Ensalada templada de rúcula, boniato asado, feta y vinagreta de tahini
Es muy sencilla, se prepara en muy poco tiempo y es deliciosa: ¿qué más puedes pedirle a un plato post vacacional?

Si miro las primeras recetas que compartí hace seis años, me reconozco poco. Me parecía fascinante cocinar platos elaborados, con ingredientes “especiales”, que probaba una y otra vez hasta conseguir la versión perfecta. Pasaba horas cocinando, ajustando cantidades, preparando el plato y el fondo perfecto para hacer las fotos. Tenía más tiempo y probablemente más paciencia.
Pero la vida cambia: ahora tengo tres hijos que necesitan mi atención, vivimos en un pueblo donde es difícil encontrar ingredientes especiales, comprar algunas cosas es más caro y además he vuelto a trabajar a jornada completa, así que el tiempo para cocinar se ha reducido al mínimo. Así que he vuelto a lo básico: a los sabores simples, a las recetas realistas, a ingredientes que se encuentran en cualquier tienda y a una cocina que sigue siendo especial, pero más cercana.
Esta ensalada es exactamente eso: sencilla, rápida, deliciosa y muy nutritiva. Puede acompañar pescado, carne o legumbres, y cuando la preparo suelo hacer doble vinagreta para guardarla en la nevera y usarla otro día de la semana. Queda bien con otras ensaladas de hojas verdes, col o unas sencillas pero riquísimas verduras asadas.
Ingredientes
Para 4 personas
Para la ensalada
- 2 boniatos medianos
- 200 g de rúcula
- 100–120 g de queso feta
- 3 cucharadas de pipas peladas de calabaza
- 1 granada desgranada
Para la vinagreta
- 3 cucharadas de tahina
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- El zumo de 1 limón
- 1 cucharadita de miel o sirope de arce
- Sal y pimienta al gusto
Instrucciones
Precalentar el horno a 200 ºC. Pelar los boniatos, cortar en dados y mezclar con un chorrito de aceite, sal y pimienta.
Hornear durante 25 a 30 minutos, hasta que estén tiernos y ligeramente dorados.
Tostar las semillas de calabaza en una sartén pequeña, sin aceite, durante dos o tres minutos, moviendo para evitar que se quemen, y retirar cuando huelan bien.
Preparar la vinagreta. Mezclar la tahina con el zumo de limón, la miel y el aceite de oliva. Añadir agua tibia poco a poco (una cucharadita cada vez) hasta obtener una salsa cremosa, y ajustar de sal y pimienta.
Colocar la rúcula en una fuente, el boniato templado, el queso feta, los granos de granada y las semillas tostadas.
Añadir la vinagreta y mezclar suavemente antes de servir.
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