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El menor acusado de matar a dos profesoras con un fusil es investigado por feminicidio y portación de armas

Un juez de Michoacán ve elementos suficientes para que Osmer H., de 15 años, sea vinculado a proceso

Osmel H, en una fotografía compartida en sus redes sociales.@vodka.om

Un juez de control de Michoacán ha vinculado este lunes a proceso a Osmer H., el adolescente de 15 años señalado de matar con un fusil semiautomático AR-15 a dos profesoras de su bachillerato la semana pasada en la ciudad costera de Lázaro Cárdenas. La decisión del juzgado de control es el primer paso para sentar en el banquillo de los acusados al joven, que horas antes del crimen posó en Instagram con el arma en el espejo de su habitación y compartió contenido del movimiento extremista y misógino incel. La Fiscalía estatal argumenta que el estudiante cometió los delitos de feminicidio y portación de armas y de cartuchos, según pudo comprobar EL PAÍS.

El titular del juzgado también ha determinado que el muchacho debe enfrentar el resto del proceso bajo internamiento preventivo. Ahora, el Ministerio Público estatal tiene un periodo de un mes para terminar su investigación. Por el momento, la mayor prueba es el video de seguridad del colegio privado, en el que se puede ver cómo Osmel entró, con el arma escondida dentro de un estuche de guitarra, y asesinó a las profesoras con hasta 14 disparos, de acuerdo con la versión del fiscal, Carlos Torres Piña. El caso cimbró a la comunidad michoacana, acostumbrada a una violencia recrudecida desde hace más de una década. También abrió una discusión nacional sobre si los adolescentes con crímenes de sangre deben ser juzgados como adultos. Según las leyes mexicanas, Osmel solo puede enfrentar una pena máxima de tres años en un centro para menores.

La primera en abrir ese debate fue la presidenta, Claudia Sheinbaum. “Es algo que se tiene que discutir en nuestro país, que es algo que necesitamos”, dijo, como una posibilidad en su conferencia matutina la semana pasada. A ese llamamiento se sumó también el viudo de una de las dos maestras asesinadas: “Aun cuando sea menor de edad, debe haber justicia porque destrozó a una familia. Dejó a una hija sin madre”. Sin embargo, incluso si se llegase a cambiar la legislación, el proceso contra Osmel H. seguiría bajo las leyes que existían al momento de su inicio. Dicho de otra forma: no cambiaría nada.

Entretanto, el caso de Lázaro Cárdenas sigue en el ojo del huracán y con dudas sin resolver. El adolescente, de acuerdo con la versión oficial que se ha mantenido hasta ahora, aseguró al momento de ser detenido que el arma la encontró en casa. Su padrastro, integrante de la Secretaría de Marina (Semar) negó desde un inicio que el fusil fuese suyo. Para abonar a la polémica, las autoridades estatales confirmaron que el AR-15 no figura en el registro oficial de las fuerzas armadas mexicanas.

Otro punto espinoso es el móvil. Aún se debe determinar si Osmel contemplaba como víctimas a las dos profesoras o si buscaba a alguien más y tiró del gatillo solamente porque se encontraban en la entrada de la escuela. Para poder despejar las dudas las investigaciones también se centran en el contenido de su celular. El teléfono no estaba con él al momento del tiroteo y los agentes que catearon su casa, con la cooperación de su madre, no lo encontraron. Según han explicado fuentes de la Fiscalía, el aparato es fundamental para saber si actuó solo o incluso si tuvo algún tipo de coordinación previa con otros grupos que también se identifican con el movimiento incel.

De hecho, cuatro meses antes los medios mexicanos informaron sobre un estudiante de una secundaria, en la misma localidad y muy cercana al bachillerato en donde sucedió el tiroteo la semana pasada, que amenazó en otro vídeo con matar a sus profesoras. En una grabación publicada en redes sociales, el alumno convocó a sus compañeros a “ponerse de acuerdo” para ejecutar a las maestras. Por el momento, la Fiscalía sigue sin establecer un vínculo directo entre una y otra cosa. Aunque tampoco es que lo descarte del todo.

El caso de Michoacán hizo que reapareciera el fantasma de la violencia en los colegios mexicanos en años recientes. A finales de 2025, un alumno de 19 años del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur, en Ciudad de México, mató con un cuchillo a otro estudiante e hirió a un trabajador del centro que intentó detenerlo. El agresor, como Osmel H., también se identificaba con la comunidad incel.

En 2020, un alumno de 11 años mató a tiros a su profesora en una escuela de Torreón, en el norteño Estado de Coahuila, antes de quitarse la vida. Tres años antes, en la también norteña ciudad de Monterrey, un adolescente de 15 años disparó con un arma corta contra sus compañeros y una profesora, quien fue declarada muerta meses después. El niño se suicidó después de la balacera.

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