.

Ante el hallazgo, la Fiscalía de Morelos, encabezada por Carmona, aseguró que Ariadna murió por broncoaspiración derivada del consumo de alcohol y negó que existieran huellas de violencia. Carmona fue contundente.

Sin embargo, al haber desaparecido en la capital, familiares y amigos pidieron una segunda necropsia. La habían visto golpeada. La necropsia realizada por el instituto forense de la Ciudad de México —autónomo de la Fiscalía— fue categórica: la causa de la muerte fue un traumatismo múltiple mortal.

Además, la investigación capitalina encontró indicios de sangre en el departamento donde Ariadna fue vista por última vez, así como intentos irregulares de la Fiscalía de Morelos para acceder a cámaras de seguridad y mensajes incriminatorios de los presuntos feminicidas.

Dos fiscalías de distintas entidades produjeron verdades incompatibles entre sí: ¿Ariadna había muerto o a Ariadna la habían asesinado?

Con la certeza de su investigación, la entonces fiscal capitalina acusó a Carmona de encubrimiento y obstrucción de la justicia.

Por ello —en el verano de 2023— con el apoyo de la Marina, de la Fiscalía de la Ciudad de México y de autoridades de Morelos, Uriel Carmona fue detenido. Por primera vez, la fiscalía de una entidad aprehendía al fiscal de otra.

El contexto político y el poder judicial hicieron el resto.

En aquel momento, Claudia Sheinbaum aparecía como aspirante presidencial fuerte y el argumento de la persecución política —sin más sustento que la suspicacia— fue para Carmona coartada eficaz.

La muerte de Ariadna quedó atorada en una pelea política que fue borrando de la memoria pública lo esencial: la muerte de una jovencita y su encubrimiento.

Así, tras el ruido mediático, el caos legal y la intervención del Poder Judicial, Carmona quedó en libertad y pudo volver a su puesto.

Hoy, aunque fue destituido de su cargo a solicitud de la nueva gobernadora de Morelos, Uriel Carmona sigue libre. Lo protege el mismo entramado que lo sostuvo y —para completar el absurdo— conserva la fe pública que le otorga su patente notarial.

Por eso, hace algunos días, la presidenta solicitó que se reactiven las investigaciones en su contra. El expediente, aunque viejo, permanece esperando.

Con el paso del tiempo —y con distancia de las campañas presidenciales—, el argumento de que la denuncia contra Carmona fue producto exclusivo de presiones políticas se va quedando sin aire.

Desde entonces, las cosas han cambiado. Cambió el gobernador de Morelos. Cambió el fiscal del Estado. Cambió la fiscal de la Ciudad de México. Cambió la Fiscalía General de la República. Cambiaron los jueces locales y cambiaron los jueces federales. Si, después de todo, el resultado es el mismo —si no hay un proceso completo contra Carmona y contra los presuntos feminicidas de Ariadna Fernanda que aún aguardan sentencia— nuestra tragedia se revelará permanente y cíclica.

El carrusel empezó a girar para Uriel. El fiscal no esperaba que Ernestina Godoy llegara a la Fiscalía General. El notario no contaba con las vueltas que da la vida.

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Sobre la firma

Vanessa Romero Rocha
Es abogada y escritora. Colaboradora en EL PAÍS y otros medios en México y el extranjero. Se especializa en análisis de temas políticos, legales y relacionados con la justicia. Es abogada y máster por la Escuela Libre de Derecho y por la University College London.
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