La violencia del mundo ‘incel’ golpea de nuevo a las aulas mexicanas
Un adolescente mata a tiros a dos maestras en Michoacán en un ataque directo tras difundir mensajes misóginos en las redes sociales


Nueve horas antes del ataque, Osmer H., de 15 años, se grabó frente al espejo vestido de negro con un fusil AR-15 en mano. Publicó en sus redes sociales un mensaje: “Hoy es el día”. Después compartió en Instagram un video con referencias al odio hacia las mujeres y los tiroteos escolares. Más tarde entró a la preparatoria privada Antón Makárenko, donde es estudiante, en el municipio costero de Lázaro Cárdenas, Michoacán, y mató a dos de sus maestras, María del Rosario y Tatiana, de 36 y 37 años, respectivamente.
El contenido que difundió Osmer está asociado con el universo incel, una subcultura digital formada por hombres que se autodenominan “célibes involuntarios”, que en foros comparten discursos extremistas de masculinidad ante la supuesta feminización del mundo, y en sus versiones más extremas, llamados a la violencia. El joven subió un reel en el que otro sujeto armado asegura: “He decidido enviar a las feministas, que siempre han arruinado mi vida, con su creador. Odio a las feministas”. La secuencia termina con un ficticio ataque armado en una escuela.
“El ataque fue directo, se puede confirmar. En el video de seguridad se ve que atacó a una por la espalda”, dijo Carlos Torres Piña, fiscal general del Estado en entrevista con Milenio. A la primera profesora le disparó una vez, y a la otra, que quiso protegerse detrás de un mostrador, la alcanzó con tres tiros. El adolescente es hijastro de un marino, y el arma que utilizó es de uso exclusivo del Ejército. Osmer dijo que la encontró en casa, pero el agente declaró después ante las autoridades que el AR-15 no era suyo.
El ataque reaviva el debate sobre el acceso a armas entre los jóvenes. Juan Martín Pérez García, especialista en derechos de la infancia, señala: “Es claro que un adolescente no tiene normalmente acceso a un fusil tipo AR-15. Ahí hay una responsabilidad adulta y del Estado. Tampoco es que un niño amanezca y decida matar; es un proceso con señales previas que no fueron atendidas”, afirma. Los estudios sobre tiradores en Estados Unidos identifican tres factores recurrentes: disponibilidad de armas, la radicalización en temas como la supremacía blanca o el odio contra las mujeres, y la espectacularización de la violencia. También repiten la estrategia en los ataques con planificación previa, difusión en redes sociales y búsqueda de atención.
El fenómeno incel tiene antecedentes internacionales y su presencia se ha extendido a todo el globo, aunque es más fuerte en Estados Unidos. En 2014, un joven de este país llamado Elliot Rodger cometió un ataque masivo y desde entonces se convirtió en símbolo para estos foros. En el lenguaje incel, Going ER significa “hacer un ER”, una expresión para referirse a imitar un ataque violento como el de Rodger.
Se encuentra entre las ideas más radicales, antes de Beta uprising o Incelocalypse, la fantasía de una revuelta violenta de estos hombres rechazados contra la sociedad y una idea apocalíptica de un futuro dominado por incels que se rebelan. La presencia de estos grupos en México quedó en evidencia en octubre pasado, cuando Lex Ashton, un estudiante de 19 años, asesinó a un compañero en su escuela, el Colegio de Ciencias y Humanidades de Ciudad de México, después de publicar su plan en los grupos incel.
Fuentes cercanas a la investigación señalan que el adolescente era retraído y sufría acoso escolar, un perfil habitual entre los jóvenes que caen en esas comunidades. Pérez subraya que el contexto de violencia prolongada en Michoacán también influye. “Los niños, niñas y adolescentes son hijos de la violencia y la reproducen”, apunta. El caso recuerda otros episodios recientes que involucran a jóvenes, como el de Víctor Manuel de 17 años, que asesinó en noviembre al alcalde de Uruapan, Carlos Manzo. El mismo mes, un estudiante de 13 años amenazó a sus profesoras y convocó a sus compañeros a “ponerse de acuerdo” para matarlas.
“No se invierte en prevención ni en predicción de la violencia”, advierte Pérez. “Estamos abandonando a las personas adolescentes y jóvenes. El mundo adulto prefiere criminalizar y pasar al siguiente caso en lugar de asumir responsabilidades. Los adolescentes están gritando que necesitan ser escuchados”, zanja. El especialista señala la existencia de un “algoritmo del odio” que amplifica estos discursos. “La machosfera ha crecido con millones de seguidores porque es negocio. Las plataformas permiten monetizar el odio y quienes más consumen ese contenido son adolescentes que están construyendo identidad y pertenencia”. En algunos casos se crean rituales como el “camino del héroe”, que convierten al agresor en una figura aspiracional para otros jóvenes, alimentando el fenómeno de imitación, también conocido como copycat.
Algunos relatos de jóvenes que se identifican como incels, recogidos en octubre por este diario, coinciden en que el algoritmo de las redes sociales los condujo a los foros a través de búsquedas de ejercicio y preguntas sobre las relaciones con los demás. Un adolescente triste o enojado hace preguntas sobre su cuerpo, o qué son las denuncias falsas, y automáticamente lo va a llevar a grupos incel o de ultraderecha.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.







































