Sospechas, silencios y juegos de espías tras el intento de asesinato de Vladímir Alexéyev, general del GRU ruso
La víctima se recupera tras recibir tres disparos en el que supone cuarto intento de acabar con un alto militar en poco más de un año


La verdad es lo último que aflora en las partidas entre agencias de inteligencia. El Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB) acusa al espionaje ucranio y polaco del intento de asesinato el pasado viernes del segundo al mando de los servicios de inteligencia del ejército ruso, Vladímir Alexéyev. Kiev lo niega después de no haberse mostrado tan rotundo tras los asesinatos de otros tres generales rusos. Mientras, uno de los sospechosos detenidos trabajaba para una empresa militar conectada al FSB, aunque el espionaje ruso solo ha mencionado su supuesta adhesión al opositor Alexéi Navalni. Verdades y mentiras en torno a un atentado que, de momento, ha situado en una posición delicada al Kremlin por la facilidad con la que son atacados sus generales.
Alexéyev, teniente general y primer subjefe de la Dirección General del Estado Mayor ruso (GRU), fue tiroteado en torno a las siete de la mañana del 6 de febrero en el vestíbulo del edificio en el que vive en la avenida Volokolamsk de Moscú. El comandante vio aproximarse al atacante cerca del ascensor y forcejeó con él. En su pugna le descerrajó tres disparos, uno en el tronco y dos en sus extremidades.
Las cámaras de seguridad grabaron todo. El pistolero salió por su pie del bloque y arrojó el arma a un montón de nieve antes de subir a un autobús, mientras que Alexéyev fue llevado a un hospital en estado muy grave. El militar salió del coma al día siguiente.

Alexéyev es una figura controvertida. Por un lado, por su papel en la creación del Grupo Wagner y su posterior despiece tras el fallido motín de la agrupación de mercenarios en 2023. El general ruso fue uno de los sospechosos de apoyar el golpe.
Por otro, como jefe del GRU ha sido responsable de supervisar las acciones de la unidad 29155, acusada por Occidente de organizar un intento de golpe de Estado en Montenegro en 2016 y numerosos atentados y sabotajes en Europa, algunos con víctimas, como el envenenamiento de los Skripal en 2018 y la voladura de un depósito de municiones en República Checa en 2014.
El domingo, el FSB anunció la detención en Dubái del presunto atacante, Liubomir Korba, de ciudadanía rusa y nacido en la ciudad ucrania de Ternópil (Unión Soviética, 1960), y el arresto en Moscú de un cómplice, Víktor Vasin, ciudadano ruso nacido en 1959. Según la agencia de inteligencia, un tercer ayudante, Zinaida Serebritskaya, rusa nacida en 1971, huyó a Ucrania después de haber alquilado otra vivienda en el bloque para darle la llave al atacante. Este martes se ha anunciado una tercera detención por agentes del FSB, aunque no han trascendido más datos, informa Interfax.
Pese a fallar en la protección de su general, el espionaje ruso ha sido más rápido en determinar no solo la identidad de los atacantes, sino también que el hijo de Korba, Lubosz Korba, ciudadano polaco de 27 años que supuestamente vive en Katowice, colaboró en el reclutamiento de su padre junto con el servicio de espionaje polaco. Varsovia no ha comentado esta acusación.
El FSB publicó el lunes las supuestas confesiones de Vasin y Korba tras su extradición a Rusia. Según el servicio de inteligencia, Vasin y el presunto pistolero fueron reclutados por Ucrania en agosto de 2025, donde este último recibió entrenamiento en armas y el uso de las videollamadas por Zoom. Según Moscú, Kiev le prometió un pago de 30.000 dólares a Korba por matar al general Alexéyev.
El espionaje ruso asegura que Korba llegó a Moscú volando a través de Moldavia y Georgia. Según la versión del FSB, espió a militares rusos durante un tiempo antes de recoger una pistola con silenciador en un escondite y recibir las llaves de manos de Serebritskaya.

El FSB ha acusado a Vasin de haber participado en protestas contra el Kremlin, haber apoyado al líder de Frente de Izquierda, el comunista Serguéi Udaltsov, tras su encarcelamiento; y ser simpatizante de la Fundación Anticorrupción [FBK] del disidente Alexéi Navalni, muerto en prisión en 2024 ―la organización asegura que dos laboratorios occidentales han probado su envenenamiento―.
Sin embargo, el FSB ha pasado por alto la supuesta vinculación de Vasin con la propia agencia de inteligencia.
“Giro de guion”, proclamó este domingo el investigador Christo Grozev, también perseguido por la inteligencia rusa. “Vasin trabaja para una empresa del FSB que fabrica herramientas de vigilancia”, anunció el jefe de la plataforma de investigación Bellingcat en X.
“Víktor Vasin fue empleado al menos hasta agosto de 2025 como experto jefe en NTC Atlas, impulsada por el FSB y ahora parte del gigante bélico-industrial Rostec”, añadió Grozev, que mostró un currículum vitae del detenido de 2014 en el que presume de su “maestría en temas militares”.
Vasin indicó en su currículum que había sido jefe del Estado Mayor de un regimiento y jefe de una estación de comunicaciones por satélite. Estos puestos requieren el grado militar de teniente coronel, según señala el medio independiente ruso Vazhnie Istorii.
La pesquisa en torno a Vasin además ha revelado que su hijo también fue oficial de las Fuerzas Armadas rusas, donde trabajó durante años con contrato en el área de telecomunicaciones.
El FSB no ha comentado ninguna de las vinculaciones del supuesto atacante con las agencias de inteligencia rusas. Y el Kremlin ha mostrado también cautela.
Negociaciones con Kiev
El superior de Alexéyev, Ígor Kostiukóv, lidera el equipo negociador ruso que actualmente lleva a cabo las conversaciones con Ucrania. Aunque el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha acusado a Kiev de intentar interrumpir el proceso de negociación, Moscú no ha mandado ninguna señal todavía de que este atentado pueda haber roto el diálogo.
El portavoz de Putin, Dmitri Peskov, solo ha deseado una pronta recuperación a Alexéyev y ha evitado pronunciarse sobre una pregunta que retumba entre los muros del Kremlin tras el cuarto intento de asesinato de un general ruso en 13 meses. “No le corresponde al Kremlin discutir cómo garantizar su seguridad. Eso es asunto de los servicios de seguridad”, afirmó Peskov.

La cuestión es que Putin se aproxima de nuevo a una encrucijada y tiene que tomar una decisión. Un ala de la élite rusa desea la paz y la vuelta a la normalidad con una crisis económica cada vez más acuciante y la perspectiva de una victoria cada vez más lejos. Otra, la más ultranacionalista, consideraría una traición hacer concesiones a Kiev. Y esta última no entiende la facilidad del ataque contra un general ruso, precisamente el jefe de la unidad 29155 del GRU.
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