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La Fiscalía italiana que investiga los ‘safaris humanos’ en Sarajevo llama a declarar a un primer sospechoso

Es un excamionero de 80 años que, según los testimonios recogidos, se jactaba de haber participado en viajes organizados para disparar a civiles en la guerra de Bosnia

Un soldado bosnio con un niño en brazos y otra mujer llevando también un niño, cruzan una calle a la carrera para evitar los disparos de los francotiradores en Sarajevo

La investigación en Italia sobre los posibles viajes organizados al cerco serbio de Sarajevo, durante la guerra de Bosnia en los noventa, en los que ciudadanos italianos y de otros países europeos pagaban por disparar a civiles desde las colinas de la ciudad, ya tiene un primer sospechoso. Según varios medios italianos, la Fiscalía de Milán, que abrió diligencias el pasado noviembre tras la denuncia de un escritor, ha inscrito como investigado a un excamionero de 80 años, residente en Pordenone, ciudad del noreste del país, cerca de la frontera con Eslovenia. Ha sido llamado a declarar el próximo lunes.

Los Carabinieri también han registrado el domicilio del sospechoso, investigado por un presunto delito de homicidio voluntario continuado. En su casa se han hallado siete armas que posee legalmente: dos pistolas, un fusil y cuatro escopetas. En el pasado, trabajaba en una empresa metalúrgica y en el periodo de la guerra, según los testimonios recogidos por la Fiscalía, presuntamente se jactaba de haber “cazado hombres” en Sarajevo.

El auto del ministerio público, indican los medios italianos, señala que la hipótesis de delito es que “en connivencia con otras personas aún desconocidas”, y con “un mismo plan criminal”, causó la muerte de “civiles indefensos, entre ellos mujeres, ancianos y niños, disparando rifles de francotirador desde las colinas que rodean la ciudad de Sarajevo”. La Fiscalía también maneja una circunstancia agravante de “motivos abyectos”. Según los medios italianos, la investigación también se está llevando a cabo en Francia, Suiza y Bélgica, pues los participantes en los siniestros viajes provenían de varios países.

Sarajevo fue sitiada de 1992 a 1996 por las milicias serbobosnias durante la guerra en Bosnia, que hicieron tristemente famosa la llamada avenida de los francotiradores, una calle que los vecinos no tenían más remedio que atravesar y a los que disparaban desde las colinas. Se estima que fueron asesinados de este modo más de 11.000 civiles.

La Fiscalía se movió tras recibir una denuncia de 17 páginas del escritor y periodista italiano Ezio Gavazzeni, que ha ido recopilando información de algo que era un rumor durante años. Le ha respaldado el reputado exmagistrado Guido Salvini, que investigó en el pasado a las Brigadas Rojas, el terrorismo neofascista italiano, y la red militar secreta Gladio; y el abogado Nicola Brigida, que llevó casos judiciales de desaparecidos italianos en las dictaduras de Argentina y Chile, así como en algunos de graves atentados de los años de plomo en Italia.

Un documental en 2023 sobre lo que eran rumores

Los rumores sobre estos safaris humanos cristalizaron en 2023 en Sarajevo Safari, un documental del esloveno Miran Zupanic, que recogía testimonios y daba pistas sobre estos macabros viajes. La tesis es que ciudadanos corrientes, apasionados de las armas, contrataban este servicio y, según la denuncia, iban a Sarajevo con vuelos de Trieste a Belgrado de la compañía serbia Aviogenex. Para ser francotiradores de fin de semana pagaban el equivalente a entre 80.000 y 100.000 euros, según las primeras hipótesis de la investigación. Por disparar a niños se pagaba más. En la información que trascendió en un principio, se hablaba de un empresario milanés dueño de una clínica estética privada, y ciudadanos de Turín y Trieste.

Una de las pistas más sólidas sobre la existencia de los safaris humanos era el testimonio de un exagente de los servicios secretos bosnios durante la guerra, Edin Subasic, que también reiteró sus declaraciones a EL PAÍS. Explicó que tuvieron la primera noticia fiable de esta actividad al interrogar a un prisionero serbobosnio. Entonces informaron al SISMI, los servicios secretos italianos, que al cabo de unos meses, en marzo de 1994, les comunicó que el asunto ya estaba cerrado. Las fuerzas de seguridad italianas habían descubierto la ruta por la que llegaban estos turistas de la guerra ―en avión de Trieste a Belgrado y luego por tierra hasta Sarajevo― y la habían interrumpido. Es decir, que en Italia podría haber archivos oficiales con más información sobre el asunto.

Tras la apertura de la investigación en Milán, salió a la luz por primera vez un testimonio oficial desde Italia que confirmó estos detalles. El que fuera número dos de la misión diplomática de Italia en Sarajevo en la guerra, y luego primer embajador de este país en Kosovo, Michael Giffoni, dijo en una entrevista en noviembre que los safaris humanos existieron y corroboró el relato del exagente bosnio: “Subasic no se inventa nada”, declaró.

Luego también presentó otra denuncia en Milán el periodista de investigación croata Domagoj Margetic, que acusó al actual presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, de haber participado en los tiroteos a civiles. Aseguró que Vucic, que durante la guerra de Bosnia era secretario general del Partido Radical serbio (SRS), fue voluntario entre 1992 y 1993 en el asedio a Sarajevo, y estuvo en las posiciones de las milicias serbobosnias en el cementerio judío. Según Margetic, este punto era precisamente uno de aquellos a los que se llevaba a los llamados turistas de la guerra a disparar a cambio de dinero. Vucic, por su parte, lo negó: “Nunca he matado ni herido a nadie ni he hecho algo parecido. Han mentido sobre mí como francotirador en Sarajevo durante 10, 20 años, y siguen mintiendo”.

Margetic fue más lejos el pasado diciembre cuando afirmó en redes sociales que tres testigos directos de los safaris humanos, que podían dar información a la Fiscalía de Milán, habían muerto en extrañas circunstancias. El periodista croata dio los nombres de Slavko Aleksic, Branislav Gavrilovic Brnet y Vasili Vidovic Vasket, y aseguró que “desde que ha comenzado la investigación en Italia se ha puesto en marcha una operación de limpieza para eliminar testigos incómodos”.

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