Ir al contenido
_
_
_
_

México busca “alternativas” con Estados Unidos para reactivar el envío de petróleo a Cuba

El Gobierno de Sheinbaum intensifica por distintas vías la comunicación con la Casa Blanca con el objetivo de mandar de nuevo combustible a la isla sorteando las sanciones

Entrada del buque petrolero ruso Anatoli Kolodkin en la bahía de Matanzas (Cuba), el 31 de marzo.STR (EFE)

Donald Trump ha abierto una pequeña puerta para la entrada de petróleo a Cuba y México está buscando cómo aprovecharla. La autorización del presidente estadounidense a que un buque petrolero ruso, con más de 700.000 barriles, llegara la semana pasada a los puertos de la isla supone el primer gesto de flexibilidad desde la asfixia energética impuesta hace tres meses. En la Casa Blanca ya han avisado que no se trata de un cambio en su política de presión y que analizarán caso por caso la entrada de más buques. Por esa rendija tratará de colarse el petróleo mexicano. El Gobierno trabaja en varios frentes para “buscar alternativas, pero con el límite de no poner en riesgo al país con sanciones”, apuntan fuentes cercanas a la presidencia. Es decir, no moverán un dedo sin la autorización explícita de la Casa Blanca que, como es habitual con Trump, ha enviado más de una señal contradictoria.

Primero decidió abrir la mano para permitir que el petrolero con bandera rusa Anatoly Kolodkinm superara la línea de control marítimo que la Guardia Costera estadounidense levantó en enero en el perímetro de la isla. Desde el Kremlin deslizaron que el Gobierno ruso había obtenido la autorización de Washington. Trump dijo por su parte que no tenía “ningún problema” si un país quería enviar petróleo a Cuba “porque da igual si consiguen o no un barco de petróleo. Están acabados”. Al día siguiente, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, puntualizó que “no ha habido un cambio formal en la política de sanciones” y que permitieron el buque ruso por las “necesidades humanitarias del pueblo cubano”.

Para calibrar la dimensión de la crisis cubana vale poner en contexto el impacto de la llegada del buque ruso. Las 100.000 toneladas de crudo que dejó en la isla apenas cubren las necesidades energéticas de un día. Cuba se encuentra al borde del colapso económico y sumida en una profunda crisis por la escasez de todo tipo de productos y graves problemas en el funcionamiento de servicios básicos como hospitales o transportes. De hecho, la petrolera estatal, Cupet, anunció esta semana que el crudo que entre a la isla, más lo poco que generan de producción propia, será en su mayoría refinado para alimentar el transporte y otros servicios básicos, no tanto para las viejas y maltrechas centrales termoeléctricas.

A los últimos giros retóricos desde Washington hay que sumar las recientes palabras amenazantes de Trump afirmando que sería “un gran honor” para él “tomar Cuba” y que podría “hacer lo que quiera con ella”. La respuesta del castrismo, que mantiene abierto un canal de negociación con Washington, ha sido hacer algún gesto. Ninguno de la envergadura del anuncio esta semana de la liberación de más de 2.000 presos. También han abierto la mano para que los cubanos en el exilio hagan negocios en la isla. Mientras siguen jugando también con la retórica clásica de “resistencia ante el imperialismo” y acusaciones contra Estados Unidos de provocar “un genocidio”.

En ese escenario movedizo, México mantiene abiertas distintas líneas de comunicación con Estados Unidos. La más focalizada en la ayuda a Cuba es la que mantiene la cancillería con el secretario de Estado, Marcos Rubio. También el diálogo directo que periódicamente sostiene la presidenta Claudia Sheinbaum con Donald Trump. Fuentes de la presidencia aseguran, en todo caso, que la negociación sobre el envío de petróleo a Cuba no ha sido parte de la agenda durante las últimas llamadas telefónicas.

El último carguero con petróleo en atracar en la isla, el 9 de enero, fue mexicano. Cerrado el grifo de Venezuela, su principal sostén los últimos años, México es de los pocos aliados que le quedan a la isla. La presión de Trump, que a finales de enero declaró “la emergencia nacional” sobre Cuba y anunció sanciones económicas para todo el que le venda petróleo, provocó la paralización de los envíos mexicanos, que el año pasado le colocaron como el primer proveedor de Cuba. Sheinbaum ha mantenido la vía de la ayuda humanitaria. México ya ha enviado más de 2.000 toneladas de víveres y alimentos. La presidenta ha anunciado también que, gracias a una de las últimas medidas de apertura económica del castrismo, que permite a las empresas privadas importar pequeñas cantidades de combustible, la petrolera estatal, Pemex, está teniendo contactos con empresarios cubanos.

Más allá del delicado juego de tira y afloja de México con la Casa Blanca, el respaldo a Cuba tiene también una profunda derivada interna que agita el corazón ideológico de Morena, el partido oficialista. Una larga tradición de sintonía iniciada por los gobiernos de hierro priistas y que el morenismo relanzó desde el sexenio pasado. Ninguna otra crisis regional, ni siquiera el ataque militar a Venezuela, ha significado una reacción tan firme e insistente por parte del Gobierno mexicano. Lo simbólico de la conexión México-La Habana ha quedado representado en otra iniciativa reciente. Auspiciada por el expresidente, Andrés Manuel López Obrador, se acaba de crear en México una organización civil, Humanidad para América Latina, para comprar y enviar víveres a la isla. La propia mandataria ha dicho que ella ya ha donado 20.000 pesos.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_