Francia vuelve a inclinarse a la derecha, aunque la izquierda mantenga las grandes urbes
El mapa territorial sigue dominado por los conservadores y se refuerza por el aumento de la presencia del partido de Marine Le Pen y de sus aliados de ultraderecha


Aunque el mantra poselectoral suela ser falso, todo el mundo ha ganado al día siguiente. Y las elecciones municipales en Francia, de nuevo, permiten la lectura de algo positivo para casi todos los partidos. La izquierda conserva las principales ciudades; la derecha clásica, Los Republicanos (LR), se lleva el mayor número de municipios; la ultraderecha de Marine Le Pen amplía su poder territorial, aunque no haya conseguido implantarse en las ciudades de más de 100.000 habitantes como pretendía. Y La Francia Insumisa (LFI) conquista por primera vez miles de puestos en consejos municipales y algunas alcaldías simbólicas como Saint-Denis o Roubaix. Pero más allá del optimismo, hay conclusiones claras.
Unas horas después de que terminase el escrutinio del domingo en las últimas ciudades, los partidos ya pusieron la vista en las elecciones presidenciales de 2027. Después de un ciclo electoral convulso y crítico, el país da la impresión de afrontar un horizonte despejado para comenzar a configurar alianzas y a buscar a candidatos que pueda competir contra el Reagrupamiento Nacional (RN) de Le Pen, favorito en los comicios presidenciales. Este lunes, todo fue extraer conclusiones en esa clave.
Francia sigue votando a la derecha, tal y como ocurrió en las últimas elecciones legislativas (aunque la coalición de izquierdas lograse imponerse gracias a la suma de votos). El mapa es azul. Las alianzas pueden ayudar a mantener algunas ciudades a la izquierda, como ha ocurrido en Lyon o Grenoble. Las grandes urbes como París y Marsella resisten y permanecen en manos del Partido Socialista (PS). Pero si se analiza el escrutinio completo, el país se inclina claramente hacia los partidos de centroderecha moderados como Horizons (la formación de Édouard Philippe, reelegido como alcalde Le Havre) o Los Republicanos, encabezados por el exministro Bruno Retailleau. También aumenta la pendiente hacia el extremo de UDR (Unión de Derechas por la República), el partido de Éric Ciotti, nuevo alcalde de Niza y, sobre todo, hacia el Reagrupamiento Nacional, que revalida solo una de las 42 grandes ciudades del país con Perpiñán, pero obtiene un buen resultado en el sureste y el noreste del país.
El bloque de la izquierda constituye la principal fuerza política, reuniendo cerca de 9,2 millones de papeletas depositadas en las urnas durante las dos vueltas electorales, por delante de los 8,7 millones de votos de la derecha, 3,8 millones del centro y 2,5 millones de la extrema derecha. La izquierda radical, representada por LFI y el Partido Comunista, obtuvo el apoyo de cerca de 1,2 millones de electores, aunque solo consiguió ganar siete municipios. Pero la configuración por circunscripciones y alcaldías da un resultado muy favorable a la derecha.

Los conservadores de LR aparecen como ganadores de estas municipales en las ciudades que superan los 3.500 habitantes con 1.267 alcaldes elegidos. La derecha arrebató a la izquierda feudos de medio tamaño como Clermont-Ferrand, que en 80 años había encadenado alcaldes socialistas, además de Brest o Tulle, la cuna política del expresidente François Hollande.
La izquierda, por su parte, se sitúa en segundo lugar, con 829 electos, por delante de los 586 alcaldes centristas. Pero no fue posible disimular las tensiones internas, especialmente graves entre los socialistas, divididos entre partidarios de pactar con la radical La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon y los hostiles a esa alianza. Salvo en Nantes, esos acuerdos se tradujeron en una derrota, lo que ha abierto la veda a las críticas a la actual dirección, con Olivier Faure a la cabeza, al que apremiaron a distanciarse de los melenchonistas.
La extrema derecha continúa su progresión con 63 municipios conquistados. El partido de Le Pen consolida su dominio en el litoral mediterráneo con una serie de pequeñas y medianas ciudades como Menton (Alpes-Maritimes), Tarascon (Bouches-du-Rhône), Bagnols-sur-Cèze (Gard), Agde (Hérault), Elne y Rivesaltes (Pirineos Orientales). Pero fue el diputado Christophe Barthès quien logró el mayor triunfo en Carcasona y confirma el dominio del RN en el departamento de Aude.
Todo invita a pensar en un acercamiento progresivo de las derechas, tal y como ocurre ya en países como España o Italia. Pero en el RN hay dos maneras distintas de verlo. “No hay que abrirse a la derecha, hay que abrirse a todos los franceses. Hay que acabar con esas consideraciones”, declaró Marine Le Pen. “No me dirijo al electorado de derecha ni al electorado de izquierda, me dirijo a todos porque así es como se crea una mayoría, una dinámica y un futuro mejor”, añadió. Una postura que contrasta con la de su delfín, Jordan Bardella, quien había tendido la mano “a las listas de derecha sinceras” entre las dos vueltas de las elecciones municipales.
La duda en la ultraderecha queda resuelta para muchos en la victoria de Éric Ciotti en Niza. Su partido Unión de Derechas por la República nació, precisamente, de su empeño de establecer una alianza entre LR y el partido de Le Pen. Al recibir la negativa de su vieja formación, decidió abandonarla y fundar un nuevo partido que ahora recoge los frutos de ese proyecto.
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