Ir al contenido
_
_
_
_
TRABAJAR CANSA
Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

2027, la UE por fin replica duramente a Trump

Así podría ser dentro de un año la carta que la UE, con la paciencia ya agotada, enviaría a Donald Trump

Trump

Enero de 2027, la UE decide que su paciencia con Donald Trump se ha agotado y por fin se enfrenta a él con una severa carta, cuyo texto reproducimos.

Estimadísimo señor presidente de Estados Unidos, nos permitimos escribirle, y disculpe las molestias, para transmitirle algunas consideraciones. Hace un año, en enero de 2026, miramos para otro lado cuando secuestró a Nicolás Maduro, y nadie mencionó que debería usted ser procesado por el Tribunal Penal Internacional como era evidente. Se trataba de un dictador por el que nadie tenía aprecio, pero fue a todas luces excesivo. Lo mismo nos pareció después, y resultó mucho más incómodo, cuando secuestró al presidente español, Pedro Sánchez, por ser uno de los pocos en criticarle. Sí, en España hubo gente que se lo pidió e incluso la oposición y parte de la prensa sostenían que se trataba de un tirano sin escrúpulos y el país era casi peor que Venezuela, pero debería haberse informado bien, eran cosas que decían a lo loco, no había que tomarlo al pie de la letra. Que secuestrara después al Papa, también por cuestionar su política de deportación salvaje de inmigrantes, desde luego no mejoró las cosas. Encima a este papa, no queremos ni pensar qué habría hecho con el anterior. Somos conscientes de que muchos cristianos son votantes suyos y de partidos trumpistas europeos, pero fue un gesto ciertamente exagerado.

La invasión de Groenlandia, y luego de Luxemburgo, tampoco resultó agradable. Con Groenlandia nos habíamos hecho ya a la idea, a los europeos les bastaron unas semanas para asumirlo como mal menor, porque seamos sinceros: Groenlandia está lejos, hace mucho frío y nadie se acordaba nunca de que fuera nuestra, era solo una cuestión simbólica. Sí causó aprensión su proyecto de construir allí una macrourbanización de adosados con piscina para deportar a toda la población de Gaza. Al margen de objeciones de derecho y humanidad que ya nadie se molesta en señalar, entonces nos tomamos la libertad de indicar que, por reducirse el uso de la piscina a una semana al año, nos parecía innecesario que encima sea obligatorio el uso del gorro. En esto seguimos siendo inflexibles. En cuanto a Luxemburgo, insistimos: no es una amenaza para EE UU como potencia pesquera, le pedimos una vez más que compruebe que no tiene mar. Estamos a la espera de que su comité geográfico, formado exclusivamente por terraplanistas y analfabetos, vuelva a consultar un mapa y que lo mire bien, y no al revés como la última vez, que confundieron Luxemburgo con Tasmania, hecho notable dado que sus nombres solo tienen una letra en común.

En fin, hasta hoy hemos sido comprensivos, pero ahora debemos alzar la voz. Sus recientes medidas en Europa han causado gran agitación social. Pese a la deriva de la situación internacional seguía predominando la pusilanimidad; tenga en cuenta que aquí la derecha tradicional ha tragado sin problemas con la ultraderecha y los fans de usted, pero esta vez los ciudadanos, que hasta ahora habían callado, han salido a la calle en grandes movilizaciones que ponen en riesgo nuestra estabilidad. Así que nos vemos obligados a pedirle que por favor reconsidere su decisión de sacar de la UE a Amazon, Meta, Google, Apple, X, Netflix y hasta Coca-Cola. Es un golpe bajo que solo genera caos social y no merecen nuestros ciudadanos, a quienes nunca se les pasó por la cabeza boicotear las grandes empresas estadounidenses, muchas de las cuales le apoyan y financian, así que le rogamos que recapacite.

Suyos afectísimos, permítanos lamer de nuevo sus ilustres zapatos: ¡slurp!

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Sobre la firma

Íñigo Domínguez
Corresponsal en Roma desde 2024. Antes lo fue de 2001 a 2015, año en que se trasladó a Madrid y comenzó a trabajar en EL PAÍS. Es autor de cuatro libros sobre la mafia, viajes y reportajes.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_