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Los zapateros mexicanos reciben el salvavidas oficial ante la amenaza de las importaciones

Los comerciantes y fabricantes acogen el cese de las importaciones baratas de calzados, aunque no se descartan alzas de precios para los consumidores

Elaboración de zapatos en el taller Jugar, en San Mateo Atenco.

Es viernes al mediodía en el inquieto centro de Ciudad de México. A las zapaterías donde se vende calzado de fabricación local entran apenas un par de clientes que revisan entre limitados modelos. En contraste, las tiendas asiáticas, donde se ofrecen modelos importados y baratos, están abarrotadas de personas examinando los anaqueles con cientos de pares, de todas las tallas y colores. La escena es un termómetro de la dura competencia entre la industria mexicana de calzado y la de bienes terminados.

En la víspera, el Gobierno terminó con los beneficios tributarios y de logística para la importación de zapatos terminados, buscando proteger la manufactura local, que sintió el golpe del auge de las compras extranjeras sin pago de impuestos. Según los fabricantes, la medida —que recaerá sobre unos 40 millones de pares o el equivalente a un 20% de la producción nacional—, era necesaria para mantener puestos de trabajo y la relevancia del sector en el comercio internacional, particularmente de corte y ensamblaje de piel. Y los comerciantes coinciden.

Guillermo Salas, supervisor de Bandolino, que vende zapatos de piel en el centro histórico, cuenta que la pandemia afectó mucho al negocio, pero la verdadera sorpresa se la llevaron al regresar del confinamiento. En las calles aledañas, aparecieron decenas de tiendas con productos asiáticos, entre ellos, zapatos. Muchos zapatos. Desde entonces, su venta se desplomó un 40% y de las siete sucursales que tenía la marca, solo quedan tres. “Es una competencia muy desleal. Aunque a nosotros nos distingue la calidad, sus precios son absurdos y la gente termina comprando ahí”, reclama Salas. Las consecuencias salpican también al proceso de fabricación, que se hace en Ecatepec, una zona popular del Estado de México. Su distribuidor de suelas ha tenido que cerrar el negocio. “La industria del calzado nacional está por desaparecer”, advierte Claudia Zúñiga, trabajadora de la tienda.

Un recorrido de EL PAÍS demuestra que no hay comparación en los precios. El calzado mexicano, incluidas sandalias, zapatos y botas de piel, va desde 400 a 3.000 pesos por par. En los locales de productos importados, con oferta muy similar, el costo va de 100 a 1.500 pesos. Es más evidente en el caso de los tenis. Marcas mexicanas como Panam ofrecen zapatillas deportivas desde 380 hasta 1.500 pesos, y en los anaqueles de tiendas con artículos hechos en China, un par se vende por 150 pesos.

De las importaciones del año pasado, un 45% provino de China y 24% de Vietnam, para sumar unos 1.800 millones de dólares, según las cifras de la Secretaría de Economía, que avaló la decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum. Y la mayoría fue zapatillas deportivas.

A unos metros de Bandolino, en la calle República de Uruguay, la zapatería David vende calzado similar. Aunque no son fabricantes, distribuyen marcas nacionales. Antes solo ofrecían productos de piel, pero la competencia los arrasó con precios más bajos, lo que les obligó a adaptarse. Ahora ofrecen pieles sintéticas, que son más baratas.

Desde la zapatería Colibrí, que abrió hace más de 40 años en Pino Suárez, reclaman que la situación “es una catástrofe”. Antonio Valdés, el encargado, acusa que los negocios asiáticos copian los diseños que venden. Inevitablemente, dice, recurrió a comprar con distribuidores chinos para integrar un par de productos en su catálogo, pues fabrican mucho más rápido lo que los clientes buscan. “Me parece excelente que el Gobierno empiece a mirar lo que está pasando en la industria del calzado. Es necesario hacer algo para contrarrestar y que nuestros negocios no desaparezcan”, concluye Valdez, aludiendo a la medida del Gobierno que busca proteger a su industria local.

Fabricación de zapatos a mano en el taller Jugar el 23 de agosto del 2019.

Embates en los precios

La decisión abre una oportunidad de recuperación para los productores locales, particularmente los de Guanajuato, donde se concentra el 70% del valor de la producción nacional, seguido por Jalisco (15%) y Estado de México y la Ciudad de México con el 5%. Aunque también abre otros frentes de amenaza.

“También se prevén efectos que podrían generar resistencia en el corto plazo. Esto puede traducirse en un incremento de precios para el consumidor final, ya que las cadenas de suministro que dependen de calzado extranjero verán aumentados sus costos. Además, existe la posibilidad de que países afectados respondan con medidas comerciales similares, lo que podría impactar en otras exportaciones mexicanas”, escribió en una nota al mercado la firma de asesoría financiera sueca Skandia.

“El éxito de esta medida dependerá de la capacidad de la industria para adaptarse, mejorar su calidad y competitividad, y aprovechar las oportunidades que surjan en el mercado interno y externo”, advirtió la firma con operaciones en México.

México estaría evaluando elevar sus aranceles a las importaciones chinas de autos, textiles y plásticos, según adelantó este miércoles la agencia Bloomberg. Como respuesta, la embajada del gigante advirtió en una publicación de X (antes Twitter) que China es el tercer destino de exportación de México. “Nuestra cooperación comercial y económica beneficia a ambas partes. China siempre aboga por una globalización económica universalmente beneficiosa e inclusiva, y se opone al unilateralismo, el proteccionismo y las medidas discriminatorias y excluyentes en cualquier forma”, zanja el comunicado, en palabras de Guo Jiakun, portavoz de ese país. “China se opone firmemente a las medidas tomadas bajo coerción para restringir a China o socavar sus legítimos derechos e intereses bajo cualquier pretexto. Confiamos en que el país defenderá su independencia y gestionará adecuadamente los asuntos pertinentes”, concluyó.

La balanza comercial entre los socios está visiblemente inclinada a favor de China. En mayo, las ventas internacionales de México a China fueron apenas 686 millones de dólares, mientras que las compras internacionales alcanzaron 10.640 millones de dólares. De acuerdo con Bloomberg, el aumento de los aranceles estaría incluido en el Paquete Económico 2026 que está por presentar Sheinbaum.

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