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El Kremlin recupera las amenazas nucleares en el cuarto aniversario de la guerra de Ucrania

El espionaje ruso acusa al Reino Unido y Francia de querer enviar armas atómicas a Kiev y Moscú aprovecha para amagar con una ruptura en las negociaciones

Vladímir Putin, este martes en Moscú.Mikhail Metzel (AP)

El espionaje ruso denuncia, los altos cargos del Kremlin responden con amenazas, y los medios rusos abren con ello en vez de hacerlo con el cuarto aniversario de la invasión de Ucrania. El Servicio de Inteligencia Exterior ruso (SVR) ha publicado un comunicado este martes en el que acusa a Francia y el Reino Unido de supuestamente planear el envío a Ucrania de “armas de destrucción masiva”, en concreto de una bomba nuclear o una bomba sucia [un explosivo menos poderoso que disemine material radioactivo], para “reclamar condiciones más favorables para el cese de las hostilidades”. Poco después, el círculo próximo a Vladímir Putin ha tomado el guante para amenazar a Occidente con una guerra nuclear. Unas advertencias con las que ya buscó frenar la ayuda a Kiev en 2022.

“La información del SVR sobre las intenciones de Francia y el Reino Unido de transferir tecnología nuclear al régimen nazi de Kiev cambia radicalmente la situación”, ha declarado el vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, el halcón Dmitri Medvédev, a una pregunta del canal Russia Today.

“En caso de darse esa situación, Rusia se verá obligada a utilizar cualquier arma nuclear, incluidas las no estratégicas, contra objetivos en Ucrania que representen una amenaza para nuestro país y, de ser necesario, contra las naciones que sean cómplices de un conflicto nuclear con Rusia”, ha añadido el expresidente Medvédev.

El SVR acusa a los dos países europeos de querer entregar a Kiev “una pequeña ojiva nuclear francesa, la TN75, que forma parte de un misil balístico disparado desde submarinos”. Además, añade que Alemania, “sabiamente, declinó participar en esta peligrosa aventura”, aunque Berlín carece de armamento atómico.

Lo que no precisó el SVR es cómo lanzaría Ucrania esta bomba si fueran ciertas sus acusaciones, pues no vale cualquier misil para disparar un arma nuclear, y su empleo como bomba sucia tendría poco impacto en el frente y un enorme coste diplomático entre sus aliados en un momento crítico tras el abandono de la Administración estadounidense.

“Esta información será ciertamente tomada en cuenta en las negociaciones [de paz] en curso”, ha amenazado el portavoz de Putin, Dmitri Peskov, cuando se cumplen cuatro años de su “operación militar especial”.

El propio Putin ha afirmado horas después, durante un encuentro con varios miembros de otra agencia de espionaje, el Servicio Federal de Seguridad (FSB), que “los adversarios de Rusia están haciendo todo lo posible para socavar las negociaciones”.

Peskov ha declarado que el motivo de la invasión a gran escala rusa de Ucrania en 2022 era hacer frente “al régimen de Kiev”, pero su operación especial se ha intensificado hasta convertirse en un enfrentamiento entre Moscú y Occidente. “Rusia seguirá adelante”, ha agregado el portavoz.

La Cámara alta del Parlamento ruso, el Consejo de la Federación, también se ha sumado al juego de las amenazas nucleares reclamando una investigación a la ONU y del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA). “Londres y París no deben ignorar que la doctrina nuclear rusa considera que la agresión de un Estado no nuclear apoyado por una potencia nuclear será considerada como un ataque conjunto”, recogía un comunicado publicado por el organismo este martes.

Moscú recupera unas viejas acusaciones que al principio de la guerra sirvieron para retrasar el apoyo militar occidental a Kiev. En octubre de 2022, en plena contraofensiva ucrania, el entonces ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, dijo a los ministerios de Defensa de Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Turquía que Kiev se disponía a detonar una bomba sucia en su propio territorio para provocar una escalada.

Occidente temió que aquellas declaraciones fueran una advertencia soterrada de Moscú y envió ayuda militar a Kiev con cuentagotas. Pese a cruzar varias líneas rojas del Kremlin años después, aquella amenaza de una bomba sucia cayó en el olvido al estabilizarse el frente.

Antes, al comienzo de la invasión de Ucrania, uno de los argumentos de Putin era que Kiev se disponía a producir armas nucleares. El líder ruso basó aquella acusación en su interpretación de unas declaraciones de Volodímir Zelenski en la Conferencia de Seguridad de Múnich de 2022, en la que el presidente ucranio recordó que su país se deshizo de este armamento con el memorando de Budapest de 1994 y exigió que se cumpliesen las garantías de seguridad para Kiev firmadas en aquel acuerdo.

No obstante, este martes un diputado del ala dura de la Duma Estatal (Cámara baja), Alexéi Zhuravlev, ha asegurado que Kiev no tiene capacidad para fabricar armas nucleares. “Ese país definitivamente no es capaz de eso ahora. Si Kiev adquiriera una bomba de este tipo, sería de origen extranjero. En Europa, Reino Unido y Francia poseen armas nucleares, así que la pista lleva allí”, ha declarado a uno de los diarios del Kremlin, Rossískaya Gazeta.

El Ministerio de Exteriores ruso también se ha sumado a las advertencias. “Cualquier ayuda a Kiev para adquirir un potencial nuclear militar será percibido como un intento de crear una amenaza directa a la seguridad de nuestro país y recibirá una respuesta severa”, ha señalado.

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