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El socialista Seguro y el ultra Ventura se disputarán la segunda vuelta en las presidenciales de Portugal

António José Seguro se impone con más del 30%, mientras que el candidato del centro derecha apoyado por el primer ministro recibe un gran varapalo

António José Seguro, antiguo líder del Partido Socialista retirado de la política en los últimos diez años, venció en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Portugal celebradas este domingo. El socialista quedó en primer lugar con el 30,5% de los votos, con el escrutinio oficial al 92%. Ha sido una victoria contra todo pronóstico y casi contra todos. Seguro, un político comedido y sin gran apoyo inicial en su propio partido, tendrá que enfrentarse en la segunda vuelta el 8 de febrero contra el candidato de la ultraderecha, André Ventura, que logró el 24,5%. Ambos fueron los más votados este domingo entre los 11 candidatos que se postulaban para suceder a Marcelo Rebelo de Sousa en la jefatura del Estado, pero ninguno superó el 50% necesario para evitar una segunda ronda.

Los portugueses tendrán que elegir entonces si quieren al frente del Estado a un político de un partido nuevo con un discurso radical contra las minorías o los inmigrantes o un moderado de centro izquierda. La carrera más disputada e imprevisible de los últimos 50 años comienza a clarificarse, aunque ahora se abren incógnitas como el apoyo que darán los candidatos derrotados de la derecha. El gran perdedor ha sido Luís Marques Mendes, antiguo líder del Partido Social Demócrata (centro derecha), relegado a la cuarta posición con el 12,3% de los votos, por detrás incluso del liberal João Cotrim de Figueiredo (15%).

El fracaso de Marques Mendes es también una derrota personal del primer ministro, Luís Montenegro, que le había apoyado incondicionalmente y que ahora tendrá en el Parlamento a un Ventura más fortalecido. En su discurso, Marques Mendes asumió “la responsabilidad total” por el resultado y dio libertad a sus votantes para pronunciarse en la segunda vuelta. Montenegro, por su parte, atribuyó a la división de votos el mal resultado del PSD y aseguró que no dará “indicaciones” a su militancia para decantarse entre Seguro y Ventura. “No estamos satisfechos, pero aceptamos una elección legítima, libre y democrática”, afirmó.

El líder de Chega interpretó el resultado electoral como “la señal de que la derecha ha cambiado” en Portugal y que es el nuevo líder del espacio. Además, comenzará a presionar para tratar de aglutinar todo el voto de la derecha, que se había dividido entre tres aspirantes en la cita de este domingo. Es la primera vez que un candidato que no pertenece a uno de los partidos fundadores de la democracia tiene opciones de alcanzar la jefatura del Estado.

Ninguna encuesta anticipó en campaña el resultado del socialista, aunque sí habían reflejado su mejoría en los últimos días. El resultado es una de las pocas alegrías del Partido Socialista en los últimos tiempos, tras la debacle que vivieron en las elecciones legislativas de 2025, cuando fueron superados por Chega. Algunos candidatos derrotados este domingo con proyectos de izquierdas como Catarina Martins, ex líder del Bloco de Esquerda, o Jorge Pinto, de Livre, ya han animado a sus votantes a apoyar a Seguro en la segunda ronda para frenar a la ultraderecha.

André Ventura y António José Seguro son el yin y el yang. Por su antagonismo ideológico y por sus personalidad. Ventura, que se curtió en un partido tradicional del centro derecha como el Partido Social Demócrata, intuyó que los tiempos estaban cambiando y que había espacio para una formación extremista como Chega, fundada en 2019. Es brillante, intuitivo, carismático y oportunista. Si tiene que mover las líneas maestras del partido para enganchar con el electorado, lo hace. Si tiene que falsear datos, también.

Ni una cosa ni otra le pasan factura entre unos votantes que le ven como una promesa para mejorar sus vidas o como el único que puede hacer Portugal grande de nuevo. Pero esa suma de resentidos y nostálgicos por sí sola no justifica que en cada elección Ventura ensanche su electorado. Además de atraer a votantes abstencionistas y decepcionados con la política, es probable que en estas elecciones haya recibido respaldo de simpatizantes del centro derecha disgustados con la candidatura de Luís Marques Mendes.

Seguro, un político discreto y conciliador, es la historia de un retorno no anunciado. Dejó la política hace una década después de perder en unas primarias contra António Costa, que acabaría siendo líder del Partido Socialista y primer ministro de Portugal entre 2015 y 2024. Pocos correligionarios apostaban por él en esta carrera y retrasaron el cierre de filas a su alrededor hasta comprobar que Seguro no desistiría y que tampoco ningún otro socialista estaba dispuesto a dar el paso. Partía de muy bajas expectativas y ha ido ganando terreno conforme sus rivales cometían errores.

La noche fue amarga para Henrique Gouveia e Melo, un almirante en la reserva que pareció el favorito hace meses y que ha ido perdiendo parte de la popularidad que conquistó como responsable de la vacunación en pandemia conforme se bregaba en el barro de la política. Gouveia e Melo quedó en quinto lugar, por detrás incluso del liberal João Cotrim de Figueiredo, que protagonizó la subida más fulgurante de la campaña.

Al igual que Ventura, es otro representante de nuevos partidos que muestra el vigor de movimientos que crecen con la promesa de romper con lo establecido y que tienen gran tirón entre los jóvenes. Ventura cuestiona con frecuencia “el régimen de abril”, en referencia a la democracia surgida de la Revolución de los Claveles, mientras que la IL aboga por una jibarización del Estado aunque su oratoria sea menos incendiaria que la de Chega.

Esa imagen más conciliadora que tenía Cotrim se quebró en parte en esta campaña, cuando confesó que apoyaría a Ventura en una hipotética segunda vuelta contra el socialista Seguro. “No sé dónde tenía la cabeza”, rectificó después. También le ha lastrado la divulgación de una denuncia por acoso sexual, negada tanto por él como por su partido. El caso fue difundido sin consentimiento de la víctima, que ya había relatado su historia en 2024 a las autoras de la obra#MeToo Um Segredo Muito Público— Assédio Sexual em Portugal durante la Feria del Libro de Lisboa.

Contra la tónica habitual de las últimas presidenciales, la abstención ha descendido en esta ocasión. Hasta las 16.00 (una hora más en la España peninsular) habían votado el 45,51% de los 11 millones de electores, una cifra que no se alcanzaba desde hacía dos décadas.

Portugal es una república semipresidencialista, que trata de equilibrar los poderes entre la Asamblea de la República (el Parlamento unicameral), el Gobierno y el presidente de la República, dueño de un papel que va más allá del institucional. Puede disolver la Asamblea, destituir al Gobierno, vetar leyes, fijar la fecha de todas las elecciones o indultar presos, además de ser el jefe supremo de las Fuerzas Armadas. Su intervención en política puede ser decisiva, como ha ocurrido en el segundo mandato de Marcelo Rebelo de Sousa, que disolvió el Parlamento en tres ocasiones y convocó elecciones legislativas anticipadas.

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Sobre la firma

Tereixa Constenla
Corresponsal de EL PAÍS en Portugal desde julio de 2021. En los últimos años ha sido jefa de sección en Cultura, redactora en Babelia y reportera de temas sociales en Andalucía en EL PAÍS y en el diario IDEAL. Es autora de 'Cuaderno de urgencias', un libro de amor y duelo, y 'Abril es un país', sobre la Revolución de los Claveles.
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