México pretende frenar la reventa y abusos en los boletos ante la avalancha de BTS
El Gobierno reacciona ante la presión de una de las comunidades de fans más grandes del mundo y lanza medidas contra la opacidad y las prácticas abusivas


Los fans mexicanos de BTS no solo quieren un boleto para ver a su banda favorita, sino que exigen cambios de fondo en la forma en que se venden las entradas de los grandes espectáculos en el país. La frustración por no haber conseguido acceso a alguno de los conciertos del grupo surcoreano el próximo mayo derivó en una movilización que ha puesto en el punto de mira a las boleteras, las plataformas de reventa y a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). El Gobierno mexicano escuchó, pues la controversia escaló incluso al terreno diplomático. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció este lunes que envió una carta a su homólogo de Corea del Sur, Lee Jae Myung, para solicitar más fechas en el tour en México, mientras la Profeco abrió un procedimiento contra Ticketmaster y anunció sanciones contra dos plataformas de reventa que ofrecen boletos hasta en 54.000 pesos.
Más de dos millones de personas ingresaron a la plataforma de Ticketmaster para intentar comprar una de las 136.400 entradas disponibles para las tres fechas anunciadas en Ciudad de México. Los boletos, que iban de los 1.767 a los 17.782 pesos, se agotaron en menos de 40 minutos. A día de hoy, las entradas aparecen en sitios de reventa como Viagogo y StubHub por hasta 54.000. Los fans se quejan de fallas masivas en la plataforma, intermitencias, falta de información previa y precios inflados durante la preventa.
Las protestas comenzaron incluso antes que la venta. Durante días, los seguidores de BTS enviaron hasta 5.000 reclamos a Profeco por la falta de información clara sobre los costos finales, los cargos adicionales y los mapas del recinto. La dependencia respondió con un “exhorto” a Ticketmaster para que transparentara los datos antes del inicio de la venta. El día del proceso, el personal de Profeco acudió a ocho módulos en las inmediaciones del Estadio GNP, el Palacio de los Deportes y centros comerciales para supervisar el proceso. El resultado: un procedimiento contra Ticketmaster por infracciones a la Ley Federal de Protección al Consumidor y sanciones contra Viagogo y StubHub. “Se sancionará a plataformas de reventa que incurren en prácticas abusivas y desleales”, afirmó este lunes Iván Escalante, titular de Profeco. Escalante detalló que las empresas operan a nivel internacional, pero la dependencia trabaja en identificar los domicilios y registros en México para hacer las notificaciones.
Esta no es la primera cruzada entre Profeco y Ticketmaster. En diciembre de 2022, durante los conciertos de Bad Bunny en el Estadio Azteca, miles de personas se quedaron fuera del recinto al descubrir que sus boletos no eran válidos. El episodio dejó imágenes de fanáticos llorando en los accesos y derivó en una investigación. Profeco concluyó que unas 1.600 entradas habían sido duplicadas y señaló a Ticketmaster como la “única responsable” del caos. Esto llevó incluso a la destitución semanas después de su directora general en México, Lorenza Baz, seguida del nombramiento de Ana María Arroyo, quien se mantiene en el cargo. Tras su llegada, Arroyo impulsó una estrategia de digitalización. En una entrevista con este diario el pasado mes, presumió que la venta de boletos para el regreso de Bad Bunny a Ciudad de México, ya en el Estadio GNP, se realizó en formato 100% digital. “Todo sin problemas, sin incidentes”, aseguró.
La reventa, sin embargo, no solo existe en el papel. Las plataformas como Viagogo y StubHub operan como mercados secundarios donde particulares venden entradas a precios que fijan libremente. Estas empresas no son vendedoras originales, pero cobran comisiones que no siempre son transparentes y ofrecen una “garantía” que ha sido cuestionada por los consumidores. Una de las prácticas más criticadas es la publicación especulativa: boletos que se anuncian sin que el vendedor los tenga aún en su poder.
Escalante adelantó que las multas pueden alcanzar hasta cuatro millones de pesos, dependiendo de criterios como la gravedad de la infracción, los daños causados, la reincidencia, la capacidad económica del infractor y la posible negligencia. Ticketmaster, que ha sido señalada por prácticas monopólicas tanto en Estados Unidos como en México, vuelve así a enfrentar controversias con Profeco.
La empresa, por su parte, rechaza varias de las acusaciones. En un posicionamiento enviado a este diario, Ticketmaster comparte que durante la preventa y la venta general de BTS hubo picos de más de 1,1 millones de personas formadas simultáneamente en la fila virtual. “Esta diferencia estructural entre el número de personas interesadas y los boletos disponibles explica por qué no fue posible satisfacer la totalidad de la demanda”, señala. La compañía niega el uso de precios dinámicos o algoritmos que modificaran los costos durante la venta y asegura que los precios fueron definidos por el artista, su equipo y el promotor, y se mantuvieron sin cambios. También se deslinda de la reventa, al afirmar que ninguna plataforma secundaria tiene acceso a sus sistemas y advierte de que algunas permiten listados especulativos de boletos que aún no han sido adquiridos. “La reventa ilegal es un desafío de toda la industria y requiere esfuerzos coordinados entre autoridades, promotores y plataformas”, sostiene la empresa, que llama a los fans a no comprar entradas fuera de los canales oficiales.
El problema va más allá de una empresa. Otras boleteras menos conocidas también han sido señaladas por malas prácticas. El caso más reciente ocurrió con la venta de boletos para el partido de reapertura del Estadio Azteca, entre la selección mexicana y Portugal. La empresa Fanki pospuso la preventa tras múltiples errores en su plataforma, lo que obligó a Profeco a intervenir y exigir explicaciones.
Con el mundial a la vuelta de la esquina, la directora de Ticketmaster confirmó a EL PAÍS que la empresa no participará en la oferta de entradas para los partidos del torneo en México —la FIFA ha optado por otro sistema de emisión de boletos—, pero asegura que ve con entusiasmo el crecimiento del ecosistema en México. Una industria que crece entre eventos masivos y filas virtuales interminables, mientras la presión de los consumidores también aumenta. El movimiento de los fans de BTS ha puesto sobre la mesa la exigencia de revisar los procesos de venta, regular la reventa y frenar los precios abusivos en un mercado que opera con escasa rendición de cuentas.
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