Mardonio Carballo, director de Plural TV: “Piensan que estamos aquí porque somos indios, no porque sepamos hacer las cosas”
El poeta náhuatl, que llegó a la Suprema Corte de la mano de Hugo Aguilar, vislumbra una nueva era de inclusión de los pueblos originarios en las instituciones del Estado y un cambio en la percepción que se tiene de ellos


Una de las primeras decisiones que tomó Mardonio Carballo al tomar posesión como director del Canal Judicial fue cambiarle el nombre, Justicia TV, por Plural TV. “En el nombre lleva la penitencia. La idea es tener un espacio para ciertas luchas, ciertos grupos avasallados, ninguneados u olvidados, como los pueblos y las lenguas indígenas”, dice en entrevista el poeta, periodista y promotor cultural náhuatl. Nacido en el municipio de Chicontepec, en la huasteca de Veracruz, Carballo ha dado el salto de las luchas por los derechos de los pueblos originarios al nuevo Poder Judicial, adonde ha llegado de la mano de Hugo Aguilar, el primer indígena en presidir la Suprema Corte tras casi dos siglos, después de Benito Juárez, que además fue presidente de la República. La entrevista con EL PAÍS ocurre en las instalaciones del canal judicial, en el Centro Histórico de la capital, un edificio colonial que tiene en su interior estudios de grabación y producción, y de cuya existencia poco se sabe. “El canal le hablaba más bien a la gente dedicada a los procesos jurídicos. Yo digo que eso es una encriptación del lenguaje. Encriptas el lenguaje y solo ciertos avispados pueden descifrar los códigos, y eso genera poder”, sostiene.
Carballo, de 52 años, tiene una larga trayectoria como activista, al margen de su trabajo como escritor. Las luchas civiles lo han acercado a Morena, el partido en el Gobierno. Fue diputado en el Congreso Constituyente que le dio autonomía a la Ciudad de México y ha colaborado en la redacción de artículos y leyes que reconocen los derechos de las comunidades indígenas. Autor de varios libros de poesía, que procura siempre publicar en náhuatl y de ahí traducirlos al español, inglés y francés, Carballo busca que Plural TV se convierta en una ventana desde la que se pueda mirar hacia dentro y hacia fuera: mostrar cómo se concibe la realidad conforme a los valores de los pueblos indígenas y cambiar la manera como el resto de la población los percibe a ellos, una mirada aún muy anclada en la discriminación, el racismo y el clasismo. “Creo que ese cambio de percepción ayudará a largo plazo a que se haga una justicia distinta para y con los pueblos indígenas”, señala.
El poeta aclara, sin embargo, que Plural TV no será un canal “indigenista”, en el que los contenidos se dirijan únicamente a esas audiencias, o donde se receten a rajatabla programas en lenguas originarias sin traducción al castellano. “Que no estaría mal que existiera un canal de ese tipo, pero no somos tan radicales”, bromea. “Yo creo mucho en la seducción. Nadie se puede enamorar de quien no conoce”. Más allá de esa motivación poética, en el fondo subyace una pedagogía política, de enseñanza de la otredad, de instigar el reconocimiento. “Si a mí me quitan el derecho de hablar mi lengua, al otro porcentaje de la población —el mayoritario— le quitan el derecho de escucharla”, observa.

En México se hablan 68 lenguas indígenas agrupadas en 11 familias lingüísticas. Carballo quiere que, en lo inmediato, tengan representación en Plural TV al menos cinco de esas familias, con hablantes de cada una de ellas: tzeltal, purépecha, chinanteco, náhuatl y zoque. La pieza central de la programación de Plural TV es, como indica la normatividad interna, la transmisión —y traducción a lenguas indígenas— de las sesiones de la Suprema Corte, pero no se limita a eso. De arranque, se planteó una barra de programas que incluye tres noticiarios (de mañana, tarde y noche), uno de divulgación de música tradicional, uno de pedagogía lingüística, uno de feminismo y literatura, uno de entrevistas con los ministros del Supremo, uno de análisis de coyuntura política, además de un programa para niños donde ellos mismos cuentan cuentos de tradición oral, llamado Ramito de Tlakuilos. Y, para aderezar la parrilla televisiva, a tono con el ánimo mundialista, un programa dedicado al gran certamen del futbol, Fuera de Juego.
El escritor critica la falta de una digna representación de lo indígena en los medios tradicionales, que han promovido por décadas estereotipos y reforzado los prejuicios. “Se trata ahora de resarcir el olvido hacia las lenguas y los pueblos indígenas. Ha habido programas de comedia donde están los indígenas retratados de una forma burda, folclórica, estereotipada e incluso romantizada. Esa representación ha diseminado el racismo”, expone. Otro cambio importante es que la programación de Plural TV ha sido diseñada, creada y ejecutada por los mismos profesionales indígenas que fueron contratados para ello. Ello, de entrada, garantiza un cambio en la mirada y en la intención de los contenidos, algo que lleva a Carballo a definir que el canal es como “una fábrica de sueños”. “Estamos remando en contra de la corriente, porque mucha gente ha de pensar que estamos aquí porque somos indios, por una suerte de inclusión, y no porque sabemos hacer las cosas”, refiere.
Carballo, que tiene una larga amistad con Hugo Aguilar, atizada por las luchas en defensa de los pueblos originarios, reflexiona sobre lo que significa la llegada de una persona indígena, hablante de su lengua —el mixteco—, a la presidencia del Alto Tribunal. “Él le ha apostado a ser un puente entre el Estado y los pueblos indígenas. Su llegada comienza a ser la ruptura o la separación del movimiento indígena respecto del movimiento de izquierda. Yo creo que empieza a verse el nacimiento de un poder indígena institucionalizado muy importante”, sopesa. “Si bien abrazamos la posibilidad de construir un México esperanzador para todos, también es cierto que hay muchas demandas de los pueblos indígenas que van por separado”, añade. El promotor náhuatl trae a colación el icónico reclamo del EZLN que dice: “Nunca más un México sin nosotros”. “Yo soy un ferviente creyente de esa máxima zapatista. Significa la inclusión de los pueblos indígenas en el Estado”, incide.
El director de Plural TV considera que el ascenso de Aguilar, un indígena originario de Oaxaca, al mayor cargo dentro del Poder Judicial abre la puerta a un cambio en la percepción que tienen de sí mismos los integrantes de los pueblos originarios, en un símil al efecto que tiene sobre las mujeres el hito de que Claudia Sheinbaum sea la primera presidenta de México. El primer caso vence al racismo, el segundo, al machismo. “Nosotros somos tránsfugas de la estadística. No es normal que yo esté dirigiendo este canal. No es normal que Hugo Aguilar esté al frente de la Suprema Corte. Hay muchas cosas que no son normales, porque la estructuración del racismo nos lo ha impedido, y esto parece una disrupción que no entiendo: ¿por qué, en un país lleno de indígenas, está ocurriendo apenas?”, observa.
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