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Jaén, la ‘Guernica andaluza’, desentierra uno de los episodios más silenciados de la Guerra Civil

Un documental evoca el feroz bombardeo sufrido por la población civil de la ciudad el 1 de abril de 1937, con 159 muertos y más de 200 heridos

Refugio antiaéreo de Jaén que se ha convertido en sala de exposiciones.Jose Manuel Pedrosa

Jaén fue una de las primeras ciudades españolas en sufrir la “guerra total”. El 1 de abril de 1937 la capital fue objeto de un terrible bombardeo del ejército sublevado, comandado por Queipo de Llano, que se cebó de manera cruel con la población civil, dejando 159 personas fallecidas y más de 200 heridos en los barrios del casco antiguo jiennense. Este ataque aéreo hizo que a Jaén se la conociera como la Guernica andaluza, un pasaje de los más trágicos, y a la vez silenciado, de la Guerra Civil española que ahora salta a las pantallas gracias a un documental en el que muchos de los actores y actrices que participan son los moradores de las viviendas que se levantaron en los solares donde cayeron las bombas hace ya nueve décadas.

El feroz ataque de la aviación del ejército sublevado marcó el futuro de la contienda en esta provincia. Si hasta ese momento la ciudad y sus gentes vivían la guerra con tranquilidad –“con demasiada relajación y desmovilización”, escribió el poeta Miguel Hernández durante su estancia en esta tierra como comisario de cultura del Altavoz del Frente Sur-, este bombardeo transformó la capital jiennense en un escenario de guerra con numerosas calles y edificios destruidos. Cuando el bombardeo de Jaén, Miguel Hernández se encontraba fuera de la ciudad cubriendo la batalla de Peñarroya, pero su esposa, Josefina Manresa, sí que fue testigo directo de los bombardeos.

“El documental nace con el objetivo de recuperar la memoria histórica, dignificar a las víctimas y cubrir un vacío narrativo que existía hasta ahora”, comenta José Laso Flores, director de este trabajo audiovisual que combina rigor histórico, sensibilidad social y participación ciudadana. Laso también destaca que esta cinta, que se estrenará el próximo 24 de abril, supone la primera vez que el bombardeo de Jaén se aborda desde el lenguaje del cine, “convirtiéndose en una herramienta clave para la divulgación, la reflexión colectiva y la transmisión de la memoria a nuevas generaciones”. Con anterioridad, Laso había dirigido el documental Maquis y fugaos en la Sierra de Segura’, que narra la odisea de una partida de maquis, “fugaos” o “buscaos” por los montes escarpados de las sierras jiennenses.

Aunque ya se había ensayado durante la Primera Guerra Mundial, el bombardeo masivo sobre poblaciones civiles fue una de las novedades de la historia militar y una de las acciones más crueles durante la Guerra Civil española. Su objetivo era claro: causar el mayor daño posible (en personas, viviendas y equipamientos urbanos) con la pretensión de minar la moral del enemigo, advertir de consecuencias similares o peores en el futuro y, en última instancia, forzar su rendición.

En Jaén, las autoridades tomaron inmediatamente medidas para mitigar en la medida de lo posible -ante la ausencia de baterías antiaéreas- las dramáticas consecuencias de otro bombardeo, siendo la construcción de refugios la principal de las opciones adoptadas. De esa forma, Jaén pasó a ser una ciudad en guerra dominada por la construcción de numerosos subterráneos, tanto públicos como privados.

Las principales calles y plazas de la ciudad se vieron transformadas de la noche a la mañana por estos espacios. Su ejecución implicaba reclutar numerosos hombres de distintas profesiones (oficiales de albañilería, ayudantes, peones, mineros, canteros, maderistas, electricistas) e incluso presos del bando sublevado que se encontraban en las cárceles de la ciudad, para poder remover y extraer mucha tierra y dar forma mediante hormigón armado -entre otros materiales- a unos refugios que protegieran la vida en caso de otro ataque aéreo.

Santiago Jaén Milla, doctor en Historia Contemporánea en la Universidad de Jaén (UJA), ha documentado un total de 150 refugios, 35 de ellos públicos, construidos en la ciudad entre abril de 1937 y marzo de 1939, algunos de los cuales se abren ahora como espacios visitables y otros podrán conocerse mediante un mapa interactivo. “Las visitas a los refugios nos ofrecen un beneficio, difícilmente cuantificable, relacionado con la educación pues estos espacios contribuyen a formar en valores de ciudadanía democrática a quienes los visitan como es el respeto a los derechos humanos, respeto a la pluralidad de ideologías que conviven en nuestra sociedad, y apuesta por la resolución pacífica de los conflictos”, señala el profesor de la UJA.

Atracción turística en el subsuelo

Santiago Jaén fue el coordinador del libro Patrimonio bélico de la Guerra Civil en Jaén. Educación democrática y turismo con memoria, donde, en compañía de un equipo multidisciplinar de expertos, se logró, mediante un trabajo con georradares, sacar a la luz un patrimonio bélico que estaba escondido en el subsuelo de plazas tan emblemáticas como San Ildefonso, Cruz Rueda, La Merced o El Pósito.

Ahora, el Ayuntamiento, gobernado por el PSOE y Jaén Merece Más, ha puesto en marcha el proyecto llamado Jaén bombardeada, la Guernica andaluza, con el que se quiere poner en valor turístico el inmenso legado que atesora el subsuelo jiennense. El eje principal es un mapa interactivo en Google Maps donde están registrados y geolocalizados todos los refugios de la capital, tanto públicos como privados. Algunos, incluso, fueron construidos por empresas para proteger a sus empleados durante la Guerra Civil como fue el caso de la fábrica de Cervezas El Alcázar o Máquinas de Coser Singer.

Actualmente, son dos los refugios que se pueden visitar en la capital: refugio de la Plaza de Santiago (catalogado como Lugar de Memoria Histórica de Andalucía, y propiedad del Ayuntamiento de Jaén); y el refugio del Albergue Juvenil de Jaén (catalogado como Lugar de Memoria Histórica de Andalucía y propiedad de la Junta de Andalucía y gestionado por Inturjoven), cuyas visitas gestionan empresas turísticas locales.

Pero los expertos creen que hay otros refugios que podrían acondicionarse y abrirse a la ciudadanía, como los de la Cuesta de San Miguel, Plaza de San Ildefonso, Plaza de la Merced y Plaza Cruz Rueda. Y se ha localizado otro en la Cuesta de San Miguel que se piensa poner en valor con fines didácticos, ya que reutiliza espacios de la época medieval como una canalización de agua.

La concejala de Cultura, María Espejo, del partido Jaén Merece Más, ha destacado el valor histórico y pedagógico de la iniciativa: “Nos enriquece como recurso turístico y al mismo tiempo nos permite recordar y aprender lo que ocurrió hace 80 años en Jaén y en estos refugios”.

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