La FGR acusa a Diego Rivera del secuestro y tortura de dos precandidatos de Morena a la alcaldía de Tequila
Una denuncia liga con el Cartel Jalisco al alcalde jalisciense detenido el jueves por extorsiones


La Fiscalía General de la República (FGR) ha acusado este viernes ante un juez al alcalde de Tequila, Diego Rivera, detenido el jueves, por el secuestro y tortura de Guillermo Cordero y Alejandro García para que renunciaran a la precandidatura de Morena al Ayuntamiento de ese municipio en 2021, según ha recogido el Reforma. Rivera fue capturado en la madrugada del jueves, señalado por encabezar una red de corrupción desde el Ayuntamiento y, de acuerdo con una denuncia recogida por el diario, era subordinado del líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera, El Mencho. El alcalde jalisciense fue enviado tras su detención al penal del Altiplano, en Estado de México.
Los fiscales han acusado al alcalde durante la primera audiencia de los delitos de delincuencia organizada y secuestro agravado. En esa misma sesión, fueron imputados por los mismos cargos su director de Seguridad Pública, Juan Manuel Pérez, y el director de Catastro tequileño, Juan Gabriel Toribio. Ambos fueron arrestados junto al edil. El juez de control del caso, Mario Elizondo, podría determinar las medidas cautelares contra los acusados durante la tarde de este viernes.
La dependencia ha apuntado que el 24 de marzo de 2021, Rivera y Toribio, acompañados de un grupo de personas armadas, secuestraron al precandidato Cordero, tras ser citado en un restaurante al norte de Tequila. Allí, lo subieron a una camioneta, le colocaron una tela para tapar su rostro y lo trasladaron a un terreno baldío, donde lo torturaron para que renunciara a su precandidatura. Después lo llevaron a una casa de seguridad al oriente del municipio, donde lo golpearon y forzaron a que llamara por teléfono a su suplente, Alejandro García.
El candidato suplente fue convocado por Cordero cerca de las oficinas del Instituto Nacional Electoral para que juntos renunciaran a su postulación. Una vez allí, retenido y trasladado a la misma casa de seguridad, fue golpeado. Los dos candidatos firmaron en el lugar su desistimiento a sus aspiraciones a la presidencia municipal. Esa misma tarde, fueron liberados, según la acusación.
Rivera ha navegado durante el último año y medio, desde que llegó al cargo, entre controversias, denuncias y dos carpetas de investigación abiertas por el Ministerio Público estatal. El entorno de Morena, el gran partido oficialista, achacaba todos esos señalamientos a una campaña de desprestigio lanzada por el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, de Movimiento Ciudadano. Tras el arresto, Morena se desmarcó del alcalde. Este viernes, la presidenta, Claudia Sheinbaum, ha respaldado la detención: “Este alcalde es de Morena. Ningún partido político, y menos Morena, puede ser un paraguas para delinquir”.
Las autoridades han mantenido por el momento la sospecha de sus vínculos con el CJNG, la gran mafia criminal que recorre el país. El pasado año fue citado ante la Fiscalía jalisciense, acusado de apología al delito por la contratación de Los Alegres del Barranco, la agrupación que despertó un terremoto de críticas por la proyección del rostro del Mencho durante sus conciertos. Reforma recoge una denuncia del pasado mes de octubre, incluida en la orden de arresto, en la que un regidor del Ayuntamiento apuntaba que Rivera se asumía como subordinado del capo criminal. “Se habría comprometido a entregarle [al CJNG] 40 millones de pesos anuales: ‘Es el patrón’, decía”, indica la nota del diario.
Una de las polémicas de Rivera fue la batalla iniciada contra la industria del tequila, que tiene como cara más visible la famosa marca José Cuervo. El alcalde apuntó que solo esa empresa debía 60 millones de pesos, eso llevó al inicio de una serie de negociaciones que para el dueño de la tequilera, Juan Francisco Beckmann, fueron más bien extorsiones. Beckmann llevó el caso ante la justicia. Un político opositor del Estado contaba a este diario que las llamadas de empresarios en busca de ayuda eran constantes durante el mandato de Rivera: “Nos decían que ya no aguantaban más, que la extorsión era prácticamente todos los días, tuvieras los papeles en regla o no”.
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