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El agua que sale de la llave huele mal y está sucia: Guadalajara lleva semanas en crisis por contaminación

Los habitantes de la capital de Jalisco y su zona metropolitana han reportado que el servicio llega con malos olores o colores extraños. Las autoridades admiten el problema debido a vertidos en los canales y falta de mantenimiento

Río Santiago, en Guadalajara, en una imagen sin datar.Gustavo Alfonzo (Universidad de Guadalajara)

Los problemas con el agua que sale en los hogares de Guadalajara y de la zona metropolitana fueron a peor desde hace poco más de un mes. Lo que sale de la llave trae malos olores, colores y texturas que dan la apariencia de estar muy sucia. Algunos habitantes de la zona afectada admiten que esto ya había pasado antes: solía pasar algunas veces cada mes o cada dos meses, sobre todo después de cortes del suministro. Pero la situación se agravó repentinamente y ahora llevan semanas así. “La frecuencia y la cantidad de personas impactadas se dispararon exponencialmente. Los datos que tenemos, por lo que sondeamos con vecinos, es que un 70% está recibiendo agua, ya sea con olor o con color o las dos cosas en sus casas, y no es continuo; puede pasar que tienes tres o cuatro días muy malos y luego el agua llega aparentemente normal”, explica un vecino de la colonia Americana, una de las afectadas. El conteo oficial minimiza el problema a un 10% de los hogares con agua contaminada, pero admiten que existe y que se debe a falta de mantenimiento y a vertidos en los canales.

Son cerca de 824.000 personas afectadas en las colonias más pobladas de Guadalajara, asegura Sergio Garibi, uno de los integrantes del consejo vecinal Comunidad Americana, que pertenece a la colonia Americana, ubicada muy cerca del centro histórico. Fueron ellos quienes, a través de un comunicado el pasado 11 de marzo, tras reunirse con el director del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua (Siapa), exigieron que se aprobara un presupuesto de emergencia para atender la red de suministro de agua y que se transparente la información con la que cuentan las autoridades sobre por qué sale el agua sucia en sus hogares.

“Lo que escuchamos nos preocupa. El propio director del Siapa [Antonio Juárez Trueba] manifestó que el organismo no cuenta con los recursos suficientes para atender la emergencia actual con la rapidez que se requiere ni para realizar las obras necesarias que eviten que esta situación se repita”, dijeron.

Las respuestas del Siapa y del Gobierno de Jalisco apuntan a una falta de mantenimiento y atención a una estructura que se construyó en la década de 1950 y al vertido “irregular” de agua contaminada en sus canales. Se trata de la planta potabilizadora número 1 de Miravalle, la misma que potabilizó el 58% del agua que llegó durante 2025 a la zona metropolitana de Guadalajara. “Uno de los motivos por los que hemos estado teniendo mala calidad del agua es porque existen tanto particulares como públicos que están tirando aguas irregularmente a canales del Siapa”, dijo el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, el pasado 9 de marzo.

Unos días después, el Gobierno de Jalisco informó de que de forma “inmediata” invertiría 1.100 millones de pesos para intervenir en los colectores ubicados en los municipios de Tlajomulco, El Salto y Tlaquepaque y que comenzaría a construir una planta de bombeo que lleve agua desde la presa La Calera al tanque de regulación, junto a la planta potabilizadora número 5, Los Agaves. “Reiteramos que seguiremos trabajando por las soluciones definitivas a largo plazo, principalmente el acueducto sustituto Chapala-Guadalajara y la modernización de la planta potabilizadora número 1 de Miravalle", dijeron en un video Ernesto Marroquín Álvarez, el titular de la Secretaría de la Gestión Integral del Agua de Jalisco, y el alcalde de Tlajomulco, Gerardo Quirino Velázquez Chávez.

