Rusia compara a Trump con Biden y critica el ninguneo al Kremlin
El ministro Lavrov apela a la “hombría” estadounidense en sus negociaciones y “no ve un futuro prometedor” para sus negocios conjuntos


Un año después de que la nueva administración estadounidense reanudase —oficialmente— los contactos con el Kremlin, las relaciones entre ambas potencias no alcanzan la complicidad que esperaba Vladímir Putin, el presidente ruso. Moscú ha vertido este lunes una oleada de duras críticas hacia la presidencia de Donald Trump por mantener, hasta cierto punto, su apoyo a Ucrania y no sucumbir a las promesas de negocios del Kremlin. “Tampoco vemos un futuro prometedor en el ámbito económico”, ha advertido el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en una entrevista en la que ha terminado por apelar a la “hombría” de Trump para que ceda a las exigencias rusas en unas conversaciones de paz que considera estancadas, y en la que ha acusado al mandatario norteamericano de mantener la línea de su predecesor en la Casa Blanca. “Es bidenismo como el agua clara”, ha rematado en referencia al expresidente estadounidense Joe Biden.
“Nos dicen que el problema ucranio debe resolverse. En Anchorage [Alaska] aceptamos la propuesta de Estados Unidos. Si la abordamos como hombres, ellos la presentaron y nosotros la aceptamos, lo que significa que el problema debe resolverse”, ha manifestado el responsable de la diplomacia rusa en declaraciones a la televisión oficial del bloque de los BRICS.
Lavrov se refería a la cumbre que mantuvieron Putin y Trump en Alaska en agosto del año pasado. Aquel encuentro finalizó sin declaración final y las relaciones entre ambas partes se enfriaron desde entonces. Washington negoció con Kiev y Moscú sendos borradores para un plan de paz y el Kremlin rechazó las propuestas ucranias para mantener sus exigencias maximalistas: la entrega de Donbás, incluido el territorio que no controla, el desarme de Ucrania y, en definitiva, la capitulación de Kiev.
Washington elevó la presión sobre Rusia y Ucrania después de la reunión de la cumbre de Alaska. A Kiev le ha llegado ayuda militar con cuentagotas sufragada por Europa. A Moscú le impuso sanciones a sus dos mayores petroleras, Rosneft y Lukoil, y ha inmovilizado varios petroleros de la flota fantasma rusa (con la que el Kremlin trata de romper el bloqueo a ese comercio). Incluso el principal cliente de Moscú, India, ha cortado la importación de crudo ruso pese a los enormes descuentos que ofrece.
“A pesar de todas las declaraciones de la Administración Trump sobre la necesidad de poner fin a la guerra que Biden desató en Ucrania, de eliminarla de la agenda y, supuestamente, abrir perspectivas claras y prometedoras de inversión y cooperación ruso-estadounidense mutuamente beneficiosas, este [el Gobierno de Trump] no se opone a las leyes que Biden aprobó para castigar a Rusia por su operación militar especial”, ha lamentado Lavrov.
“Es puro bidenismo, algo que el presidente estadounidense, Donald Trump, y su equipo rechazan. Sin embargo, las sanciones contra Rusia siguen vigentes”, ha sentenciado Lavrov.
El veterano diplomático ha insinuado además que los negocios con Trump peligran: “Al aceptar la propuesta estadounidense [para la paz], aparentemente logramos resolver el problema ucranio y avanzar hacia una cooperación plena, amplia y mutuamente beneficiosa. En la práctica, la situación ha sido la contraria hasta ahora”.
“Los estadounidenses han mostrado que su objetivo es el dominio económico”, ha advertido el diplomático ruso, “los estadounidenses quieren controlar todas las rutas de suministro energético de todos los países líderes, de todos los continentes”. Desde aquella cumbre entre Putin y Trump, la Casa Blanca ha depuesto al líder de un aliado de Rusia, Venezuela, ha aumentado la presión sobre otro, Irán, y ha amenazado con tomar Groenlandia para proyectar su poder sobre otra región estratégica en disputa, el Ártico.
“Si bien seguimos abiertos a la cooperación con todos los países, incluida una potencia tan importante como Estados Unidos, nos encontramos en una situación en la que los propios estadounidenses nos están creando barreras artificiales”, ha denunciado Lavrov en otro dardo lanzado contra la Casa Blanca lo largo de la entrevista.
“Prohíben hacer operaciones comerciales con Lukoil y Rosneft. Intentan controlar nuestro comercio, nuestras inversiones y nuestros vínculos técnico-militares con los principales socios estratégicos de Rusia, como la India y otros miembros de los BRICS”, ha lamentado el ministro de Exteriores ruso.
A las críticas de Lavrov se ha sumado el portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov. La Casa Blanca ofreció al Kremlin un puesto en su Junta de la Paz para la reconstrucción de Gaza, un chiringuito dirigido por Trump totalmente al margen de las instituciones internacionales, como la ONU, a cambio de un pago de mil millones de dólares. Y Putin contraofertó con un cebo: pagar la suma con activos rusos congelados en Estados Unidos por la invasión de Ucrania.
“No hemos recibido una respuesta aún”, ha reconocido Peskov cuatro semanas después de hacer su oferta a Washington en un intento de abrir una vía de agua en las sanciones a Rusia.
El portavoz de Putin también criticó la semana pasada el silencio de la Casa Blanca a la propuesta rusa de prolongar el tratado para el control de las armas nucleares New Start. Y este lunes Peskov hizo mención a los supuestos “acuerdos de Anchorage” sobre Ucrania que, según Moscú, Washington, no ha satisfecho. “No queremos entrar en detalles, seguimos convencidos de que lo mejor es llevar a cabo todas las negociaciones a puerta cerrada, sin recurrir a la diplomacia pública ni a la propaganda, pero es evidente que los acuerdos alcanzados de Anchorage son fundamentales”, ha manifestado Peskov.
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