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“El agua se ve prácticamente desde todos los puntos”: así es la casa de aires mediterráneos pensada para el disfrute

Horma estudio firma una vivienda en Puerto Sagunto con dos piscinas, spa, espacios diáfanos y luminosos y mucha privacidad diseñada para ser compartida con amigos

La fachada a la calle, orientada al oeste, hace de barrera para ganar intimidad y de muro climático.

Una pequeña piscina en planta baja y otra con barbacoa en la cubierta. Espacios diáfanos, luminosos. Una gran habitación principal con spa. Todo en la Casa MN apunta hacia el disfrute. Firmada por Horma Estudio, fue diseñada para un cliente ya en su madurez que buscaba una vivienda para él y su pareja, con el requisito claro de que se pudiera compartir con amigos y sin necesidad de establecer demasiados límites porque no hay niños. “El programa tenía menos requerimientos de lo habitual y eso pudo poner en valor otros aspectos como el espacio”, cuenta José Iborra, uno de los arquitectos que ha desarrollado este proyecto de dos plantas más terraza junto a Nacho Juan y Clara Cantó en Puerto de Sagunto. Un trabajo pensado siempre a partir de la idea geométrica del cuadrado y materiales del tradicionales como madera o cal.

Los tres profesionales, que estudiaron en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valencia, fundaron el estudio en 2012. Arrancaron centrados especialmente en proyectos residenciales en la capital, siempre con diseños de aires mediterráneos en cuanto a sus formas, materias primas y soluciones constructivas. También han trabajado mucho en el municipio de Sagunto. Y en una zona de expansión de este municipio valenciano, no muy lejos de la playa, construyeron dos de sus proyectos: Casa DM y Casa AA, ambas de 2021. Al cliente le habían gustado. Y, tras adquirir un terreno en las cercanías, decidió contactar con ellos para levantar su casa. Los requisitos eran más sencillos que otras veces. Necesitaba pocas habitaciones porque es un hogar solo para él y su pareja. Y, a cambio, quería lugares donde acoger a amigos, ya sea en una barbacoa exterior o una buena cena interior. Más allá, solo buscaba privacidad y, a la vez, un espacio generoso para disfrutar. “Una casa introvertida que tuviese, a la vez, mucha luz”, explica Nacho Juan.

Los primeros bocetos buscaron, primero, generar esa intimidad creando una barrera hacia la calle de acceso. Dicha fachada es de orientación oeste, justo la que más problemas genera por el calor del sol en el litoral mediterráneo. A partir de ahí, buscaron la luz en la zona opuesta, más íntima, alejada de los vecinos. Y planearon un recorrido a través de un eje central que recorriera de un lado a otro el interior. Lo consiguieron dibujando un planta cuadrada que tiene, dentro, otro cuadrado, pero esta vez girado 45 grados. Sus aristas obligan al movimiento. Sus lados definen el espacio, construido a partir de la premisa del vacío, de que aquello que no existe ni ocupa, ni pesa ni consume recursos. “Es un lugar difícil de fotografiar, difícil de explicar, difícil de dibujar; un lugar donde solo experimentarlo te permite ser parte de él”, cuentan desde el estudio. Por eso la mejor forma de entenderlo es describir la casa y el recorrido generado por la propia arquitectura.

Lucernario bajo el agua

Tras superar el vallado perimetral, se accede a un porche exterior que protege de la lluvia y el sol. Tiene forma triangular porque es parte de un primer cuadrado invertido y cuenta con un toque de mármol negro. El segundo, tras la puerta de entrada, ejerce de vestíbulo y tiene a un lado un despacho y, al otro, más allá de un aseo de cortesía, el garaje. El resto de la planta baja —de piso porcelánico que se extiende incluso hacia afuera— carece de tabiques: está marcado por cuatro pilares distribuidos en los vértices de otro cuadrado girado, todos de madera salvo el último, en línea recta, que está más expuesto al exterior y también es de piedra. Entre grandes ventanales, en el centro, está el comedor, iluminado también desde arriba por un lucernario que nace desde el fondo de la piscina, por lo que la luz entra difuminada y generando reflejos. A cada lado hay un uso: la cocina con porche, el salón y, finalmente, una piscina rodeada de una pequeña planta autóctona y perenne que necesita menos riego que el césped tradicional. Llamada lippia nodiflora, es también conocida como bella alfombra.

Unas amplias escaleras de madera de roble permiten subir a la primera planta, cuyo suelo mantiene ya también ese material natural. La zona oeste, tras la fachada que da a la calle, es la privada. Ahí se ubica el dormitorio, un spa y un vestidor. Existe una puerta corredera que separa ese espacio del resto en el caso de que sea necesario porque haya invitados. Como casi siempre permanece abierta, también hay una puerta para el baño —iluminado por otro lucernario— y otra para el vestidor. El resto del espacio diáfano cuenta con dos habitaciones para invitados, a las que se puede dar privacidad mediante otras puertas correderas. “Hay mucho esfuerzo en que los cerramientos puedan estar ocultos por la vocación de que el espacio sea abierto y fluido”, explica Juan. Finalmente, la escalera —que de nuevo retoma la baldosas porcelánicas— vuelve a ascender hacia el exterior, ahora hasta la cubierta, donde existe un área con ducha y barbacoa, además de la segunda piscina. “El agua al final es visible prácticamente desde todos los puntos de la casa, algo muy mediterráneo. Y, de paso, también funciona como regulador térmico”, subrayan los arquitectos.

Casa MN cuenta con suelo radiante en las dos plantas y un sistema de aerotermia para aire frío en meses de calor, aunque gracias a su arquitectura apenas lo necesita. La fachada oeste —de cal blanca y otra tintada de gris— tiene doble capa de ladrillo panal con un aislamiento intermedio, como el resto de paredes exteriores y la cubierta, sin tejas. Refleja el calor ayudado también por los pliegues generados en la pared y pequeño espacios vegetales en los balcones, como el del dormitorio. Éste cuenta con una gran altura para que, además, el aire caliente ascienda y, desde allí, escape por una pequeña ventana facilitando la refrigeración. “Toda esa zona protege al resto de la vivienda, donde la ventilación cruzada dispone de muchos recorridos para que el aire circule en todas las direcciones y funciona muy bien”, añade Iborra, sobre un inmueble que deja clara, sin duda, su orientación a pasarlo bien.

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