EE UU sienta a Israel y Líbano a negociar sobre Hezbolá para evitar que descarrile el alto el fuego con Iránpara advierte de que el diálogo con Estados Unidos perderá sentido
El alto el fuego se tambalea, en vísperas de la primera reunión negociadora, por los bombardeos en Beirut y el bloqueo de Ormuz


Los representantes de Irán y Estados Unidos aún preparan su primera reunión para negociar el fin de la guerra, prevista para el sábado, y el alto el fuego de 15 días para dialogar ya se tambalea peligrosamente. En apenas el segundo día de tregua, casi todas las disputas giran en torno a Líbano. El mediador, Pakistán, fue claro desde el principio en que estaba incluido en la tregua, pero Donald Trump y Benjamín Netanyahu han defendido posteriormente lo contrario. El presidente de Irán, Masud Pezeshkián, ha advertido este jueves de que el diálogo en Islamabad perderá su sentido con Líbano bajo bombardeos y la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, pide incluirlo en la tregua y acusa a Israel de “tensionarla gravemente”.
Netanyahu hace, sin embargo, oídos sordos y sube la apuesta, al advertir de que seguirá atacando a Hezbolá “con fuerza” y “donde sea necesario”, aumentando el riesgo de echar por tierra el ya frágil alto el fuego. Tras matar en la víspera a más de 200 personas, el ejército israelí ha seguido bombardeando allí durante la jornada y ha ordenado a la población otro desplazamiento urgente en Dahiya, los suburbios chiíes de Beirut. Como resultado, Irán ha dado marcha atrás en su reapertura total del estrecho de Ormuz y Hezbolá ha retomado los ataques, con 30 proyectiles contra el norte de Israel.
Líbano y Ormuz han transformado en tiempo récord el optimismo generado por el cese de las hostilidades (al evitar en el último momento la sangrienta hecatombe con la que Trump amenazaba a Irán) en preocupación global por la salud de la tregua.
Sobre todo a raíz de que el presidente de EE UU, Donald Trump, se volviese a aliar con Netanyahu y considerase Líbano fuera del acuerdo. Shehbaz Sharif, el primer ministro del país mediador (Pakistán), lo había incluido expresamente horas antes: la tregua, escribió, cubre “todas partes, incluido Líbano”.
El viceministro de Exteriores de Irán, Saeed Khatibzadeh, ha desvelado este jueves que su país estuvo a punto de responder en la víspera a la brutal oleada israelí de bombardeos en Líbano, pero Pakistán los convenció de abstenerse. “No se puede pedir un alto el fuego, aceptar términos y condiciones, aceptar todas las zonas donde se aplica, mencionar específicamente a Líbano, para que luego tu aliado [Israel] inicie una masacre”, ha protestado en una entrevista con la cadena británica BBC.
El viceministro ha exhortado a Washington a “elegir” entre la guerra y la paz, pero ha rehusado desvelar si sus representantes acudirán a las negociaciones de paz si Israel sigue atacando a Hezbolá. Teherán afronta aquí un dilema: la milicia libanesa —a la que financia y arma— abrió hace un mes un nuevo frente precisamente en su apoyo, después de que Israel matase al líder supremo, Alí Jameneí, y de un año de vulneraciones del alto el fuego en Líbano, con bombardeos casi diarios.
La lectura de la situación del ministro israelí de Defensa, Israel Katz, da pocos motivos para el optimismo: “Hezbolá está desesperada por un alto el fuego”, ha afirmado este jueves. E Irán teme que “Israel la aplaste”.
El dedo permanece en el gatillo, según el símil que emplean unos y otros: el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, este miércoles, y el presidente de Irán, Masud Pezeshkián. Como muestra de la incertidumbre, la Agencia Europea de Seguridad Aérea ha prorrogado su recomendación a las aerolíneas de evitar el espacio aéreo de Oriente Próximo y el Golfo hasta el 24 de abril, es decir, durante los 15 días de tregua.
Diálogo en Islamabad
Una fuente paquistaní con conocimiento de las conversaciones ha indicado a la agencia Reuters que la inclusión de Líbano y de Yemen (donde los hutíes han amenazado este jueves con volver a lanzar misiles contra Israel) en el alto el fuego “se discutirá y resolverá en las próximas conversaciones”. En Islamabad, las autoridades ya han bloqueado el acceso a tres kilómetros del hotel donde comenzarán las conversaciones de paz.
Este jueves, Pezeshkián ha emitido un comunicado en la red social X en el que define los ataques en Líbano de “violación flagrante” del acuerdo de alto el fuego, así como de una “señal peligrosa de engaño y de falta de compromiso con los posibles acuerdos” que pudieran alcanzar con EE UU a partir de este sábado en Islamabad, donde está previsto que comiencen las conversaciones. “La continuación de estas acciones hará que las negociaciones carezcan de sentido […] Irán nunca abandonará a sus hermanas y hermanos libaneses”, añade.
Israel ha anunciado que en su oleada de bombardeos (160 en solo 10 minutos, según el ejército) de la víspera mató a Ali Yusef Harshi, secretario personal de Naim Qasem, el máximo líder de Hezbolá. Qasem es también objetivo y, tarde o temprano, “llegará su momento”, amenazó este miércoles el ministro Katz.
El otro asunto clave es, una vez más, el estrecho de Ormuz, principal vía de paso de un quinto del suministro mundial de petróleo y otros bienes vitales, como fertilizantes. Khatibzadeh ha afirmado que Irán “garantizará la seguridad para el paso seguro” si cesan los ataques israelíes en Líbano. Técnicamente, el inicio del alto el fuego está condicionado a su reapertura, por lo que vuelve a convertirse en un pulso mayúsculo cuando la tregua apenas da sus primeros pasos.
De momento, lo va a limitar a 15 barcos diarios, según una fuente de alto rango iraní citada por la agencia TASS. Teherán cerró parcialmente el estrecho, que sirve de paso entre el Golfo y el Océano Índico, en represalia por el ataque de Israel y EE UU, el 28 de febrero, que dio inicio a la guerra.
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