‘Maroulosalata’, la receta de ensalada griega para amar la lechuga
La hoja verde brilla en todo su esplendor cuando se prepara como en Grecia: con una vinagreta sencilla pero justa, eneldo, cebolla tierna, pepino y queso feta

La lechuga se percibe como un vegetal aburrido; probablemente uno de los más aburridos del mercado. No tiene la contundencia del tomate, ni la personalidad gourmet de la rúcula, ni el punto elegante de los brotes: suele limitarse a poner volumen y algo de frescor en el plato, poco más.
Pero cuando se prepara como en Grecia, la cosa cambia. Convertida en maroulosalata –marouli significa lechuga–, deja de ser relleno y pasa a tener el protagonismo. Aquí no se esconde bajo salsas pesadas ni compite con otros ingredientes: se corta muy fina, se mezcla con eneldo fresco, cebolla tierna y pepino crujiente, y se remata con feta que aporta salinidad y textura.
La clave está en el equilibrio. Una vinagreta sencilla de aceite de oliva, vinagre de manzana o limón y media cucharadita de mostaza liga el conjunto y le da carácter sin eclipsar lo demás. El resultado es una ensalada fresca, aromática y sorprendentemente sabrosa; ligera, pero no sabe a “comida de dieta”. Tiene frescor, textura y el punto justo de acidez y sal que la hacen interesante. Y confirma que, bien tratada y mejor aliñada, hasta la lechuga puede tener personalidad propia.
En Grecia se sirve para acompañar pescados a la plancha, sardinas, carnes asadas o alimentos fritos, porque aporta contraste, limpia el paladar y compensa platos más grasos o intensos. Si acompaña pescado o carne a la parrilla, mejor sacarla a la mesa bien fría. Si es parte de un menú más abundante, puede reposar aliñada un par de minutos para que la lechuga se ablande apenas y absorba el perfume del eneldo.
Tiempo: 15 minutos
Dificultad: Ninguna, cortar fino
Ingredientes
Para 4 personas
- 1 lechuga romana grande o dos pequeñas, muy frescas
- 1 pepino mediano
- 3 cebolletas tiernas (parte blanca y un poco de la verde)
- Un pequeño manojo de eneldo fresco
- 100 g de queso feta
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada de vinagre de manzana o el zumo de medio limón
- ½ cucharadita de mostaza suave
- Sal
- Pimienta negra (opcional)
Instrucciones
Lavar la lechuga hoja a hoja, secarla muy bien —si hace falta, usar centrifugadora— y cortarla en tiras finas con un cuchillo afilado. El corte es importante: cuanto más fino, más delicada y agradable será la textura en la boca.
Pelar el pepino si la piel es gruesa o amarga; si es tierno, dejarla. Cortarlo por la mitad a lo largo y después en medias lunas finas o incluso a cuartos.
Picar las cebolletas en rodajas finas, aprovechando parte del tallo verde. Picar también el eneldo.
Colocar en un bol grande la lechuga, el pepino y la cebolleta. Añadir el eneldo y mezclar suavemente con las manos para que todo se reparta de forma uniforme.
En un bol pequeño, emulsionar el aceite con el vinagre o el limón, la mostaza, una pizca de sal y, si se quiere, un poco de pimienta. Batir con un tenedor hasta que la mezcla espese ligeramente.
Aliñar la ensalada justo antes de servir y mezclar bien.
Desmenuzar el queso feta con las manos por encima, en trozos irregulares, y dar una última mezcla muy ligera.
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