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Matteo Renzi: “La antipatía hacia Trump no me impide querer liberar a las mujeres iraníes”

El ex primer ministro italiano, defensor de los procesos de apertura de los países del Golfo, es una voz contracorriente en su país por su apoyo al ataque a Irán. “La destrucción de los ayatolás contribuye a la paz en Oriente Próximo”, dice

Matteo Renzi, en su intervención en el Senado de este jueves en el debate sobre el papel de Italia en el ataque a Irán.FABIO FRUSTACI (EFE)

El ataque a Irán de Estados Unidos e Israel ha desatado un fuerte debate en Italia, donde el Gobierno de Giorgia Meloni ha guardado silencio durante días y al final ha decidido mantenerse al margen. Pese a estar en las antípodas ideológicas del presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, al final Meloni ha seguido la misma línea respecto al uso de las bases de EE UU en su territorio. La oposición de centroizquierda también celebra mayoritariamente la posición española. La excepción en este panorama es el ex primer ministro Matteo Renzi (Florencia, 50 años), líder del partido de centro Italia Viva y buen conocedor de los países del Golfo, que tiene una opinión distinta.

Pregunta. En Italia, la postura de Sánchez con el presidente Donald Trump, negando el uso de las bases, ha exaltado a la izquierda italiana, pero usted es crítico.

Respuesta. No estoy de acuerdo con la postura de Pedro. Ayer [por el jueves] en el Parlamento, ataqué duramente a Giorgia Meloni; el Gobierno italiano es incapaz de tomar una postura seria. Pero, al mismo tiempo, no creo que sea inteligente atacar a EE UU cuando los ayatolás y Hezbolá atacan Chipre. Pienso lo peor posible sobre la Administración de Trump, el ICE, los aranceles. Pero esto no puede llevar a la postura populista de Sánchez, que dice: “No, estamos a favor de la paz”. Yo también estoy a favor de la paz, pero si atacan Chipre, significa que están atacando a Europa.

P. La postura española es que se puede defender Chipre sin cooperar con el ataque a Irán.

R. Nadie está a favor de la guerra, pero creo que el ataque a Irán ha sido lo correcto porque pienso en las chicas iraníes; tengo 50 años y nunca he visto la libertad en Irán. Así que si se abre un espacio para la libertad, me alegro. Pero incluso si no estás de acuerdo con el ataque a Irán, cuando Hezbolá llega a Europa con un misil o los iraníes atacan a nuestros amigos en el Golfo, no puedes girarte para otro lado, decir que somos neutrales. A mí no me gusta Trump, pero entre [Ali] Jameneí y EE UU, siempre estoy del lado de EE UU. Critico a la Casa Blanca, pero la critico cuando deja a las mujeres de Kabul en manos de los talibanes. Creo que es de izquierdas decir que las mujeres iraníes tienen derecho a volver a usar minifalda. Considero inaceptable que en nombre del odio a Trump ignoremos a las mujeres de Kabul o Teherán.

P. ¿Cómo juzga la postura de Italia?

R. Me da vergüenza, porque no tenemos un líder, tenemos una influencer que gobierna el país y espera a ver qué dicen las encuestas para luego hablar. Todo lo que dice es que no estamos en guerra.

P. Meloni y Sánchez, siendo polos opuestos, parecen decir lo mismo. ¿Cuál sería para usted la postura correcta para la izquierda respecto a Irán?

R. Son dos líderes muy diferentes, pero los conecta un rasgo común. Ambos están obsesionados con el consenso, y es comprensible porque tienen elecciones en unos meses. En esta obsesión tienen rasgos de populismo.

P. ¿El derecho internacional vale siempre o no?

R. Tiene que valer siempre. Pero el derecho internacional significa que las chicas iraníes no pueden ser asesinadas por no llevar el velo. Le digo esto a mi amigo Pedro Sánchez: el derecho internacional también debe aplicarse a [Nicolás] Maduro, porque cuando Maduro gana las elecciones incorrectamente, es impensable invocar el derecho internacional contra Trump y no contra Maduro. El derecho internacional siempre se aplica o nunca se aplica. Y cuidado, Irán se ha convertido en el polvorín del mundo porque la intelectualidad, empezando por la francesa en 1979, subestimó a [Ruholá] Jomeini, lo alentó, e Irán se convirtió en la madre del terror contra EE UU e Israel. Ha financiado a Hamás, a los hutíes y Hezbolá, pero además, y esto es muy importante, es la piedra angular de la agresión contra los países islámicos reformistas. Se ha subestimado el papel nefasto de Irán.

P. Hay muchos países islámicos donde la situación de las mujeres es terrible, pero no vamos a bombardear, por ejemplo, Arabia Saudí.

R. Son dos realidades completamente distintas. Los países del Golfo han mostrado cambios en los últimos años, han emprendido un proceso de reformas, por eso Irán los ataca. En cambio, Irán es el centro del terrorismo; destruir los focos del terrorismo es algo positivo para mí.

P. ¿No ve un riesgo de desencadenar un caos total en la región?

R. Siempre hay riesgos. Si Estados Unidos hace lo que hizo en Afganistán, donde gastó miles de millones y 20 años para expulsar y luego volver a poner a los talibanes, estoy en contra. Pero no es que Jameneí haya llegado ahora al poder y decidimos bombardearlo, han pasado 47 años. Con el presidente [Barack] Obama, encabecé una delegación italiana en 2016 para hablar con [Hasan] Rohaní, el entonces presidente, e intentar una solución diplomática. Pero cuando hay un ataque y el ayatolá muere, cambia el juego. No soy un neocon que diga: “Hay que bombardear a quienes no piensan como nosotros”. Fui uno de los que intentó dialogar con Irán, pero el diálogo ha fracasado y hoy se abre un escenario interesante para escribir una página de paz.

