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Las sobrinas del Mencho que son funcionarias públicas en California: la otra cara de los Oseguera

Cuatro sobrinas del fallecido capo Nemesio Oseguera González están en nóminas de agencias gubernamentales del sector educativo y de la salud en el Estado

Funeraria donde presuntamente se encontraba El Mencho, en Jalisco.Roberto Antillón (El País)

Por su tío se llegó a ofrecer una recompensa de 15 millones de dólares: hasta su muerte en febrero, era considerado uno de los narcotraficantes más temidos de México. Ellas, en cambio, han construido vidas en la dirección opuesta: residen en California y trabajan en agencias gubernamentales. Representan la otra cara de la familia Oseguera, la que creció al margen de la estela de destrucción que dejó su pariente incómodo, Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, quien fue el mandamás del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Las sobrinas del Mencho salieron por primera vez a la luz pública para brindar apoyo a la hija del capo, Jessica Johanna Oseguera González, cuando permanecía encarcelada en Washington D. C. por administrar varios negocios que, según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, lavaban dinero generado por la venta de drogas.

La hija mayor de este narco llevaba una doble vida: viajaba a destinos turísticos de EE UU, compartía con sus familiares y se hacía pasar por una empresaria con éxito legítimo; pero, en secreto, aprovechaba los recursos del cártel, revisaba su oscura contabilidad y se reunía con su mafioso padre. Uno de esos encuentros sucedió en unas cabañas en Jalisco donde, según la versión del Gobierno, el exjefe del CJNG fue herido de bala por las fuerzas de seguridad. Perdería la vida mientras lo transportaban a una prisión de alta seguridad en el centro de México.

Jessica Oseguera

A pesar de esto que las autoridades revelaron sobre Jessica Johanna, cuatro primas suyas escribieron cartas a la jueza que llevaba su caso penal. En las misivas, a las que EL PAÍS tuvo acceso, la describieron como una mujer ejemplar, un soporte emocional que les visitaba con frecuencia en California, una madre preocupada por la buena crianza de sus hijos. Abogaron por La Negra, como le apodan desde niña, aún a costa de exponer las dependencias de gobierno en las que trabajaban: el distrito escolar de San Francisco, una escuela pública de Hemet y un hospital del condado de Riverside.

Parrilladas y visitas a Disneyland

“Crecimos juntas, siempre convivimos y nos cuidamos una a la otra. Ella siempre ha sido alguien que se esfuerza por lograr más en la vida”, escribió en su carta Arlette Oseguera, quien es asistente administrativa de la escuela para madres adolescentes Hilltop, que es parte del Distrito Escolar Unificado de San Francisco (SFUSD). “Viví con ella por algún tiempo en México... Ella siempre se aseguraba de que yo no perdiera el enfoque en mi objetivo y siguiera esforzándome”.

Arlette Oseguera está en la nómina del SFUSD desde 2008, cuando ingresó como guardia de seguridad. Fue escalando peldaños hasta volverse empleada administrativa y devengar un sueldo de más de 80.000 dólares anuales, según registros públicos. La principal misión del instituto Hilltop, donde trabaja, es que adolescentes embarazadas logren concluir la preparatoria, brindando cuidado a sus hijos y otros servicios, mientras que ellas se enfocan en estudiar.

En un texto de una cuartilla de extensión, Arlette aseguró que seguía en contacto con La Negra, cuyo padre —en ese tiempo— era uno de los capos más buscados del mundo. “Cuando viene a California, siempre nos avisa con anticipación para que podamos reunirnos. Solemos hacer parrilladas familiares y pasar un buen rato juntos, y también nos aseguramos de que nuestros hijos se reúnan y tengan la misma conexión que nosotras”, se lee en la misiva.

Otra sobrina del Mencho, Melissa Ruiz Oseguera, trabaja desde 2013 como guardia de seguridad en la primaria pública Tenderloin en San Francisco. Entre las anécdotas de La Negra descritas en su carta hay visitas al parque de diversiones Disneyland en Anaheim, memorias de infancia, reuniones frecuentes y un viaje a tierras mexicanas.

“La conozco de toda la vida. Es mi prima mayor y siempre me cuidaba. Recuerdo que de niñas siempre estábamos en casa de la otra, jugando y quedándonos a dormir… Recuerdo ir a visitarla a México en verano y siempre se aseguraba de que lo pasáramos bien”, contó.

En la contabilidad del cártel

Pero estas descripciones sobre Jessica Johanna contrastan con la que ha hecho el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que alega que cuando El Mencho ya se había consolidado como un barón de la droga cambió el estilo de vida de su hija mayor. Además, advirtió que se habría involucrado en el manejo de las cuentas del cártel.

Desde Guadalajara, su hogar permanente desde 2001, La Negra cruzó la frontera al menos 33 veces de 2005 a 2020. En uno de esos viajes fue a esquiar a Vail, Colorado, y declaró a las autoridades aduanales que llevaba consigo alrededor de 10.000 dólares en efectivo, reveló el Gobierno en documentos judiciales.

