Estados Unidos nombra embajador en Birmania por primera vez en 12 años
La decisión se enmarca dentro de la nueva política de apertura de la Casa Blanca hacia el país asiático


La Casa Blanca ha designado a Dereck Mitchell como nuevo embajador de Estados Unidos en Myanmar, la antigua Birmania. Se trata del primer nombramiento al frente de la Embajada en el país asiático desde 1990. La decisión obedece a la nueva apertura de la Administración Obama hacia Myanmar, que busca estrechar los lazos con una nación en proceso de transición hacia la democracia.
Mitchell, que hasta ahora era coordinador especial de la diplomacia estadounidense para Birmania, conoce bien la zona a la que ha sido destinado, ya que ha ocupado varios cargos en el Departamento de Defensa relacionados con Asia. El nuevo embajador, que asesoró en materia de política exterior a Barack Obama durante la campaña de 2008, llega a un país inmerso en incipientes reformas económicas y políticas con las que Mitchell está familiarizado, ya que, a lo largo de 2011, se ha encargado de ejecutar la nueva política de acercamiento entre EE UU y Myanmar.
El nuevo embajador asesoró en materia de política exterior a Obama durante la campaña de 2008
El nombramiento se ha hecho público el mismo día en el que la secretaria de Estado, HIllary Clinton, se reunía con su homólogo birmano, de visita oficial en Washington. La Casa Blanca también ha levantado hoy las prohibiciones relativas a inversiones que pesaban sobre el país asiático, como respuesta a la apertura económica y política de su Gobierno en los últimos años.
Desde que hace un año U Thein Sein fuera elegido presidente de Myanmar, el país ha dado los primeros pasos hacia una transición democrática que recientemente se afianzó con la victoria en las elecciones legislativas del partido de la premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, a cuyo arresto también puso fin el nuevo jefe del Estado.
Aunque tanto EE UU como la Unión Europea han suavizado las sanciones sobre Myanmar, hay algunos activistas que consideran que la decisión es prematura, ya que los grados de corrupción y el atropello de las libertades y los derechos humanos todavía es muy alto.


























































