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Starmer estalla contra Trump por “insultar” a los soldados británicos que combatieron en Afganistán

El republicano acusa a los aliados de la OTAN que enviaron tropas al país de “quedarse en la retaguardia”. El príncipe Enrique, que sirvió en esa misión, recuerda que murieron 457 militares británicos

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Trump carga contra la OTAN y cuestiona su papel en Afganistán
Donald Trump y Keir Starmer, el 18 de septiembre en la residencia oficial de Chequers (Reino Unido) Foto: Leon Neal (via REUTERS)

Keir Starmer ha ido comprendiendo la verdadera naturaleza de Donald Trump a golpe de humillaciones. El primer ministro sigue intentando mostrar un talante conciliador con el presidente estadounidense, pero ha comenzado a mostrar colmillo en los últimos días. La rabia generada entre militares, políticos y familiares de soldados británicos fallecidos en Afganistán ante el último exabrupto del republicano, en una entrevista a la cadena FOX News, ha forzado este viernes a Stamer a elevar el tono: “Creo que las declaraciones del presidente Trump son insultantes y, francamente, espantosas”, ha dicho. “No me sorprende que hayan causado tanto daño a los seres queridos de todos aquellos que resultaron heridos o que murieron”, ha añadido, para sugerir a continuación que el estadounidense debería pedir disculpas.

En la polémica ha entrado incluso, para expresar su disgusto, el príncipe Enrique, que sirvió en Afganistán como piloto de helicóptero. “Allí hice amigos para toda la vida. Allí perdí amigos. Solo el Reino Unido tuvo 457 soldados muertos”, ha dicho en un comunicado público. “Miles de vidas cambiaron para siempre. Madres y padres enterraron a hijos e hijas. Niños se quedaron sin padres. Familias enteras se quedaron con su pérdida. Todos estos sacrificios deben ser recordados con verdad y respeto, mientras todos permanecemos unidos en defensa de la diplomacia y la paz”, ha defendido el hijo de Carlos III, que reside en Estados Unidos desde que rompió relaciones con la familia real británica.

Trump había asegurado horas antes, con pretendida ironía, que “no estaba seguro de que los aliados de la OTAN acudieran en ayuda de Estados Unidos si alguna vez los necesitaba”, y que las tropas que enviaron a Afganistán “se quedaron en la retaguardia, algo detrás de la primera línea de frente”.

457 soldados británicos murieron en aquel país, cuando el Reino Unido, junto con otros, acudió en ayuda de Washington después de los atentados contra las torres gemelas del 11 de septiembre de 2001.

Las palabras del presidente estadounidense han provocado una ola de indignación en el Reino Unido que Starmer se ha visto obligado a acompañar. “Tropas británicas, canadienses y de la OTAN combatieron y murieron junto a Estados Unidos durante veinte años. Esto es un hecho, no una opinión. Su sacrificio merece respeto, no ser denigrados”, reclamaba en X la líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch. “457 soldados británicos perdieron la vida en Afganistán. Trump esquivó el servicio militar en cinco ocasiones. ¿Cómo se atreve a cuestionar su sacrificio?”, ha afirmado Ed Davey, el líder del Partido Liberal Demócrata.

La primera reacción de Downing Street, a través de un portavoz, ha tenido la habitual tibieza con que el actual Gobierno laborista responde a los exabruptos de Trump: “Se equivoca al depreciar el papel de las tropas de la OTAN en Afganistán, incluidas las británicas”, decía el citado portavoz. “Estamos muy orgullosos de nuestras fuerzas armadas y nunca olvidaremos su sacrificio y su servicio”, añadía.

No ha sido suficiente. Las voces de veteranos y de familiares de soldados fallecidos en Afganistán han ido aumentando a lo largo del viernes un sentimiento colectivo de cólera por las palabras de Trump. Todos reclamaban al primer ministro que se plantara ante el estadounidense y exigiera disculpas.

“Ha llegado el momento de que la gente deje de acariciar el ego [de Donald Trump]. Es una muestra de debilidad. Deberíamos escuchar un tono de mayor dureza por parte de nuestro primer ministro. Tiene que exigirle a Trump que pida disculpas”, había reclamado Lucy Aldridge, cuyo hijo William Aldridge, un fusilero de 18 años, falleció en Afganistán.

No era la primera en reclamar mayor firmeza al primer ministro. Doug Beattie, por ejemplo, un excapitán del Ejército de Tierra y líder del Partido Unionista del Úlster, condecorado por su relevante papel en la recuperación del distrito de Garmsir en Afganistán, expresaba su insatisfacción con la primera reacción de Downing Street. “El presidente [Trump] me ha insultado, y ha insultado a muchos otros que sirvieron en Afganistán. Starmer tiene que hacerle frente, y hacerlo de manera pública. Si no lo hace, demostrará una debilidad absoluta y su incapacidad para representar a todos aquellos hombres y mujeres que dieron tanto en Afganistán en defensa de Estados Unidos”, aseguraba Beattie en declaraciones también a FOX News.

Richard Dannatt, general y ex jefe del Estado Mayor británico, ha cargado contra Trump y sus comentarios, que ha definido como “absolutamente incoherentes e irrespetuosos”.

La Casa Blanca ha defendido sin tapujos las palabras del presidente estadounidense. “La contribución de Estados Unidos a la OTAN empequeñece la de otros países, y su éxito al lograr el compromiso de otros aliados de incrementar al 5% su gasto militar está ayudando a que Europa asuma más responsabilidad en su propia defensa”, ha dicho la vicesecretaria de Prensa, Anna Kelly, que ha evitado responder de manera directa a la irritación desatada por los comentarios sobre Afganistán.

Starmer ha intentado mantener, desde el inicio del segundo mandato de Trump, una postura conciliadora que le ayudara a preservar la “relación especial” histórica entre Londres y Washington, pero muchos críticos, también dentro del propio Partido Laborista, han expresado su disgusto ante una actitud de apariencia débil y servil ante el estadounidense. El primer ministro ha intentado convencer a sus ciudadanos de que su actitud pragmática era necesaria para preservar los intereses económicos y de seguridad del Reino Unido.

Pero cada desplante de Trump ponía más complicado a Starmer preservar esa estrategia. El estadounidense no tuvo empacho en incluir al Reino Unido en el conjunto de países a los que amenazó con nuevos aranceles por oponerse a sus deseos anexionistas respecto a Groenlandia. Y humilló al primer ministro británico al calificar de “absoluta estupidez” la devolución a la nación insular de Mauricio del archipiélago de Chagos. El Reino Unido negoció, a cambio de esa entrega, el control durante 99 años sobre la base militar conjunta británico-estadounidense en la isla Diego García. El precio acordado con el Gobierno de Mauricio por ese uso fue de 120.000 millones de euros. A pesar de que la Administración Trump dio su respaldo público al acuerdo, el presidente estadounidense no tuvo problema alguno en ridiculizarlo en su red social Truth.

Fue en ese momento cuando Starmer comenzó a comprender que su estrategia de apaciguamiento se había vuelto en su contra. Acudió al Parlamento para expresar, por vez primera, un cierto tono de dureza ante el ‘amigo americano’ y asegurar que “no cedería” en la defensa de sus principios. La reacción colectiva de rabia provocada por Trump con sus despectivos comentarios sobre Afganistán han puesto al primer ministro contra la pared y lo han llevado a confrontar abiertamente con el estadounidense.

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