Diez recetas sin penitencia para disfrutar en las vacaciones de Semana Santa
Unas son típicas de estas fechas; otras, ideales para preparar tranquilamente en días libres: lo que garantizamos es que no sufrirás con ninguna de nuestras propuestas

Tanto si te quedas en casa como si te vas a descansar a algún sitio con cocina, los festivos de Semana Santa son un buen momento para relajarse, desconectar y dedicar un tiempo a una actividad de lo más placentera: preparar buenos platos y disfrutarlos con tu familia, con tus amigos o, por qué no, en solitario. Por si te decides a fundirte con las sartenes y las cazuelas, aquí tienes una pequeña colección de recetas perfectas para las vacaciones: unas son típicas de estas fechas y tiran hacia lo cuaresmal, pero otras son simplemente disfrutonas e ideales para preparar en días de descanso.
Croquetas de bacalao
Empezamos con un aperitivo que tiene de penitencia lo que nosotras de monjas ursulinas: las croquetas de bacalao. En nuestro país este pescado salado debe parte de su popularidad al ayuno de carne prescrito en la Cuaresma, y era en esta época cuando se consumía a cascoporro en toda clase de platos. Aquí juntamos esta tradición con otra igual de española -el croquetismo– en unas suculentas croquetas, cuya receta está basada en una fórmula de Martín Berasategui.

Cuscús de fiesta
Esta ensalada es perfecta tanto para tomar en casa como para una excursión: funciona como plato único y puede aguantar un buen rato dentro del táper sin perder cualidades, siempre que la lleves separada en dos partes. La primera es un simple cuscús con unos pocos garbancillos para animar. La segunda, un combinado de ingredientes aliñados en el que cada cual pone lo suyo: la fruta, el dulzor y la jugosidad; el queso feta y las aceitunas, el punto salado; la menta, el frescor, y la cebolla, el crujiente. La nectarina, que no está aún en temporada, se puede sustituir tranquilamente por fresas, naranja o mandarina.

Pizza digna con base comprada
Las vacaciones son un buen momento para el combo “peli + pizza”. Hay varias opciones: hacerla en casa, pedirla a domicilio o una vía intermedia: comprar una base y poner tú los ingredientes que van encima. Aquí tienes unos trucos para sacarles partido que nos dieron una gastrónoma (Anna Mayer) y dos pizzaiolos –Massimo Morbi, de La Balmesina, y Lolo Lorenzo, de Can Pizza– nacidísimos en Italia. Y de regalo, dos recetas de este tipo de pizza con combinaciones que funcionan fenomenal: una con sobrasada y cebolla, y otra blanca con calabacín y cuatro quesos.

Crema de espinacas
Las cremas de verduras merecen todo nuestro amor por la sencillez de su preparación, su enorme versatilidad y por la cantidad de cenas nos salvan a lo largo del año. En esta en particular, las espinacas -muy de Semana Santa también- son las protagonistas. Las cocemos durante poco tiempo para que conserven su sabor y su color verde radiante. ¿Puedes utilizar espinacas congeladas? Sí, aunque queda mucho mejor con espinacas frescas, que puedes conseguir ya lavadas y hasta troceadas si lo que te frena es la pereza.

Guisantes con yogur y aceite picante
Sean frescos o descongelados, los guisantes se convierten en un ingrediente de primera cuando están bien cocinados. En este caso el adjetivo “bien”, no significa “mucho”, sino “casi nada”, especialmente si los vamos a tomar tibios o a temperatura ambiente. Aquí los combinamos con yogur cremoso, hierbas frescas y un aceite especiado sencillo -también puedes preparar esta receta que compartimos hace un tiempo y darle mil usos- que contrasta con su dulzura.
Patatas viudas
Las patatas viudas son típicas de periodos de abstinencia carnívora, como la Cuaresma o la Semana Santa, pero tienen muy poco de mortificación. Más bien lo contrario: comerlas es una auténtica gozada, porque poseen la reconfortante sencillez de los guisos españoles clásicos. Además son facilísimas de preparar, saludables y asequibles (si no te pasas con el azafrán, que no es precisamente barato).

Ramen para vagos
Las vacaciones también pueden ser un tiempo para dejarse llevar por la pereza. Nuestro ramen para vagos es perfecto para cuando tienes antojo de esta sopa pero no te apetece ni matarte en la cocina ni moverte a ningún sitio en el que sepas que la hacen bien. Se prepara en unos 20 minutos, no tiene ingredientes demasiado extraños, y su secreto es una bomba de sabor compuesta de crema de cacahuete, salsa de soja y vinagre. Además le puedes añadir lo que te apetezca: tofu sedoso, carne picada salteada, setas o las verduras que más te gusten.

Crepes saladas
Aunque en nuestro imaginario predominan las crêpes dulces, no hay motivo para descartar las saladas: puedes combinarlas con queso, huevos, jamón, hortalizas, fruta, pollo, salsas y un largo etcétera. Aquí te proponemos ocho rellenos que se preparan relativamente rápido y con facilidad, y que te pueden servir para apañar una merienda-cena (un drunch, que dirían los horteras).

Salmón con limón
La combinación de mantequilla, ajo y limón siempre da buen resultado, pero su aplicación en el salmón lo convierte en una delicia hasta para los más salmofóbicos. La acidez del limón compensa la grasa del pescado, y la mantequilla y el ajo… ¿qué no mejora con mantequilla y ajo? Por si fuera poco, se prepara en unos 15 minutos, por lo que es firme candidato a plato de cena rápida cuando tienes cero ganas de liarte en la cocina.

Costillas con salsa barbacoa casera
Pese a su nombre, este plato no exige tener una parrilla, porque se puede preparar en el horno. Sólo necesitas tres cosas: una buena mezcla de especias para la carne –nosotros usamos cerdo–, una salsa barbacoa casera… y paciencia, porque el horneado de las costillas debe ser lento y a temperatura relativamente baja para que la carne quede jugosa. Nada que sea un drama, porque mientras se cocinan puedes leer, ver una serie, hacer punto, resolver la conjetura de Hodge o simplemente tocarte la jijonenca.

Bizcocho de mandarina y almendra
Este pastel solo lleva cuatro ingredientes y lo puede preparar hasta la persona más inepta para la pastelería. Es tan jugoso que recuerda a los que se empapan con almíbar o sirope, pero no hace falta liarse con esos preparados para que quede húmedo y blandito. Solo tiene un pequeño problema: si sigues la receta tradicional, tienes que cocer las mandarinas en agua hirviendo entre una y dos horas, lo que puede convertir la preparación en una actividad un pelín tediosa. ¿La solución? Cocinarlas en el microondas 12 minutos. El resultado es prácticamente el mismo.

Bizcocho de chocolate sin harina de Jordi Roca
Uno de los postres más apetecibles de Cosas de casa, el nuevo libro del pastelero Jordi Roca, es el bizcocho de chocolate sin harina. Es tan ligero (dentro de lo que cabe) como sencillo en ingredientes y preparación. No necesitarás mucho más que un buen chocolate, huevos, azúcar y mantequilla para clavarlo, y tampoco hace falta que de aspecto quede perfecto porque Jordi lo sirve roto en trozos.

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