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Meloni rompe cinco días de silencio sobre el ataque a Irán y aclara: “No estamos en guerra y no queremos entrar”

La líder italiana ha estado desaparecida toda la semana, consciente de la impopularidad de la operación en su país, y su nexo privilegiado con Trump se ha evaporado. Tampoco dejará a Estados Unidos usar sus bases

Giorgia Meloni, durante un acto en Roma el miércoles.CONTACTO vía Europa Press (CONTACTO vía Europa Press)

Una subtrama muy menor en el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán resume bien cómo ha perdido peso el rol de Italia en el marco de las relaciones entre la Unión Europea y la Casa Blanca. Es la historia del ministro italiano de Defensa, Guido Crosetto, al que la ofensiva pilló de fin de semana en Dubai, sin escolta y sin que lo supieran los servicios secretos. No supo explicar muy bien qué hacía allí, porque estaba con la familia y también vio a su homólogo de los Emiratos, pero el caso es que acabó volviendo en un avión militar pagando él mismo su billete para que nadie protestara. Todo esto es llamativo, pero lo es más aún el hecho que quedó en evidencia: nadie había avisado previamente al Gobierno italiano de la operación militar contra Irán.

Ha sido un poco sorprendente porque se suponía, o eso vendía ella, que Giorgia Meloni era la gran conexión entre EE UU y la UE, puente entre ambas orillas y la persona de más confianza de Donald Trump en Europa. Pero a la hora de la verdad la primera ministra italiana parece que no pinta mucho, y el peso es de los de países fuertes tradicionales: el Reino Unido, Francia y Alemania. Su peso internacional se ha empequeñecido de la noche a la mañana.

Ella misma ha contribuido a pasar a un segundo plano, al sumergirse en el silencio durante días. Solo el lunes apareció en un informativo para mostrar su preocupación “por el contexto general, una crisis del derecho internacional”, y considerar “injustificados” los ataques de Irán contra los países vecinos. La guerra es muy impopular en Italia, y ese papel de gran amiga de Trump se le volvía muy incómodo, sobre todo si tenía que llevarle la contraria al mandatario.

Así, mientras los líderes europeos salían a hablar sobre el ataque, Italia ha permanecido en un limbo durante toda la semana. Es lo que se conoce como temporeggiare, ganar tiempo sin decir nada hasta ver qué pasa. Iba para muy largo, porque Meloni no iba a comparecer en el Parlamento hasta el 18 de marzo. Finalmente, este jueves, cinco días después del inicio de las hostilidades, se han aclarado un poco las cosas.

“No estamos en guerra y no queremos entrar en guerra”, ha dicho Meloni a primera hora en una entrevista concedida a una emisora de radio. Ha detallado que Estados Unidos aún no ha pedido el uso de sus bases en suelo italiano ―son ocho, con 34.000 militares estadounidenses― y ha recordado que, si lo hace, la petición debe pasar por el Parlamento. En todo caso, se permitiría solo el uso logístico, no para acciones de guerra.

La líder ultraderechista sí ha adelantado que Italia prevé el envío de ayuda militar a los países del Golfo para reforzar su defensa antiaérea, “como [han hecho] el Reino Unido, Francia y Alemania”. “No solo porque son naciones amigas, sino porque en esa zona hay decenas de miles de italianos y 2.000 militares a los que tenemos que proteger. Y el Golfo es vital para los abastecimientos”, ha puntualizado. Italia también enviará naves militares a Chipre, como España y otros países europeos. Según los medios italianos, sería una fragata.

La mención a los italianos presentes en la región indica una razón básica del Gobierno de Roma para mantener la prudencia: hay unos 100.000 en Oriente Próximo, según los datos del Ministerio de Exteriores, entre turistas y residentes, y ya se ha repatriado a unas 10.000 personas.

Las declaraciones de Meloni han precedido a la comparecencia en ambas cámaras del Parlamento de los ministros de Defensa, Guido Crosetto, y Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, para dar detalles y votar una resolución que avale la línea del Ejecutivo. En el texto ya se ha incluido una mención a la disponibilidad para EE UU de las bases en territorio italiano, según el acuerdo firmado en 1954 entre ambos países.

Es más, en cuanto a las bases de EE UU, Meloni ha tomado como ejemplo la postura de España: “Me parece que todos se están ateniendo a los acuerdos bilaterales. La propia portavoz española declaró ayer que existe un acuerdo bilateral y que fuera de ese acuerdo no habrá ningún uso de las bases. Vale también para nosotros”, ha afirmado.

La oposición italiana de centro-izquierda, que está emocionada con la posición de Pedro Sánchez en España, pide en su resolución algo similar en Italia, con las acusaciones habituales a Meloni de estar postrada a los pies de Trump. Unida a otra crítica también frecuente: la de que la primera ministra habla en la radio pero no en el Parlamento, pues no ha estado presente en la sesión.

“Italia no está en guerra con nadie, no se ha involucrado y solo está intentando gestionar y mitigar las consecuencias de un conflicto preocupante”, ha repetido Crosetto. El ministro ha especificado que Italia enviará a los países del Golfo “equipos defensivos, de defensa aérea, antidrones y antimisiles”. Según los medios italianos, se trata del sistema de escudo aéreo Samp-T, que usa misiles Aster 30, que irán a Kuwait o Emiratos Árabes Unidos desde el cuartel del ejército italiano en Mantua. En Kuwait ya hay una base con aviones militares italianos desde 2014, dentro de las operaciones contra el llamado Estado Islámico (ISIS), y el traslado sería más rápido.

Tajani, en todo caso, ha defendido las razones de Trump. Ha asegurado que es “incontrovertible” que Irán estaba construyendo una bomba atómica y que “el debate sobre el derecho internacional vale hasta cierto punto si alguien corre riesgo de muerte”. Crosetto también ha sido pragmático, diciendo que hay que adaptarse a la situación, y de paso ha seguido disculpando su presencia en Dubai: “Claro que ha habido una violación del derecho internacional, no lo negamos. Ningún Gobierno del mundo había sido informado, ni siquiera la más alta cadena de mando americana”.

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