El tirador de Teotihuacán tenía “problemas psicológicos”, actuó en solitario y planeó el ataque varios días antes
El fiscal del Estado de México detalla que Julio César Jasso Ramírez se alojó en hoteles cercanos a la zona arqueológica y tenía literatura de otros atentados con él


El fiscal general del Estado de México, José Luis Cervantes Martínez, ha ratificado en rueda de prensa este martes que el tirador que abrió fuego desde lo alto de la Pirámide de la Luna en Teotihuacán se suicidó con su propia arma. El agresor, que ya había detonado su revólver calibre .38 contra los turistas del lugar, actuó en solitario. Se alojó en uno de los hoteles de la zona un día antes de la balacera y había planeado el ataque. La presidenta, Claudia Sheinbuam, ha apuntado que padecía de “problemas psicológicos”, mientras que Cervantes ha detallado que dejó “pedazos de papel” en las que relata que tenía “inspiración de más allá de la tierra” para cometer el crimen. Los agentes de la Guardia Nacional lo acorralaron y le dispararon en una pierna para neutralizarle, pero el hombre, al verse herido y atrapado, accionó su propia arma contra él para suicidarse antes de ser detenido. El tirador de 27 años, de nombre Julio César Jasso Ramírez y originario de Tlapa, Guerrero, tenía en su posesión una mochila con cartuchos y literatura sobre el atentado de Columbine en Estados Unidos del 20 abril de 1999. Las autoridades le identifican como un copycat, un imitador que se inspira en otras masacres para replicarlas. El tiroteo en Teotihuacán finalmente dejó a una turista canadiense fallecida y otros 13 heridos, entre ellos un adolescente y un niño de seis años.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha prometido que se reforzará la seguridad en todas las zonas arqueológicas y sitios turísticos para evitar que se repita un atentado como este. “La pregunta es cómo es que entra con un arma. Esa es la pregunta que se hacen todos. No hay arcos de seguridad en los sitios arqueológicos, nunca los ha habido porque no se había presentado esta situación”, ha señalado la mandataria. Después del incidente del lunes, la Guardia Nacional aumentará su presencia en las ruinas arqueológicas más visitadas del país, mientras que la Secretaría de Cultura, el INAH y la Secretaría de Seguridad Ciudadana tienen órdenes de coordinarse para instalar arcos de con rayos X para detectar metales en los puntos turísticos e instalar protocolos de seguridad. “Como autoridad ,tenemos que decir que tiene que haber mayores revisiones para que una persona no entre con un arma de fuego”, ha insistido Sheinbaum.

La primera llamada que alertó a las autoridades entró a las 11.20 de la mañana, según el relato del secretario de Seguridad del Estado de México, Cristóbal Castañeda Carrillo. En ese primer momento, el reporte avisaba de una persona armada en Teotihuacán, emblema de la arqueología y turismo mexicano que recibe 1,6 millones de visitantes por año. Tres minutos más tarde tenían las primeras imágenes: un hombre en lo alto de la escalera de la Pirámide de la Luna, de 45 metros de altura, vestido con una camisa de cuadros, pantalón negro y amenazando con una pistola a un grupo de turistas El personal de seguridad llegó a las 11.30. Los agentes de la Guardia Nacional le rodearon y él, al verse acorralado, abrió fuego. Los elementos de seguridad apuntaron a una de sus piernas y le dispararon para neutralizarle. Sin embargo, antes de poder detenerle, los agentes y los testigos relatan que Jasso se apuntó con su propia arma y se suicidó.
El tirador disparó hasta 14 veces, según han registrado los peritos, en dirección a las fuerzas de seguridad y contra los turistas que visitaban las pirámides. En total hirió con los disparos a siete personas, y las otras seis sufrieron lesiones como fracturas y abrasiones al intentar huir y caer por las escaleras de piedra. Entre los heridos, en los que hay dos menores de edad, hay personas de Canadá, de Estados Unidos, de Colombia, de Brasil, de Rusia y de Países Bajos. La única víctima mortal fue una mujer canadiense a la que las balas atravesaron un muslo y llegaron a su abdomen.
Las notas de papel en la mochila
Con el tirador abatido y los heridos evacuados, las autoridades pudieron registrar la mochila que portaba Jasso. En su interior había “pedazos de papel, notitias”, según ha contado el fiscal Cervantes. En ellas el agresor manifestaba que su intención de hacer el atentado era porque “tenía inspiración de más allá de esta tierra para cometer esas cosas”. Esas mismas manifestaciones las hizo públicas en su vestimenta, según las autoridades. Jasso vestía una playera con una leyenda estampada que decía “Disconnect & Self-Destruct” (Desconectarse y autodestruirse). El día que eligió para el atentado coincide con el aniversario del atentado de Columbine, en el que dos estudiantes mataron en 1999 a 12 compañeros en un tiroteo en una escuela de Colorado, Estados Unidos. Dentro de la mochila, Jasso había empacado literatura, libros escritos por él mismo sobre esa masacre.

El fiscal ha asegurado que esas manifestaciones escritas y su modus operandi identifican a Jasso como lo que se conoce en el mundo pericial y criminal como un copycat. Se trata de un imitador que, tras estudiar alguna matanza previa, buscaba replicar un crimen del pasado. Actuó en solitario, ha repetido Cervantes. “No tenía ningún tipo de apoyo porque él mismo manifiesta en esos pedacitos de papel que actuó solo porque se lo dictaba alguien”, ha subrayado, siendo ese alguien un ser inventado por él mismo. “Esta persona, por todo lo que indican las autoridades ministeriales, tenía rasgos de problemas psicológicos y estaba influenciada por episodios que habían ocurrido en el exterior”, ha señalado Sheinbaum.
En esos papeles, Jasso también dejó escrito que compró por 40.000 pesos (unos 2.300 dólares) el revólver de la marca Smith & Wesson calibre .38 fabricado en el año 1968 que usó en la balacera. También detalló que adquirió por 10.000 pesos (576 dólares) los 52 cartuchos que llevaba encima y que usó para recargar su arma hasta dos veces durante el tiroteo. Los cartuchos son de fabricación mexicana, y son de uso restringido para la policía, pero también los frecuentan las fuerzas de seguridad civiles, por lo que son más accesibles, ha apuntado Cervantes. Entre sus cosas también estaban los billetes de autobús que había usado para llegar desde Tlalpa, Guerrero, a la Ciudad de México y de ahí a Teotihuacán.







































