La silla vacía en el poderoso Órgano de Administración revela el pulso por el control del Poder Judicial
La Suprema Corte debe decidir ahora quién reemplaza a Lorena Josefina Pérez Romo, que dejó su cargo después de solo cuatro meses


Este 6 de enero, Lorena Josefina Pérez Romo dejó su puesto en el poderoso Órgano de Administración Judicial (OAJ) y abrió una brecha en el Poder judicial. Fue una renuncia inesperada tras solo cuatro meses en el cargo, de la que oficialmente no se conoce nada. Alrededor de su salida han girado acusaciones de irregularidades económicas dentro del órgano y también de una lucha de poder con su titular, Néstor Vargas. Este mismo lunes, el presidente del OAJ, insistió en que desconoce los motivos de la magistrada para tomar esa decisión. Lo mismo dijo el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Hugo Aguilar, que apuntó que esta semana se daría a conocer su reemplazo. Como Pérez Romo fue una de las tres integrantes elegidas por el Alto Tribunal ahora le corresponde al pleno elegir quien la sustituye. Y, ahí, en la elección de ese nuevo nombre se concentra ahora el pulso por el control del Poder Judicial.
La reforma judicial, tal y como la concibió entonces el presidente Andrés Manuel López Obrador, buscaba repartir el juego. Hasta el pasado septiembre, quien presidía la Suprema Corte también encabezaba el Consejo de la Judicatura Federal, un monstruo burocrático que controlaba el dinero, los puestos de jueces y magistrados, y además supervisaba sus actuaciones. Al grito de que le corten la cabeza, la propuesta de López Obrador dividía al Consejo en dos: en el Tribunal de Disciplina (que llevaría la vigilancia) y en el Órgano de Administración Judicial (que se quedaría con el reparto del presupuesto). Los cinco integrantes del tribunal salieron de las urnas del 1 de junio, mientras los miembros del OAJ fueron elegidos tres por la nueva Suprema Corte, otro por el Senado y un último por la presidenta de la República. Así, la reforma quitaba al presidente de la SCJN la administración del poder judicial federal y lo dejaba a él y a la Corte solo con sus sentencias.

“Debilitaron la presidencia de la Corte. Le quitaron todo, pero se está quedando con todos los golpes”, apunta una fuente cercana al tribunal. La Suprema Corte ha sido la diana de todos los dardos y sus nuevos integrantes, marcados por la polémica elección y sus acordeones, se convirtieron en la cara visible de todo lo que fallaba. Así, muy pronto, las tensiones entre ellos saltaron de los salones privados a las discusiones públicas en el pleno. En uno de los últimos debates, Lenia Batres acabó con todos los precedentes y afirmó que no iba a incorporar las consideraciones del resto de los ministros a su proyecto. El gesto, más simbólico que con consecuencias reales, evidenció cómo la ministra podía torcer el brazo a la Corte y a su presidente. “Al no llegar a un acuerdo, Aguilar pudo decir que el asunto se returnaba a otro ministro, pero no lo hizo. Ese fue uno de los puntos de inflexión donde el ministro presidente perdió poder”, considera esta misma fuente.
Esa incapacidad para lograr consensos se ha trasladado ahora a la elección del nuevo integrante del Órgano de Administración. Han pasado más de tres semanas desde que Lorena Josefina Pérez Romo diera el portazo y todavía no se ha propuesto ningún nombre.
La primera vez que tuvieron que ponerse de acuerdo, en septiembre del año pasado, fue muy rápido; la Constitución apenas les daba un día. Entonces eligieron a Pérez Romo (cercana al expresidente de la Corte Arturo Zaldívar), a la consejera nacional por los Pueblos Indígenas Catalina Ramírez y a José Alberto Gallegos Ramírez, quien había sido coordinador de administración en el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), la dependencia de la que Hugo Aguilar había sido número dos. Los números beneficiaron entonces al presidente de la Corte. Aguilar, a diferencia de sus predecesores, no iba a controlar la millonaria administración de recursos, pero se quedaba al menos con dos figuras cercanas en la toma de decisiones. Entonces, completaron la integración del OAJ, Surit Berenice Romero, designada por el Senado, y Néstor Vargas, sobre quien pesan denuncias de abuso sexual y fue elegido por la presidenta.

La salida impetuosa de Pérez Romo puso en juego de nuevo el tablero. El movimiento de la magistrada era extraño; ella había sido candidata para ser ministra de la Suprema Corte (pero no salió elegida), su marido había sido también consejero de la judicatura, ¿por qué salir del poderoso OAJ tras solo cuatro meses cuando es un cargo para seis años? “Ella es la que sabe los motivos de la renuncia, no es un acto propio. Perdón que no les pueda contestar eso… No sabría por qué tendría que haber alguna denuncia", dijo el lunes Néstor Vargas tras ser preguntado en una conferencia de prensa, dedicada a la polémica compra —y después devolución— de lujosas camionetas para los ministros de la Corte. En el mismo evento tampoco supo Hugo Aguilar: “No conozco las razones que la llevaron a tomar la decisión (...) pero que sepa no hay alguna razón de presión o cualquier otra que pudiera haber dado lugar a esta renuncia”.
En la opacidad del caso aparecieron tanto las publicaciones sobre presuntas irregularidades que González Romo habría visto dentro del OAJ como de una operación de la magistrada para quitarle poder a Néstor Vargas. “Toda la salida de Lorena fue problemática. La transparencia no la dices, la demuestras, y no sabemos nada de algo que tenía que haber sido sumamente público”, señala una litigante sobre una de las promesas para la renovación del poder judicial.
Con la misma reserva se están barajando ahora los nombres para sustituirla. En el gremio se mueven perfiles como Greysi Muñoz, asesora de Hugo Aguilar, quien ya sonó en la primera ronda, y Natalia Téllez, magistrada anticorrupción del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, quien también se presentó a la elección para ser ministra de la Corte y a la que no se le conoce cercanía con ningún grupo de poder. “Yo espero que a final de esta semana ya tengamos lista la nueva propuesta”, dijo el lunes Hugo Aguilar. Todavía no lo han anunciado, pero ese nombre revelará cómo queda el juego de fuerzas.
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