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Sheinbaum asegura que se están revisando todas las instalaciones de Pemex en el Golfo de México para descartar fugas

EL PAÍS publicó que el barco Árbol Grande, contratado por la petrolera para reparar ductos submarinos, estuvo anclado ocho días sobre un oleoducto, con una gran mancha de petróleo alrededor, en uno de los lugares de origen del desastre ambiental

Claudia Sheinbaum, en el Palacio Nacional, en Ciudad de México, este martes.Mario Guzmán (EFE)

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha asegurado que están revisando las instalaciones del campo de Cantarell en busca de una posible fuga como causa del desastre ambiental que sufre desde hace más de un mes el Golfo de México. Durante su conferencia de prensa diaria, Sheinbaum ha anunciado que el miércoles se reunirá con el grupo creado para atajar esta crisis y que, en caso de encontrar algún problema en las instalaciones, se informará a la población. La mandataria ha dicho que, en colaboración con científicos, están analizando si las emanaciones que se dieron en la zona de Cantarell, en la Sonda de Campeche, uno de los lugares de origen del petróleo que ha manchado principalmente las costas de Veracruz y Tabasco, son emanaciones naturales o alguna fuga de las instalaciones. EL PAÍS publicó el lunes que el barco Árbol Grande, contratado por la petrolera para reparar ductos submarinos, estuvo anclado ocho días sobre un oleoducto, con una gran mancha de petróleo alrededor, que comunica esas instalaciones con la terminal marítima de Dos Bocas.

Este diario había preguntado desde el sábado a Petróleos Mexicanos por el barco Árbol Grande, el ducto y la mancha de petróleo que se identifica en una serie de imágenes satelitales, sin obtener respuesta. Finalmente, el lunes en la noche, Petróleos Mexicanos mandó un comunicado, en el que decía que en la zona donde trabaja el buque Árbol Grande, dedicado al mantenimiento de infraestructura petrolera, hay otras embarcaciones de mantenimiento. En menos de 12 horas, a las 07.00 del martes, hizo llegar otra “tarjeta informativa” a este periódico.

“Respecto a la nota publicada en el diario EL PAÍS, es fundamental aclarar que aunque el buque Árbol Grande estuvo anclado en una zona de plataformas y sistemas marinos de transporte de hidrocarburos casi 200 horas, no significa que se encontraba reparando un oleoducto”, comienza el texto. “Que un barco esté detenido en alta mar no significa que abajo exista un ducto roto y fugando”, añade. El comunicado no dice explícitamente cuál fue la razón para que el Árbol Grande estuviera en ese punto determinado donde las imágenes satelitales muestran una mancha de decenas de kilómetros cuadrados.

“La publicación asegura que había una mancha de 50 kilómetros cuadrados que se extendía de Cantarell a las instalaciones de Dos Bocas, tomando como 100% válida la conclusión de una organización ambientalista que identificó un posible derrame de petróleo interpretando una imagen satelital tomada el 15 de febrero”, dice a continuación. Esta mancha fue identificada como un derrame de petróleo por las propias autoridades, durante la conferencia de prensa que el pasado jueves dio el grupo interdisciplinario que está llevando la gestión de esta crisis. Este grupo está formado por la Secretaría de Marina, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Secretaría de Energía, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente, Petróleos Mexicanos y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente.

Desde su detección a principios de marzo, las balsas de petróleo se han extendido por más de 600 kilómetros de la costa del Golfo de México, desde Tabasco, pasando por todo Veracruz hasta su frontera norte con Tamaulipas. Las comunidades costeras han denunciado afectaciones en los ecosistemas costeros y marinos, y a las playas han llegado tortugas, peces y delfines muertos. En el último comunicado emitido por el grupo interdisciplinario creado para solucionar el derrame petrolero del Golfo de México, se asegura que “en la zona de chapopoteras de Cantarell, se instalaron barreras de contención y se continúa realizando la dispersión mecánica”, también “se ha realizado recorrido y revisión a los ductos asociados al complejo Akal C y Akal H para verificar integridad mecánica, citados resultados se informarán al término de la revisión”.

“Más allá de las conjeturas para establecer una narrativa en la que aseguran que los arribazones de petróleo en las costas del Golfo de México tuvieron por origen instalaciones de Petróleos Mexicanos y que la empresa y las autoridades decidieron ocultar la información, reafirmamos que durante el mes de febrero no hubo ninguna fuga o rotura en las instalaciones de Petróleos Mexicanos”, finaliza el texto de Petróleos Mexicanos. A diferencia de los comunicados de los últimos días, que son emitidos en conjunto por todo el grupo interdisciplinario, los remitidos a este diario los firma solamente Petróleos Mexicanos.

De acuerdo a una revisión de diversas fuentes públicas, el buque Árbol Grande, contratado por Petróleos Mexicanos para reparar ductos submarinos, pasó 200 horas sobre un oleoducto en activo identificado con la clave Old AK C, que va del campo de Cantarell a la terminal marítima de Dos Bocas. Imágenes satelitales tomadas el 14 y el 15 de febrero muestra un barco, rodeado de otras naves más pequeñas, sobre una mancha aceitosa en el mar, que las autoridades han identificado como uno de los derrames de petróleo que llegaron a las playas de Veracruz.

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