El juez pide un examen médico para comprobar que Elisa Mouliaá se encuentra incapacitada para declarar
La actriz planta al juez por segunda vez y evita comparecer por las acusaciones de calumnias del exdiputado Íñigo Errejón, al borde del banquillo por supuestamente agredirla sexualmente


Elisa Mouliaá, la actriz que denunció hace año y medio al exdiputado Íñigo Errejón por agresión sexual, no ha acudido este viernes a declarar a los tribunales de Plaza de Castilla por la querella que Errejón le interpuso a finales de 2025 por un presunto delito de difamación y calumnias. Mouliaá ha justificado su ausencia por una baja médica por ansiedad. Arturo Zamarriego, titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid que lleva el caso, le ha propuesto declarar por videoconferencia, pero esta se ha negado. Por lo que el magistrado a ordenado, según afirman fuentes judiciales, que un forense visite a la actriz para y confirme si puede o no declarar presencialmente. Por otro lado, Zamarriego ha tomado declaración a Errejón y a un testigo.
Esta no es la primera vez que la también presentadora no comparece a una citación de los juzgados. El magistrado ya suspendió a finales de marzo la declaración en esa misma causa porque no acudieron ni Mouliaá ni su abogado, Alfredo Arrién. La defensa pidió entonces aplazar la audiencia también por una baja médica de la actriz y, después de que fuera rechazada, Arrién alegó un día antes de la declaración que debía ser intervenido quirúrgicamente. Esto último provocó que el juez fijase una nueva fecha, la de este viernes.
La actriz cambió hace unos días de abogada para hacer frente a esta querella ―sigue manteniendo a Arrién en el procedimiento de agresión sexual contra Errejón― y esta letrada pidió entonces un sobreseimiento y la suspensión de la declaración. Pero a primera hora de esta mañana, según afirman fuentes judiciales, la documentación no había llegado a la mesa del magistrado. “Esta es la segunda vez que vengo aquí por el mismo motivo porque, como ustedes saben, hace un mes la señora Mouliaá decidió que no se iba a presentar. Hoy parece ser que tampoco va a comparecer. Confío en que la justicia le va a hacer responder por tantas mentiras y por tantas difamaciones”, ha dicho Errejón ante los medios antes de entrar a los tribunales esta mañana.
La actriz ha señalado a este periódico que hoy se encontraba “en la cama y con medicación”. También ha precisado que el juez Zamarriego tendrá que “posponer la declaración, hasta resolver el escrito [de cinco páginas que ha presentado] que, desde luego, no ha lugar a otra opción que no sea el archivo”, y justifica que el juez que instruye la causa de agresión sexual contra Errejón “ya emitió un auto diciendo que ninguno habíamos contaminado a los testigos tras nuestras acusaciones”.
La querella de Errejón contra la actriz se basa en unos mensajes que esta publicó en sus redes sociales acusándole de haber manipulado a unos testigos y antiguos amigos de Mouliaá para que testificaran a favor del exdiputado. En concreto, se refería a una pareja que vivía en el piso madrileño donde se celebró la fiesta de octubre de 2021, donde supuestamente ocurrieron los hechos denunciados por Mouliaá. Ambos declararon en sede judicial por videoconferencia desde Australia, donde ahora viven, y afirmaron que no vieron “nada raro” durante esa noche.
La actriz acusó entonces a Errejón de estar detrás de las versiones de sus amigos que la perjudicaban. “Se negó a entregar su móvil porque había extorsionado a dos de mis testigos. No inventéis la realidad”, escribió en su cuenta de X el 21 de junio de 2025. Errejón estima que en esa publicación la presentadora utilizó “expresiones calumniosas” y lo acusó “falsamente” de haberlos “extorsionado”. Uno de esos dos testigos ha declarado este viernes y ha negado que Errejón le manipulara o coaccionara, según fuentes jurídicas presenciales en la audiencia.
Un caso con denuncias cruzadas
Este capítulo se suma a una historia de idas y venidas que comenzó en octubre de 2024, cuando la comunicadora Cristina Fallarás publicó en Instagram que había recibido mensajes de varias mujeres que acusaban a un político madrileño de haber abusado de ellas. No se mencionó ningún nombre, pero poco después Íñigo Errejón comenzó a ser señalado en redes sociales y este acabó publicando un comunicado en el que presentaba su dimisión y afirmó que había llegado “al límite de la contradicción entre el personaje y la persona”.
Ese mismo día, Mouliaá presentó una denuncia contra él donde le acusaba de haberla agredido sexualmente. La actriz afirmó que el expolítico la besó sin su consentimiento cuando estaban en un ascensor y, más tarde, la metió en una habitación de la vivienda, cerró la puerta con pestillo, le realizó numerosos tocamientos y le mostró “su miembro viril”. Tiempo después, ambos se fueron en coche a casa del expolítico, donde este, según el relato de Mouliaá, insistió de nuevo en mantener relaciones. Pero ella, en ese momento, le afeó su comportamiento y le recriminó que le estaba haciendo sentir incómoda y violentada. Después de eso, la denunciante se marchó.
El caso recayó en el Juzgado de Instrucción 47 de Madrid, cuyo titular es el magistrado Alfonso Carretero. Tras año y medio de instrucción ―con la declaración de testigos y la interposición entre ambos de otras querellas―, Carretero ordenó la apertura de juicio oral. No obstante ―y tras varias intentonas de Mouliaá de abandonar la causa “por el estado de su salud mental”―, aún está pendiente la resolución de un recurso de archivo en la Audiencia Provincial. La Fiscalía pide la absolución del acusado al entender que hubo consentimiento en los hechos denunciados y que “el encuentro sexual” terminó cuando la actriz “manifestó que no quería continuar”.
El caso, además, cobró otro impulso mediático a finales de febrero cuando el abogado de Mouliaá registró en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 12 de Madrid una denuncia por agresión sexual de otra mujer contra Errejón. El letrado pidió la condición de testigo protegido para ella ―de la que se desconoce su identidad y de la que los tribunales solo conocen sus iniciales― porque es una “actriz de reconocida notoriedad pública y proyección”, según se lee en el escrito. Pero la magistrada Carolina García Durrif, titular del juzgado, la rechazó y archivó la denuncia porque la mujer no fue a ratificarla.


























































