Ir al contenido
_
_
_
_

Merz visita China en busca de una asociación “equilibrada y justa” con Xi Jinping

El canciller alemán, que se suma a la lista de líderes occidentales que han iniciado un acercamiento a Pekín, afirma que “sería un error desvincularse”del gigante asiático

El canciller alemán, Friedrich Merz, saluda al primer ministro chino, Li Qiang, este miércoles en el Gran Salón del Pueblo, en Pekín.Michael Kappeler / POOL (EFE)

El canciller alemán, Friedrich Merz, ha sido recibido este miércoles en Pekín por el primer ministro, Li Qiang, segundo en la jerarquía del poder en China. El encuentro en el Gran Salón del Pueblo, del que han informado los medios estatales chinos, marca el inicio de un viaje de dos días al que el conservador alemán acude con un mensaje que mezcla la visión pragmática y el escepticismo, ese cóctel convertido en fórmula común entre los dirigentes occidentales que han puesto recientemente un pie en la República Popular.

“Queremos una asociación con China que sea equilibrada, fiable, regulada y justa”, declaraba el mandatario el martes por la tarde, aún desde Berlín, al pie del avión que estaba a punto de trasladarlo a la capital china.

Su viaje al gigante asiático, el primero como canciller, llega en un momento en el que la Unión Europea recalibra sus relaciones y sopesa un acercamiento táctico con Pekín, ante la hostilidad geopolítica del presidente estadounidense, Donald Trump. Para las autoridades comunistas, acompasar los relojes con Berlín es una oportunidad de rebajar la tensión y la desconfianza que han marcado las relaciones con la UE.

Merz, que ha volado acompañado por una nutrida representación empresarial, entre la que destacan directivos del poderoso sector de la automoción, tiene previsto encontrarse por la tarde con el presidente del país, Xi Jinping. Del resultado de sus conversaciones de este miércoles podría salir el tono de la diplomacia entre Pekín y Bruselas para los próximos meses.

Crítico con China en el pasado, el alemán ha arrancado sin embargo la visita con un discurso contemporizador: “Sería un error intentar desvincularse de China”, subrayó el martes antes de abandonar Berlín, añadiendo que romper las relaciones con Pekín sería como dispararse en un pie: “Estaríamos arruinando nuestras propias oportunidades económicas”.

Para Alemania, la principal economía europea pero con el motor gripado, la relación con la gran potencia exportadora del planeta es determinante, y exige trazar un delicado equilibrio. China sobrepasó a Estados Unidos en 2025 para convertirse en el primer socio comercial del país centroeuropeo. Cientos de compañías alemanas llevan años instaladas en la gran potencia manufacturera, y beneficiándose de los efectos de esa globalización hoy en fase de derribo.

A la vez, el creciente superávit comercial chino, la desniveladísima balanza comercial con la UE, la falta de acceso a su mercado y la dependencia de materiales críticos suponen una seria amenaza para el entramado industrial alemán y europeo.

Antiguamente, Alemania era la que exportaba más de lo que importaba de China. Hoy es al revés, con el país asiático, además, acelerando su pulso por convertirse en una potencia de manufacturas de alto valor añadido, lo que pone en aprietos a Alemania en sectores fundamentales, como el del automóvil.

Merz ha adelantado que, entre los temas a discutir con los líderes chinos, están la “sobrecapacidad” productiva china, las “restricciones a la exportación” impuestas por Pekín y las “distorsiones” a la competencia en algunas industrias del país.

Otros, antes que él, han viajado a China con esa misma melodía: en son de paz pero con la mirada alerta; en busca de nuevas amistades mientras las viejas alianzas se deshilachan. En enero estuvieron por Pekín el primer ministro canadiense, Mark Carney, y el británico, Keir Starmer, ambos con la intención de resetear las relaciones; el presidente francés, Emmanuel Macron, pasó por el gigante asiático en diciembre; y en noviembre fue la visita de los Reyes de España, también de marcado contenido económico. El presidente español, Pedro Sánchez, realizará en abril su cuarta visita a Pekín en apenas tres años.

Mientras, China se desenvuelve con comodidad en un mundo en proceso de reajuste en el que líderes de medio planeta quieren visitar su capital y conversar con Xi Jinping. Hasta Donald Trump, protagonista de la dura pugna comercial con el gigante asiático en 2025, tiene previsto aterrizar en Pekín a finales de marzo.

“China ha ascendido al rango de las grandes potencias”, decía Merz en Berlín antes de partir. “Nuestra política hacia China debe tenerlo en cuenta”. Desde el aeropuerto, aseguraba que ya nadie puede ignorar el rol de China en los asuntos políticos globales más relevantes.

En la conferencia de seguridad de Múnich, celebrada a mediados de febrero, sonaba sin embargo mucho más duro: “China explota sistemáticamente la dependencia de los demás”, dijo entonces.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_