El Acuerdo de Asociación UE-Israel: relaciones bilaterales, libre comercio y fondos europeos multimillonarios
El pacto, en vigor desde 2000, ha convertido al bloque comunitario en el principal socio del país hebreo, que se beneficia de ayudas financieras y comercio preferencial

El Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea e Israel rige las relaciones entre el bloque comunitario y su socio hebreo desde el año 2000, tanto en materia comercial como financiera, económica, cultural y social, entre otros. Ahora, la deriva del Gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu, que cada vez más incumple con los principios del derecho internacional y los derechos humanos, amenaza con romper estas más de dos décadas de afinidades.
Desde Bruselas, observan con preocupación los objetivos anexionistas del Ejecutivo israelí: destrucción masiva de la Franja de Gaza, recrudecimiento de la violencia de los colonos en Cisjordania y una guerra abierta en Irán.
Si bien el artículo 2 del Acuerdo de Asociación establece que “las relaciones entre las Partes (...) se fundamentan en el respeto de los principios democráticos y de los derechos humanos”, de momento la falta de unanimidad entre los Veintisiete —reiterada este martes con la negativa de algunos de los Estados más fieles a Israel, como Alemania o Italia— complica la posibilidad de que se suspenda, incluso parcialmente, el acuerdo entre ambas partes.
El acuerdo
Firmado en 1995 y en vigor desde 2000, el Acuerdo de Asociación UE-Israel establece los fundamentos para la cooperación política y económica entre el bloque comunitario y el Estado judío. En el marco de ese pacto, se han establecido entre ambas partes un área de libre comercio y vínculos en materia financiera, cultural, de seguridad, social y de investigación e innovación.
Cinco años después de su entrada en vigor, el Plan de Acción UE-Israel permitió extender el acuerdo hasta enero de 2025. Entre tanto, siempre en el marco de ese primer acuerdo, se han aprobado una serie de alianzas complementarias. En 2009 se añadió un pacto sobre el comercio agrícola; en 2013 se puso en marcha el Acuerdo de Cielos Abiertos UE-Israel (formalmente conocido como Acuerdo Euro-mediterráneo de Aviación); y en 2021 Israel integró el programa marco de la UE para la investigación e innovación, Horizonte Europa.
En 2024, el conflicto en Gaza enfrió las relaciones entre la UE y el Gobierno israelí, por lo que Bruselas se planteó ya en este momento suspender el Acuerdo de Asociación con Israel. La sanción, no obstante, nunca llegó a materializarse, en este caso también por la falta de apoyo de la mayoría de los Estados miembros del bloque comunitario.
Un socio importante
Datos hechos públicos por la Comisión Europea revelan que en 2023 la UE se convirtió en el principal socio comercial de Israel, sumando el 31% de su comercio de bienes, con el 33,5% de las importaciones israelíes procedentes del bloque, y el 28% de sus exportaciones dirigidas hacia el Viejo Continente.
En Bruselas, el Estado judío se posicionaba como su 27º socio comercial, representando así el 0,8% del comercio de bienes de la Unión. En total, la UE importó desde Israel bienes por valor de 16 mil millones de euros, mientras sumó el equivalente a 25,6 mil millones en exportaciones.
En materia de servicios, las importaciones por parte de la UE desde Israel se establecieron en 9,7 mil millones de euros, mientras las exportaciones, en 14,5.
Fondos multimillonarios
Otros de los principales acuerdos que unen el Viejo Continente al país hebreo incluyen el Instrumento de Vecindad, Cooperación al Desarrollo y Cooperación Internacional - Europa Global (IVCDCI-Europa Global), dotado con 79.500 millones de euros para la acción exterior de la UE, y el Instrumento de Asistencia Técnica e Intercambio de Información (TAIEX) para la adopción y aplicación del derecho de la UE en los países socios.
En el marco del primero, principal mecanismo financiero de la Unión para la cooperación con sus socios para el periodo 2021-2027, Israel no es elegible para una asignación financiera bilateral, pero sí puede recibir fondos para programas regionales y otros proyectos europeos.
En la primera mitad del periodo de cooperación, Israel se benefició de unos 32 millones de euros como parte de la envoltura financiera para la Vecindad Sur, un paquete de fondos asignados dentro del presupuesto comunitario y destinados a promover la estabilidad y el desarrollo en la región. En ello se incluyó una subvención de 20 millones de euros para el desarrollo del Valle de las Comunidades en Yad Vashem, que abarca el Centro Mundial de Conmemoración de la Shoah, y otros 8 millones para reforzar la cooperación regional como muestra de apoyo a los acuerdos de Abraham.
En ese mismo periodo, el país también recibió 5,9 millones para apoyar a las organizaciones de la sociedad civil y 4,3 millones para la promoción de los derechos humanos, la democracia y la gobernanza.
El TAIEX, del que se beneficia Israel desde 2019, ha permitido al Estado judío recibir hasta cuatro millones de euros para programas de hermanamiento comunitario (conocido como Twinnings).
Otros fondos a los que puede acceder Israel en el marco del Acuerdo de Asociación con la UE son aquellos destinados al programa Horizonte y la financiación mediante préstamos para proyectos de infraestructura e inversión.
En julio de 2025, la Comisión Europea propuso excluir a Israel del programa Horizonte y poner fin a la participación de entidades establecidas en Israel en actividades financiadas en el marco del Acelerador del Consejo Europeo de Innovación (CEI). La propuesta llegó ante la sospecha de doble uso de la financiación, es decir, para fines civiles y militares, como la ciberseguridad, los drones y la inteligencia artificial.
Iniciativa de Consolidación de la Paz
La Iniciativa de Consolidación de la Paz de la UE (EUPI por sus siglas en inglés) permite a Israel, junto con Palestina (cuyo reconocimiento como Estado no se reconoce en el informe de 2024 publicado por la UE, tal y como especifica el documento), beneficiarse de una contribución anual que ronda los cinco millones de euros.
El fin, según se lee en el documento, es “apoyar y promover las condiciones” para una “resolución sostenible” del conflicto israelí-palestino mediante “proyectos de la sociedad civil y el compromiso positivo de la ciudadanía”.


























































