Audiocuentos, una alternativa para que los niños aprendan sin pantallas
Escuchar historias ayuda a que los menores desarrollen su imaginación y su concentración. Eso sí, se deben integrar sin sobreestimular al pequeño, según alertan los expertos


El cuento es la primera forma de narración con la que los niños tienen contacto. A la rutina de escoger un libro físico y leerlo antes de dormir se le está uniendo, en los últimos años, los audiocuentos. A través de podcast y con los altavoces, sin tener que estar pendientes de una pantalla, se potencian valiosos recursos de aprendizaje como el desarrollo de la imaginación.
“Es un formato que ayuda a desarrollar el pensamiento creativo y las funciones ejecutivas de los niños al tener ellos que elaborar en su mente lo que están escuchando”, explica Diana Jiménez, psicoterapeuta y neuropsicóloga educativa. La escucha de un relato a través de este formato da lugar a explorar la fantasía y, sobre todo, a la creación de esas imágenes originadas por los propios niños. En un cuento escrito, continúa la experta, “el menor tiene todo muy pautado, pero en un audiocuento, por el contrario, exploran imágenes que están en su mente”. Jiménez explica que esto los hace partícipes de la historia, sin opción a distraerse, y el proceso de aprendizaje es distinto a cuando se miran los dibujos en una pantalla: “Cuando un niño ve, se entretiene; cuando escucha, construye”.
La edad infantil es muy sensible al uso de la tecnología, pero Jiménez considera que los audiocuentos, al no tener una pantalla donde el menor se pueda distraer, son adecuados para cualquier edad y pueden generar aprendizajes profundos. “Al igual que les ponemos música y la están escuchando de fondo, estimulando su cerebro, compartir ese momento de escucha de un cuento con nuestros hijos a través de los audiocuentos también crea un hábito beneficioso”, sostiene. Pero la también autora del libro Infancia en positivo (Toromítico, 2020) deja claro que la tecnología no puede reemplazar ese momento en familia: “Las jornadas son muy agotadoras y buscamos herramientas que nos sustituyan, pero los audiocuentos no pueden sustituir a una madre o un padre”, aclara la experta. Jiménez sostiene que es mejor no dejarles solos escuchando historias y que lo mejor es combinar papel y tecnología.
Algo con lo que coincide Begoña Regueiro, profesora de Literatura Infantil y Didáctica de la Literatura en la Universidad Complutense de Madrid, que prefiere la lectura de un cuento en papel o la asistencia a un evento de un narrador oral antes que los audiocuentos. Para la docente, con los audiocuentos el menor sí puede conectar y desconectar. Reconoce que tienen algún beneficio, como la adquisición de vocabulario, pero considera que es una tecnología que no puede sustituir el ambiente que crea una narración oral. “Ese vínculo afectivo, el ver los gestos, las expresiones de la cara o el contacto visual con el narrador, eso no lo proporcionan”, resalta. Considera que el momento del cuento es una parte fundamental de la rutina familiar, en el que las madres o padres deben estar presentes con el niño, aunque también valora el hecho de poder vivir ese momento alrededor de un audiocuento. “No es ponerles un audiocuento e irte. Es crear un vínculo a través de una lectura compartida, comentada y guiada”, considera Regueiro.

Un argumento en el que coincide Jiménez, que estima que debe haber una conversación para que se pueda explorar esas imágenes que se están desarrollando en el cerebro del niño. Pero sin buscar una estimulación rápida en la infancia, como el ponerles audios en inglés desde bebés para que se acostumbren al idioma. “A veces, las familias queremos hacerlo todo ya y cuanto antes mejor, pero no es necesario. Los audiocuentos deben integrarse de manera natural, sin acelerar procesos”, asegura.
Los audiocuentos en la ciencia
Varios estudios en los últimos años han analizado el impacto de los audiocuentos en los menores. Sobre todo su uso en la etapa infantil. Según la investigación de 2021 La narración en educación infantil: es hora de digitalizarse, de la Universidad de Jakarta, en Indonesia, “la narración digital es un recurso innovador que puede mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje”. Y el análisis Opiniones y experiencias de docentes en formación sobre el uso de cuentos en la enseñanza de ciencias, de la Universidad de Turquía en 2018, aseguraba que “los audiocuentos no solo facilitan aprendizajes significativos, sino que también estimulan la creatividad y la imaginación”.
Basándose en los anteriores estudios, un equipo de profesores de la Universidad de Huelva, entre los que se encuentra la doctora María del Mar López-Fernández, del área de Didáctica de las Ciencias Experimentales, se dedican a formar a futuros docentes de Infantil en la técnica de los audiocuentos para explicar a los menores temas científicos. “Este acercamiento a las tecnologías a través de los audiocuentos en esta etapa inicial de la infancia es una transición digital de forma respetuosa, sin introducir las pantallas”, explica la docente a través de conversación telefónica.
López-Fernández es cocreadora del estudio El audiocuento como recurso tecnológico para concienciar sobre la contaminación oceánica por plásticos. Implicaciones para el desarrollo de videojuegos, publicado en el libro Transición digital en la educación. Propuestas de aula (Pirámide, 2026). En este estudio, trabajaron con futuros docentes de educación Infantil en la creación de audiocuentos que explicaran a los menores la contaminación de plásticos. No buscaban quedarse solo con que los futuros docentes enseñaran conceptos científicos en este formato, sino que pretendían enseñar ciencias a los menores y fomentar actitudes y valores más emocionales. “Creemos que los audiocuentos pueden despertar ese tipo de concienciación ambiental, de remover algo por dentro en los niños”, afirma López-Fernández.
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