P. ¿Cree los argumentos de Trump? Dice que estaban a punto de obtener una bomba nuclear cuando en junio afirmó que habían destruido su arsenal.

R. Si escucho a Trump, tengo que creer todo y lo contrario. No sigo las palabras de Trump, cambia constantemente. Me limito a considerar los hechos: hoy el ayatolá ya no está. La antipatía hacia Trump no me impide querer liberar a las mujeres iraníes. No creo que sea correcto que EE UU no tenga las bases cuando siempre se las hemos concedido en los últimos 70 años. Italia es un país libre también gracias a los estadounidenses. Así que no acepto una reconstrucción de la historia hecha solo para Instagram. Soy consciente de la responsabilidad histórica que tiene mi país.

P. Hace cuatro meses, en la última entrevista con EL PAÍS, se acababa de firmar el plan de paz para Gaza. Estaba contento, veía una victoria de los líderes árabes reformistas sobre los extremistas. Irán ya había sido bombardeado y el problema nuclear estaba resuelto. Pero ahora llega esto.

R. Estoy en contra de la Junta de Paz como instrumento privado. Me hubiera gustado que fuera, entre comillas, pública, institucional. Pero no está presidida por el presidente de EE UU, sino por Trump, que cuando regrese a casa seguirá siendo el presidente de la Junta de la Paz. No estoy satisfecho con los pasos dados, pero es mejor que hace cuatro meses. En Gaza hoy la gente ya no muere bajo las bombas. Queda mucho por hacer, y si Irán es derrotado y hay un liderazgo menos extremista, será más fácil para todos los países firmar el acuerdo con Israel y obligarlo a permanecer en su territorio, permitiendo finalmente la existencia del Estado de Palestina. Esto es muy importante.

P. ¿De verdad cree en un futuro de Gaza como ciudad de vacaciones, esos fotomontajes que hemos visto?

R. Sí, ese vídeo generado por IA es una idiotez. Hoy, la prioridad para Gaza es volver a vivir, y necesitamos llevar alimentos, medicinas y escuelas. Será un camino muy largo. Creo que el mundo árabe moderado necesitará invertir mucho dinero en Gaza. La prioridad hoy es encontrar un liderazgo palestino, joven. Segundo, desarmar a Hamás, que perderá el poder si no tiene a Irán detrás. Tercero, Israel debe abandonar los territorios ocupados ilegalmente. Pero también en esto el fin de los ayatolás es una ayuda para Gaza, no un problema.

P. Ha tenido un enfrentamiento tenso con Antonio Tajani, ministro de Asuntos Exteriores, que le reprochó sus conferencias en Arabia Saudí, donde participa en un think tank. ¿Qué tiene que decir a eso?

R. Tajani debería ocuparse de política exterior, pero como todo el Gobierno de Meloni, no es capaz, y entonces se dedica a atacar a sus adversarios. Desde hace un año y medio hay una ley que aprobaron contra ex primeros ministros para impedir las conferencias en Oriente Próximo. Es una polémica sin sentido.

P. Usted conoce bien a Mohamed Bin Salmán, Arabia Saudí y los países del Golfo. No son un paraíso de derechos, ¿realmente cree que hay allí una apertura?

R. No son democracias como las nuestras, pero lo que ha sucedido en Arabia Saudí o en otros países de la zona es increíble: un proceso de reformas imparable. El contraste con el régimen teocrático es impresionante. Bin Salmán ha transformado profundamente Arabia Saudí, ha puesto en marcha un programa de reformas que está llevando a tener muchos más derechos que antes. Ojalá hubiera un Bin Salmán similar en Irán, eso sí que sería un cambio. Los programas de reformas de Qatar, de Emiratos Árabes Unidos, son muy serios. No son democracias como las entendemos nosotros, pero han permitido que las mujeres tengan derechos y que esos países conozcan una libertad que antes no tenían.

P. ¿Lo que está pasando no le recuerda a 2003 y las famosas armas de destrucción masiva?

R. Son cosas diferentes. En muchos momentos Europa ha estado dividida. La intervención en Irak fue un error. Pero la más equivocada fue la de Libia. En 2011, [Nicolas] Sarkozy y [David] Cameron lo hicieron de acuerdo con los estadounidenses, pero contra los intereses de los países del Mediterráneo, empezando por Italia, que no fue capaz de reaccionar. Pero que a veces nos equivoquemos no significa que no debamos intervenir nunca. Quien dice que siempre debemos intervenir se equivoca, y quien dice que siempre debemos ser pacifistas se equivoca. No digo que Europa deba bombardear Irán, pero si EE UU necesita las bases, estoy a favor de proporcionarlas. Si mañana Irán bombardea la base italiana en Kuwait, ¿qué hacemos? ¿Decimos que estamos a favor de la paz?

P. Es el peligro de la guerra, que arrastre a todos.

R. Irán ha hecho la guerra hasta hoy a través de Hamás, Hezbolá, los hutíes. Este país, bellísimo y devastado, no es como los demás. No me gusta Trump, pero creo que la destrucción de los ayatolás contribuye a la paz en Gaza, a la paz en Oriente Próximo y a la paz contra el terrorismo islámico. Necesitamos que en la guerra civil islámica ganen los reformistas contra los fanáticos. Y esto es bueno para todos, también para los europeos.

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