En la reunión entre vecinos y el director del Siapa, Juárez Trueba les explicó los arreglos que tenían que hacerse para poder solucionar el problema del agua: “Nos dijo que se tiene que hacer un acueducto para que no vaya el agua por el cielo abierto. Después, como segundo punto, hay que modernizar la planta de Miravalle para que esté actualizada el tipo de contaminación que recibe y, tres, hay que modernizar algunas otras de las plantas donde bombean el agua y las líneas de distribución. El problema es que esto, que seguro hay que hacer, va a tomar mínimo, según el funcionario, dos o tres años, para que se asignen los recursos, luego se aprueben y se empiecen las obras”, contó Garibi.

El agua turbia y maloliente que ha llegado a los hogares de Guadalajara, según algunos de los estudios que han hecho especialistas de la Universidad de Guadalajara (UDG), registra altos niveles de turbiedad, bacterias coliformes, parásitos, metales pesados, aguas residuales e incluso restos de heces fecales. En una conferencia de prensa, Aida Guerrero, académica e investigadora del Departamento de Estudios del Agua y la Energía, del Centro Universitario de Tonalá, de la UDG, dijo: “Lo único que queremos es seguir trabajando como académicos para integrar diagnósticos de monitoreo de calidad del agua. Y exigirle a la autoridad que si nos va a mandar agua no tratada, porque no sé en qué momento tomaron esta decisión, tuvieron que haber emitido una alerta sanitaria”.

La contaminación del río Santiago

En México, hay varios los lugares calificados como “infiernos ambientales”, y el río Santiago, uno de los más contaminados del país, es uno de ellos. Su cuenca se divide en cinco subcuencas: la del río principal, el Santiago, y otros cuatro afluentes: el río Huaynamota, el río Bolaños, el río Juchipila y el río Verde. Su corriente principal nace en la ribera oriental del lago de Chapala, en el municipio de Ocotlán, Jalisco, y desemboca en el océano Pacífico en el estado de Nayarit. Completa un recorrido de 475 kilómetros.

Es uno de los grandes pendientes en materia de saneamiento y atención del gobierno local. Garibi explica: “El agua se la traen por el río Santiago, a través de lo que se llama el sistema antiguo, y el río Santiago es uno de los ríos más contaminados del país, que tiene descargas industriales y agrícolas a gran escala. Lo sabemos ahora también, porque los vecinos de El Salto, Jalisco, y Juanacatlán, por donde pasa el río Santiago, tienen años peleando por la calidad del agua, porque hay muchísima gente enferma que ha aparecido con enfermedades crónicas, renales, cáncer, etcétera”.

Los efectos negativos en la salud de los habitantes de Guadalajara también están comenzando a aparecer: “Tenemos muchos reportes de vecinos con enfermedades estomacales; yo diría que ha habido un incremento. También con sarpullidos, con irritación en la piel, y tenemos indicios para poder asumir que hay una conexión con la calidad del agua”, dice Garibi.

Las imágenes de cubetas de agua llenándose con agua visiblemente sucia se hicieron virales rápidamente. Los habitantes de Guadalajara, además de pedir acciones y respuestas de las autoridades para saber a lo que han estado expuestos incluso cuando el agua no parece sucia, también denuncian que el problema ha estado presente desde hace muchos años, no solo con agua turbia, sino con los cortes del suministro que cada semana afectan a varias colonias de la capital del Estado. Garibi concluye: “La verdad es que todos los niveles de Gobierno han fallado. Hoy, una buena parte de la población de Guadalajara está recibiendo agua contaminada, además de la gente que vive en El Salto y Juanacatlán que está siendo impactada desde hace años. Podemos decir que todos los colores [políticos], porque a Guadalajara la han gobernado el PRI, el PAN, MC. Y también Morena, que hoy y el sexenio pasado, es responsable la Comisión Nacional del Agua (Conagua)“.

Una queja de 225 personas de la colonia Moderna, en Guadalajara, se presentó desde 2025 ante la Comisión estatal de Derechos Humanos por el suministro de agua turbia, con color amarillento y olor fétido. El reclamo se presentó en contra del Siapa. En los registros de las quejas que se presentaron de forma colectiva en ese año, figura que una de cada cuatro personas lo hicieron contra ese mismo organismo, por suministro deficiente del agua o la falta de reparación de un acueducto colapsado.

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