De ropa interior que “enfría” a “zumo de piña en el batido”: cómo algunos hombres creen estar mejorando su semen
Las redes sociales y algunos profetas de la virilidad se han llenado de consejos, prácticas y suplementos para combatir la crisis de fertilidad masculina. La medicina afirma que la intención es buena, pero casi siempre inútil


“Mi semen es de fuerza” es una frase que forma ya parte de la cultura pop gracias a José Ortega Cano. En 2022 el torero, que tiene 72 años, presumió en el programa de Ana Rosa Quintana de seguir pudiendo tener hijos. “¡Vamos a por la niña", exclamó ante la mujer que hoy es su expareja. Tres años después, otra figura habitual de la farándula, aunque perteneciente a un espectro alejado del folclore patrio, Ashton Pienaar, exmiembro del elenco del programa de telerrealidad Bajo Cubierta (o Below Deck, disponible en plataformas como HayU o Netflix) ha reabierto las conversaciones acerca de la optimización de la calidad del esperma.
Pienaar, que ha dejado la televisión para dedicarse -según matiza en su perfil de Instagram- a la “consultoría de salud”, ha explicado a The Cut que se inyecta péptidos como la hormona hCG (Gonadotropina Coriónica Humana), producida durante el embarazo, para estimular la producción de esperma, y el antioxidante glutatión, para reducir el estrés oxidativo. A sus 36 años, ingiere más de 21 suplementos al día y evita los aerosoles y el detergente lavavajillas, que, según él, están llenos de disruptores endocrinos. “Por las mañanas, añade una taza de zumo de piña a su batido. Algo que, si crees lo que lees en Reddit, no solo mejora el sabor del semen, sino que también ayuda a que los espermatozoides floten más rápido. También lleva ropa interior con una bolsa diseñada para guardar una compresa fría para enfriar sus testículos mientras responde correos electrónicos”, comenta la periodista Erica Schwiegershausen en un artículo en el que habla acerca de los hombres que intentan combatir la crisis de fertilidad masculina mediante diferentes fórmulas.
TikTok, convertida en la red social experta en tomar el pulso a la actualidad, está llena de vídeos en los que mujeres recomiendan que los hombres usen calzoncillos hechos con fibras naturales para fomentar su fertilidad. Firmas como EDN venden ropa interior masculina de algodón sin materiales sintéticos que, al carecer de microplásticos, son mejores, según la marca, para la salud reproductiva.
¿Crisis?
Como señalaba en EL PAÍS Miguel Ángel Criado, investigadores y médicos de la Universidad de Murcia y las clínicas de reproducción asistida Next Fertility analizaron muestras de plasma seminal de 22 donantes y fluido folicular de 29 mujeres bajo tratamiento de fertilidad. En su análisis descubrieron que había microplásticos en el 69% de las muestras de fluido folicular, siendo el porcentaje en el caso del semen del 55%. El Dr. Juan Manuel Jiménez, responsable de Ginemed Sevilla y experto en casos de alta complejidad, señala que aunque la detección de microplásticos en muestras de semen es un hallazgo reciente y llamativo, debe interpretarse con cautela. “Por ahora, se trata de estudios pequeños que demuestran presencia, no necesariamente impacto clínico. Desde un punto de vista biológico, es plausible que los microplásticos se asocien a inflamación, estrés oxidativo o alteraciones hormonales, pero aún no disponemos de evidencia sólida que cuantifique su efecto real sobre la fertilidad humana. Tampoco existe una forma específica de eliminarlos del organismo”, matiza. Añade que, hasta que se amplíe el conocimiento, lo razonable es evitar calentar alimentos en recipientes de plástico, priorizar vidrio o acero para beber y almacenar comida y reducir el uso de plásticos de un solo uso. Pero matiza que son medidas prudentes “más desde una perspectiva de salud general que como una intervención demostrada sobre la fertilidad”.
Desde las Clínicas de Fertilidad y Reproducción Asistida IVI aclaran que aunque lo habitual es pensar que, al hablar de infertilidad, el origen está siempre en la mujer. Pero eso tan solo es cierto en un 30% de los casos. En otro tanto por ciento se trata de un factor masculino y aseguran que en el porcentaje restante de los casos, el origen de la infertilidad es desconocido.
Para descubrir si ha aumentado el caso de hombres infértiles en las últimas dos décadas, pusieron en marcha un estudio con una muestra de 120.000 pacientes. Aclaran que “se confirma la sospecha de que el paciente infértil cada vez lo es más”, pero señalan que mientras que los pacientes de Madrid han experimentado un descenso en su calidad seminal del 76% en las últimas 2 décadas (en el País Vasco ha sido del 70%), no es algo generalizado. “Aunque a nivel nacional este estudio evidencia un descenso generalizado en la calidad del semen, lo cierto es que fluctúa entre las diferentes regiones. Y es que, paradójicamente, comunidades autónomas como Galicia o Cataluña no han visto perjudicada su calidad seminal en los años analizados”, matiza el doctor Nicolás Garrido, director de la Fundación IVI y supervisor del estudio.