La Negra afirmaba que sus ingresos provenían de la gestión de la marca de tequila Onze Black, los restaurantes Sushi Kendo y Mizu Sushi Lounge, la empresa J & P Advertising y las Cabañas Las Flores en Tapalpa, Jalisco. Las autoridades alegan que en esas cabañas se ejecutó un operativo quirúrgico para capturar al Mencho y tras el cual perdió la vida.

La Fiscalía de EE UU aseguró que La Negra participaba de alguna manera en el manejo de las finanzas de su padre. Un testigo del Gobierno declaró que había visto a Jessica Johanna y al Mencho reunidos varias veces en esas cabañas.

“Este mismo testigo habría declarado que el padre de la acusada le confió la administración de las cabañas” y que ella realizaba tareas de contabilidad del CJNG, identificando discrepancias y adeudos, señala un memorando de sentencia.

Cuando sus seis negocios fueron fichados por la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC) en septiembre de 2015, la hija del mafioso pensó que, para engañar al Gobierno estadounidense, sería suficiente con cambiar el nombre del complejo, de Cabañas Las Flores a Cabañas La Loma. Ella misma administraba la página de Facebook del negocio, descubrió el Departamento del Tesoro. “¿Aún no sabes a dónde ir de vacaciones? Cabañas La Loma en Tapalpa es una excelente opción para disfrutar en familia”, decía una publicación en la red social.

“Mi prima me inspiró”

Jessica Johanna era todo menos una mujer discreta. El día que la arrestaron en Washington D. C. portaba un reloj Rolex, un abrigo Louis Vuitton y un bolso Hermès, así como “una cantidad considerable de dinero en efectivo”, asegura el Gobierno. En uno de sus viajes frecuentes a California, participó en un torneo de fútbol de sus hijos. En esa ocasión visitó a su tío paterno, Marín Oseguera Cervantes, quien vive en la ciudad de San Jacinto, a 100 kilómetros al este de Los Ángeles. Una de las hijas de Marín, Guadalupe Azucena Oseguera, estaba acostumbrada a compartir con su prima. La Negra vivió con ellos.

“Mi prima me inspiró a dedicarme a la enseñanza. Ella me ha dicho que viva al servicio de los demás y que les ayude a crecer; que contribuya a la comunidad y ayude a la sociedad. Como mujer trabajadora, ha sido un increíble modelo a seguir para mí y para todos”, escribió en una carta Guadalupe Azucena, quien un tiempo trabajó como maestra asistente en el Distrito Escolar de Hemet, una localidad vecina de San Jacinto. Desde 2023, la joven trabaja como notaria pública.

En esa región conocida como Inland Empire vive otra sobrina del antiguo patrón del CJNG. Se trata de Yadira Jacova Campos, quien es asistente médica del sistema de hospitales públicos del condado de Riverside. “Todos sus primos, sobrinas y sobrinos la queremos mucho. Cuando Jessica viene a California de visita, su prioridad es pasar tiempo en familia con todos nosotros. Si ahora me dedico a la enfermería es gracias a su gran ejemplo”, aseguró Campos en su texto.

Ninguna de las sobrinas del Mencho mencionadas en este reportaje respondió a los mensajes enviados por este medio solicitando una entrevista.

Las leyes de California no obligan a los solicitantes de un empleo en el Gobierno a informar que son familiares de un criminal de alto perfil. De hecho, el Estado tiene normativas estrictas, como la llamada Ley de Oportunidad Justa (Fair Chance Act), que exige a los empleadores preguntar a un candidato sobre sus antecedentes penales solo hasta que le hacen una oferta laboral. En cambio, el proceso de investigación de las agencias del orden es más intrusivo y, desde un principio, buscan vínculos de los aspirantes con personas involucradas en el crimen organizado.

En el sur y norte de California radican varios familiares del Mencho y de su esposa, Rosalinda González Valencia, hermana de los líderes del grupo criminal conocido como Los Cuinis, el brazo financiero del CJNG. En la década de los ochenta, El Mencho emigró a San Francisco y se dedicaba al narcomenudeo. Los Oseguera se fueron estableciendo en esa y otras ciudades del área de la Bahía, varios de ellos de manera permanente. Allí nacieron los tres hijos del capo: Jessica Johanna, Rubén y Laisha Michelle. En 1989, la policía lo detuvo por vender heroína. Pasó unos años en prisiones federales, hasta que lo deportaron a México.

Un rosario de diplomas escolares de La Negra, que constan en su expediente criminal, dan cuenta de mudanzas constantes desde que era niña: de San Francisco a la frontera con México (Chula Vista y Playas de Tijuana) para estudiar la secundaria en institutos privados. Después se fue a Morelia, Michoacán, y más tarde a Guadalajara, Jalisco, donde cursó la universidad. Años después dejó de vender ropa barata que compraba en el Distrito de la Moda de Los Ángeles y, de la nada, se hizo de varios negocios, dinero y artículos de alta gama.

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