La optimización de la calidad del semen
Pero, ¿hay realmente formas de “mejorar la calidad del semen”? Carlos Dosouto, ginecólogo experto en Medicina Reproductiva, indica que aunque existen maneras de mejorar algunos parámetros del semen, conviene matizar la idea, pues suele haber simplificaciones y expectativas poco realistas. “Primero, hay que entender que cuando hablamos de calidad del semen no hablamos de una sola cosa. Incluye la cantidad de espermatozoides, su movilidad, su forma y, algo cada vez más importante, la calidad de su material genético. No todos estos aspectos se modifican igual ni en todos los hombres ni de la misma forma”, dice el médico especialista en CIRH, Grupo Eugin. “En segundo lugar, no todo es modificable. Una parte importante de la calidad del esperma viene determinada por factores genéticos, por la edad del varón o por enfermedades previas, y eso no se puede cambiar con suplementos ni con trucos rápidos”, asegura.
El doctor concede que hay margen de mejora en ciertos contextos, sobre todo cuando existen factores externos perjudiciales. “Está demostradísimo que hay que evitar el tabaco, el consumo excesivo de alcohol y otras drogas. Dormir bien, reducir el estrés crónico, mantener un peso saludable y hacer ejercicio moderado tiene un impacto real y demostrado. También es importante minimizar la exposición a calor excesivo en la zona genital y a tóxicos ambientales cuando sea posible”, explica a ICON. Además, subraya la importancia de comprender que mejorar el semen no siempre se traduce automáticamente en un embarazo, pues la reproducción humana es “un proceso complejo donde influyen también la pareja, el óvulo, el útero y el azar biológico”. Y es por eso, matiza, que lo sensato no es buscar “fórmulas mágicas”, sino evaluar cada caso de forma individual y tomar decisiones basadas en evidencia.
Dosouto señala que, en general, no tiene sentido que los hombres tomen vitaminas prenatales, y hacerlo de forma sistemática no está respaldado por la evidencia científica. “Están diseñadas para mujeres embarazadas o que buscan embarazo. Contienen dosis elevadas de algunos nutrientes como ácido fólico, hierro o ciertas vitaminas, pensadas para cubrir las necesidades maternas y del desarrollo fetal. Eso no equivale automáticamente a mejorar el semen”.
Pese a que algunos micronutrientes implicados en las vitaminas prenatales (zinc, selenio, folatos, vitaminas antioxidantes) participan en la síntesis de espermatozoides y en la protección de su ADN, el salto lógico suele ser incorrecto. “Que un nutriente sea importante no significa que tomarlo en grandes cantidades, ni en cualquier formato, mejore la fertilidad. En hombres sin déficits nutricionales demostrados, no hay pruebas sólidas de que las vitaminas prenatales mejoren de forma relevante la calidad seminal. De hecho, algunos componentes como el hierro pueden ser innecesarios o incluso contraproducentes si se toman sin indicación médica”, explica el doctor. Añade que puede tener sentido usar suplementos formulados específicamente para hombres, con dosis ajustadas y durante un tiempo limitado, en situaciones concretas. “Por ejemplo, ante el aumento del daño en el ADN espermático, déficits nutricionales demostrados o determinados contextos clínicos”, puntualiza.
Un artículo de The New York Times titulado The Problem Is With Men ‘s Sperm (El problema está en el esperma) dice que, del mismo modo que las mujeres han de acudir anualmente al ginecólogo, los hombres deberían comenzar a hacerse evaluaciones de fertilidad como un estándar básico de atención. José Martín del Pliego, sexólogo y psicólogo afincado en Segovia y colegiado por los Ilustres Colegios de Psicólogos de Madrid y de Castilla y León, piensa que promover la educación y el acceso a información podría ser adecuado. “Lo equilibrado sería normalizar que la salud reproductiva existe y que tratarlo y pedir ayuda no es una debilidad ni tiene por qué afectar a la virilidad”.
“La reproducción, como puede verse, no es solo cosa de ellas y hay que tratar, desde el punto de vista psicológico, emociones como vergüenza, culpa o presión, en ambos miembros de la pareja”, asegura. “Adelantar la evaluación masculina permite ahorrar tiempo, reducir incertidumbre y orientar antes las decisiones reproductivas”, remata el doctor Juan Manuel Jiménez.
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